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Hay cosas que se ven y cosas que no se ven (a propósito de un proyecto contra el Ministerio de la Mujer)

Por Servicios de Acento.com.do

Colaboración especial de Carmen Durán/Maestra, historiadora, investigadora, escritora y feminista

No es posible desconocer la importancia del esfuerzo sostenido por cientos de mujeres para alcanzar la personalidad institucional que representa el Ministerio de la Mujer como parte del proceso de modernización e institucionalización del Estado Dominicano, como pretende una propuesta legislativa sometida al Senado de la República.

Como aparentemente hay cosas que no se ven, o no se quieren ver, me veo en la necesidad de plasmarlas, como he hecho con la historia de tantas mujeres que han quedado excluidas de nuestros libros de historia. Este texto trata de visibilizar un trabajo de años, de luchas, esfuerzos y nadar contra la corriente del patriarcado hasta conseguir lo que hoy nos pretenden arrebatar.

La creación de la Dirección General de Promoción de la Mujer, en 1982, mediante decreto No 46-82 respondió a la recomendación de la Conferencia de las Naciones Unidas en la década de la Mujer que inicio en 1975. Esta disposición sugería crear los organismos gubernamentales capaces de impulsar reformas institucionales necesarias para romper con el viejo “orden de inferioridad de la mujer”.

La creación de la DGPM significó un salto cualitativo en la lucha de las mujeres dominicanas por el afianzamiento de sus derechos y un paso de gran alcance en la lucha por la igualdad y equidad de género.

Correspondió a la doctora Martha Olga García Santamaría abrir ese capítulo de la historia institucional de la mujer, ocupando la Dirección en el periodo 1982-1986. En orden sucesivo ostentaron dicha posición Clara Luna de Peguero, 1986-1988; Carmen Inés Díaz, 1988-1990; Quisqueya Damirón, 1990-1993; Rosa Roa de López, 1993-1996; Gladys Gutiérrez, 1993-1999.

Cuando la DGPM alcanzó el rango de Secretaría de Estado de la Mujer, mediante la ley 86-99, como organismo responsable de establecer las normas y coordinar la ejecución de políticas, planes y programas a nivel sectorial, interministerial y con la sociedad civil, dirigidos a lograr la equidad de género y el pleno ejercicio de la ciudadanía por parte de las mujeres, asistimos a un hecho de trascendental importancia para el desarrollo de la sociedad en sentido general.

Las responsabilidades asumidas por el Ministerio de la Mujer, interpretadas y ejecutadas por mujeres de amplia trayectoria en la vida pública y en el sector mujer, forman parte de la herencia histórica de las dominicanas.

Desde distintas posiciones y orientaciones, las mujeres hemos luchado por la igualdad y el respeto a la dignidad de los seres humanos, nuestros aportes no valorados en su justa dimensión han sido desconocidos muy a pesar de que construimos Patria

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La primera que ostentó el rango de Secretaria de Estado de la Mujer fue Gladys Gutiérrez, en el período 1999-2000, posición que desempeñó por segunda vez en los años 2004-2006.

Otras mujeres destacadas ocuparon la posición de Secretarias de Estado de la Mujer. Las doctoras Yadira Henríquez de Sanchez Baret, Flavia García y Alejandrina German, respectivamente del período que abarca del 2000 al 2010.

La Constitución de la República proclamada en enero del 2010 emitió el decreto No 56-10, el cual dispone en su artículo primero: “que la Secretaría de Estado de la Mujer pasaría a denominarse Ministerio de la Mujer con rango y categoría como parte de la institucionalidad del Estado; su primera incumbente fue la doctora Alejandrina German Jiménez, quien desempeñó la función en el período 2010-2016.

Actualmente el Ministerio de la Mujer proyecta y ejecuta sus funciones bajo la gerencia de la licenciada Janet Camilo, quien ocupa la Presidencia Pro-Tempore del COMMCA.

Al rescatar este capítulo de la historia de las mujeres debo resaltar el impulso de la lucha que en todos los ámbitos han desarrollado las mujeres. En este trayecto de construcción colectiva del espacio de las mujeres surgieron y se organizaron para dentro de la sinergia de nuestras luchas alcanzar niveles de confraternidad y lazos de trabajo colectivo en pro de la defensa de los derechos de las mujeres.

Si es cierto que el grado de desarrollo de la sociedad se mide por la participación y el lugar que ocupamos las mujeres, esta experiencia representa un pilar en el proceso de democratización de la sociedad dominicana. De ahí la importancia de la existencia de una institución como el Ministerio de la Mujer. Desde distintas posiciones y orientaciones, las mujeres hemos luchado por la igualdad y el respeto a la dignidad de los seres humanos, nuestros aportes no valorados en su justa dimensión han sido desconocidos muy a pesar de que construimos Patria.

Hemos contribuido con nuestros talentos y esfuerzos, en aspectos tales como educación, asistencia legal, salud, participación política, todos estos caminos trillados desde el movimiento de mujeres, la sociedad civil afirmados por políticas públicas que desde el Estado han formado parte de la agenda del Ministerio de la Mujer durante los últimos treinta años.

La plataforma programática y estratégica plasmada en el Plan Nacional de Igualdad y Equidad de Género (PLANEG 2007-2017), documento que sirvió de base a la Estrategia Nacional de Desarrollo 2010-2030, y a otras normativas, planes y programas para la aplicación de políticas públicas en la materia, logrando la sinergia desde el Ministerio con organizaciones de la sociedad civil, educativas, sindicales, profesionales, gremiales, empresariales.

De incuestionable importancia resulta el trabajo del Ministerio en el plano internacional en organismos regionales y afines, incluida las tareas, programas y experiencias compartidas dentro de las cuales cabe resaltar la posición gerencial que en representación del país nos ha correspondido desempeñar desde los mecanismos pares regionales como la presidencia Pro-Tempore que actualmente ostentamos.

Dentro de la especificidad del Ministerio de la Mujer como institución inédita dentro  de la organización institucional referido al proceso de modernización del Estado dominicano, se destaca la articulación y coordinación con otras instancias públicas, los ayuntamientos, la sociedad civil, lo cual tiene como eje central y objetivo principal la transversalizacion y el enfoque de género en el conjunto de la políticas públicas a nivel nacional y sectorial; en este aspecto le corresponde al Ministerio de la Mujer ser la entidad pionera en el tema del ordenamiento territorial con las Oficinas Provinciales de la Mujer (OPM) y Oficinas Municipales de la Mujer (OMM).

En materia del ordenamiento jurídico sobre la situación de las dominicanas, desde el Ministerio de la Mujer se han hecho aportes fundamentales que se constatan en las propuestas de proyectos y en la revisión de leyes, decretos que abarcan aspectos relacionados con la prevención, penalización de la violencia de genero e intrafamiliar, participación política, educación, condición y situación de las mujeres rurales, salud sexual y reproductiva. Se ha identificado un conjunto de decretos y leyes que sancionan la igualdad de derechos en la legislación laboral, asignación de cuotas femeninas para garantizar un mayor acceso de las mujeres a los espacios de poder político.

Valorar el papel desempeñado por el Ministerio de la Mujer en los últimos treinta años significa establecer y respetar el orden jerárquico, el proceso de educación y la ardua tarea de transformar mentalidades, actitudes y valores que contribuyan a establecer una sociedad basada en el respeto y en la tolerancia, condición, indispensable para el fomento de la cultura de paz.

El empoderamiento de nuevos paradigmas, procesos y sinergias que incluyan y fortalezcan las acciones que desde el Ministerio de la Mujer se han venido desarrollando para superar la tradición centenaria de exclusión e invisibilización de las mujeres dominicanas. Mantener la jerarquía desde las instancias del Estado constituye sin dudas un capitulo que suma a la historia nacional escrita desde la perspectiva de género.

Cierto que todavía quedan importantes ramos por recorrer, pero su impulso desde las instancias del Estado constituyen un gran logro, que no debemos tirar por la borda, sino enriquecerlo y fortalecerlo, porque a pesar de las voces agoreras, las mujeres somos la sal de la tierra. Si nos situamos en términos históricos, podemos objetivamente apreciar que todos estos aspectos forman parte del desarrollo ascendente de la sociedad dominicana como parte de la agenda de este tiempo de mies y de cosecha.

El Ministerio de la Mujer es la institución pública con mayor responsabilidad como soporte de la revolución cultural-educativa que implica el cambio de mentalidad, la construcción de la equidad y de la igualdad, la construcción de la vida democrática desde la visión inclusiva que aporta la perspectiva de género, todavía poco apreciada por algunos sectores.

Significa que el Ministerio de la Mujer como Institución del Estado ha alcanzado la mayoría de edad y que como tales mujeres constructoras junto a los hombres no necesitamos ser tuteladas. El Ministerio de la Mujer, en tanto, organismo de mayor jerarquía para la promoción y aplicación de las políticas públicas en materia de género, resalta su relevancia en su función articuladora que debe nuclear a través de los mecanismos interinstitucionales las voluntades y esfuerzos para alcanzar los objetivos propuestos

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