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Claudio Caamaño analiza 40 años después la guerrilla de Caracoles

Por Fausto Rosario Adames/Acento.com.do


SANTO DOMINGO, República Dominicana.- En el 40 aniversario de la guerrilla de Caracoles, encabezada por Francis Caamaño, es mucho lo que todavía queda por conocerse. Hamlet Hermann, uno de los protagonistas y participante de la guerrilla, es quien más ha sistematizado al contar la historia, en sus detalles y pormenores hasta su finalización.

Claudio Caamaño, otro de los protagonistas y participante, también ha contado su historia, con una versión diferenciada, en ocasiones, de algunos de los detalles. Acento inicia, con este trabajo de recuento de Claudio Caamaño, una serie de relatos sobre la guerrilla de Caamaño.

No se ha contado toda la historia. Es tiempo que comience un gran debate sobre esos hechos. La distancia de 40 años al parecer no ha borrado las diferencias, sino que las ha profundizado, como podrá verse en una serie de trabajos que publicaremos desde ahora, y en las siguientes semanas.

Estaremos publicando textos con el interés de contribuir al debate. Acento recibirá todas las opiniones y consideraciones que aporten los lectores interesados y con información sustentada y valiosa.

En los próximos días estaremos publicando varios textos del periodista Felipe Nery Ciprián, escritos para este diario. También publicaremos dos amplios trabajos de investigación jurídica sobre la responsabilidad del Estado en la muerte de Francis Caamaño, escritos por el abogado y especialista en Derechos Humanos Roberto Álvarez.

El relato de Claudio Caamaño:

Relato de Claudio Caamaño: Caracoles. Esperanza armada

Claudio Caamaño. Combatiente de Abril y Caracoles.

La elección presidencial de 1966, en que la ocupación militar norteamericana trae a Balaguer de Estados Unidos, donde huía por crímenes trujillista, y lo impone como presidente. Juan Bosch candidato derrotado, se fue a Europa y se reunió con Francisco Caamaño Deñó, Presidente Constitucional, guía y líder combatiente de la Gesta Patria de 1965, ejemplo de luchador por la soberanía nacional para América y el Mundo.

Caamaño recriminó a Bosch su participación en unas elecciones hechas por las fuerzas militares de ocupación del gobierno norteamericano, que invadió nuestra patria para oponerse en guerra a su retorno como Presidente Constitucional e impedir soberanía, democracia, libertad, justicia y honestidad en República Dominicana, contrario a sus intereses imperiales. Bosch se justificó diciendo que los norteamericanos le amenazaron, que si no participaba para desmontar la oposición de los combatientes constitucionalistas, habrían más muertos que en Yakarta, Indonesia (seiscientos mil en la primera noche).

Dijo además: “Balaguer será presidente criminal, dependiente y servil de los gobiernos norteamericanos, como fue Trujillo y gobernará con su apoyo mientras viva”. Por eso debemos preparar un proyecto para combatir el régimen de Balaguer. El Partido Revolucionario Dominicano, bajo mi dirección, será el brazo político y los militares y combatientes constitucionalista mandados por usted serán el brazo armado. En varios días en Benidorm, España, se pusieron de acuerdo.

Bosch secundado por Peña Gómez comenzó a  preparar al PRD y Caamaño con militares constitucionalistas en el exilio comenzó a ubicar para reunir 500 de los mejores combatientes. Bosch que tenía contacto con dirigentes cubanos les informó del proyecto y solicitó ayudas, el Gobierno Revolucionario les dio toda la ayuda necesaria incluida un área en Cuba para el entrenamiento de los combatientes con Caamaño.

En Octubre de 1967, Caamaño recibe de los cubanos documentos y dinero para el PRD y para reunir en Europa y viajar a Cuba 500 combatientes, y una invitación a un viaje secreto que había solicitado, para concretar los planes con la máxima dirección cubana.

Se reúne en Holanda con Manuel Montes Arache y Héctor Lachapelle Díaz que participan desde el inicio encargados de viajar a Cuba con los combatientes. Les entrega dinero para el PRD, de ayuda familiar que habían pedido y los documentos y el dinero para reunir a los 500 en Europa y viajar a Cuba. Lachapelle acompaña a Caamaño a Paris Francia, donde agentes cubanos lo esperan con documentación y enmascaramiento para el breve viaje a Cuba.

Días después Montes Arache y Lachapelle Díaz traicionan a Caamaño, informan a los norteamericanos del “Proyecto Bosch-Caamaño” de enfrentamiento político y militar a Balaguer, se roban todo el dinero y abandonan en Europa a los combatientes que habían llegado. Los ladrones y traidores, como los llamó Caamaño y lo dejó escrito, viajan a Santo Domingo y delatan durante días ante dominicanos y norteamericanos, según me narraron los generales José Ernesto Cruz Brea y Neder.

De estas delaciones nacieron los antiguerrillas Cazadores de Montaña, concebidas por los norteamericanos para esperar a Caamaño. Juan Bosch, fue amenazado de nuevo en Europa por los norteamericanos y obligado a retirarse del proyecto con Caamaño y viajar a República Dominicana, para desactivar el aparato militar creado en el PRD, al que llamó públicamente garrapatas.

Caamaño no pudo regresar en unos días como era su propósito, pues al conocerse su actividad revolucionaria por la Soberanía Nacional, la Justicia y la Dignidad de los dominicanos; su vida corría peligro. Quedó aislado de los combatientes constitucionalistas con la traición. Se informó de los dominicanos en Cuba que eran del MPD, 14 de Junio, PCD y otros. Con el apoyo total de los cubanos consiguió organizar un nuevo proyecto con los mismos fines.

Envió emisarios a la patria, contactó con el aparato militar del PRD al que tomó bajo su orientación y lo reorganizó en dos grupos: en el sur de Santo Domingo a Barahona incluido San Juan, Padre Las Casas y San José de Ocoa; en el norte de Montecristi a Nagua, incluido Santiago, Moca, Salcedo y San Francisco de Macorís. Envió bajo su mando a Amaury Germán y Virgilio Perdomo a organizar la resistencia armada en Santo Domingo. Se recibieron en Cuba decenas de dominicanos y dominicanas, llegamos a ser en el entrenamiento de la guerrilla rural un poco más de cuarenta y en la urbana mas de cien y miles nos esperaban en República Dominicana.

Todo marchaba bien  con la cooperación absoluta de los cubanos en 1971. Pero la organización creada por Caamaño y dirigida también por Heberto Lalane, Mario Galán y Amaury Germán estaba formada mayoritariamente por militantes de la izquierda dominicana donde predomina el personalismo y el divisionismo; sufrió varias divisiones y deserciones hasta quedar sólo nueve compañeros que divididos en cuatro equipos salimos de Cuba entre finales de 1972 y principios de 1973.

Nos reunimos en la isla de Guadalupe el 25 de enero y salimos el 26, día del natalicio de Duarte, a unas islas venezolanas donde recogimos nuestros equipos enterrados por los compañeros cubanos, y llegamos a la Bahía de Ocoa el 2 de febrero de 1973, en la tarde. Éramos Francisco Alberto Caamaño Deñó (Román), Heberto Geordano Lalane José (Eugenio), Mario Nelson Galán Duran (Juan), Alfredo Pérez Vargas (Armando), Ramón Euclides Holguín Marte (Braulio), Ramón Payero Ulloa (Ismael), Toribio Peña Jaqués (Felipe), Hamlet Hermann Pérez (Freddy) y Claudio Caamaño Grullón (Sergio). Cada uno con su historia, su familia, sus amigos. Que supimos poner la patria por delante de nuestros miedos, y al pueblo por encima de nosotros mismos.

El desembarco seria a las ocho pero por negligencia de Hermann y otros errores, tuvimos una llegada a tierra tan difícil, que un compañero quedo separado y perdimos dos mochilas. Salimos a la carretera con un atraso de varias horas; pasando por militares tomamos un vehículo hasta el pueblo de Las Charcas y de ahí un camión a Cañada Cimarrona, otro vehículo hasta La China, llegamos al amanecer a casa del Alcalde, desayunamos y a pie al poblado del Cercado, donde comimos en casa del Alcalde y compramos dos mulos y algunos artículos. Dormimos antes de llegar a Mesa de Domingo por el cual pasamos muy temprano el día 4.

En la tarde nos alcanzaron dos militares y dos policías a caballos,  mandados para investigar lo que hacíamos, le hicimos un cuento y se fueron no muy creídos. Avanzamos hasta las diez de la noche, el día 5 salimos al amanecer para llegar temprano a La Cienaguita, en la Cordillera Central, para recoger un entierro hecho por nuestra avanzada, Amaury y Virgilio, de 360 latas de leche condensada y 360 latas de sardinas. Para eso compramos los dos mulos en El Cercado.

Llegamos al sitio. Lalane y Hermann de vigilantes y los demás buscando el entierro,  que se coordinó entre Caamaño, Amaury y yo en Cuba en el año 1970. Tres horas después y sin encontrarlo, nos alcanzaron y atacaron militares. Solo los enfrentó Lalane, en segundos les hizo cuatro muertos y varios heridos, cuando llegamos los demás al área de combate vimos a decenas de militares y algunos civiles correr en retirada. Nadie les disparó. Lalane fue herido dos veces sin gravedad. Quedamos en control del área, pero evitando otros choques con los militares, Caamaño ordenó suspender la búsqueda del entierro, soltar los mulos y retirarnos por dentro de un arroyo para no dejar huellas.

El día 6, avanzamos lento porque el pie herido de Lalane dificultaba su marcha, aunque nunca se quejó. Nos deleitamos con los muchos dulces criollos del Cercado. El día 7, mejoró y avanzamos mas rápido evadiendo durante todo el día encuentros con miles de militares, helicópteros y aviones. Al oscurecer guiados por dos niños llegamos a su casa aislada en la montaña y su familia nos proporcionó una gran comida; recogimos varias informaciones y nos despedimos a las once de la noche.

El día 8 al amanecer llegamos al poblado Las Cuevas, donde esperábamos encontrar leche condensada y sardinas. Había solo latas de avena. Varias conversaciones, un copioso desayuno de cerdo y desinformaciones para los miles que nos perseguían. Hicieron un cerco estratégico y varios cercos tácticos. Esa noche al prepararnos para romper los cercos Caamaño ordenó abandonar todo lo que no fuera imprescindible, hamacas que nadie usaba,  cambiar latas de avena a fundas y otros. Hermann dejó también un cuaderno de notas de un diario que hacía en secreto, lo que estaba totalmente prohibido en esta etapa de la guerrilla. Evadimos los cercos, caminamos toda la noche y nos alejamos más de treinta kilómetros de los militares. Pasamos el día 9 vigilando, descansando, estudiando los mapas, planeando donde encontrar comida enlatada y oyendo los noticiarios radiales, cuando oímos con sorpresa nuestros seudónimos en las noticias. Caamaño nos cuestionó a todos y nadie se explicó cómo pudieron  llegar a las noticias.

Las latas no encontradas en el enterramiento, eran vitales para trasladarnos sin hacer contacto a un área entre San Juan de la Maguana y Padre las Casas al norte, en la Cordillera Central donde nos esperaba parte del aparato militar que había sido creado en el PRD y que por presión de los norteamericanos Bosch había sacado. Fuimos en tres días durante las noches a varios poblados en la Cordillera Central y estaban abandonados. Los militares estaban en todas partes y los oíamos hablar, así nos enteramos que cuando dejamos artículos para Evadir los cercos muy densos,  fueron encontrados entre estos una libreta con un diario guerrillero.  Caamaño nos reunió y dijo: “solo tú  Freddy  (Hermann) eres capaz de violar las prohibiciones de escribir, perderlas y luego mentir. Dijo que tomaba notas para la historia. Caamaño y Lalane le interrogaron sobre las informaciones que pasó a los militares con sus apuntes y luego lo amonestaron fuertemente.

Encontramos de noche maíz seco regado en el camino, aconsejé que recogiéramos todo el que fuera posible, el maíz es un buen alimento. Llegamos a media noche a la carretera Ocoa-Constanza al norte del cruce de Alto Bandera y caminamos hacia el sur y luego acampamos. Al amanecer del día 14 estábamos a cuarenta metros de tres helicópteros, nos internamos mas entre los árboles, y Caamaño mandó a Galán y a mí a explorar al sur y paralelo a la carretera durante cuatro horas. Vimos a lo lejos varias edificaciones algunas grandes, creímos por los mapas y algunas señales que al sur habría comida más cercana.

A  las 07:00 pm, salimos después de un rodeo por la carretera hacia el sur bajo una llovizna y mucho frio, nubes bajas; exploramos varias casas y otras edificaciones, estaban abandonadas. Caminamos más deprisa y separados por las emboscadas y el clima frio y lluvia. Lalane herido y Payero se fueron quedando atrás,  y yo como enfermero debía acompañarlos. A eso de las doce de la noche, vimos por los relámpagos a Pérez que nos esperaba junto al camino en la fuerte lluvia y nos guía hacia una pila de restos de madera de un aserradero, donde protegidos del viento y con una pieza impermeable los compañeros habían hecho una fogata sobre cemento. Nos calentamos y cocinamos hasta que el agua a raudales lo inundó todo. Entramos al bosque acampamos y dormimos bajo la lluvia a menos 2 grados centígrados. Al amanecer entre nubes el día 15, nos dimos cuenta que estábamos entre miles de militares y decenas de vehículos transitaban con ellos. En la noche habíamos pasado por varias emboscadas bajo la lluvia.

Cocinamos entre las nubes a 2300 metros de altura,  pasamos el día descansando y a las 09:00 pm, salimos al sur con agua a las rodillas. Cuando íbamos hacia la carretera y a unos cien metros de la misma, Hermann y Holguín hablaron alto y la vanguardia, Galán y Pérez, fueron tiroteados por una emboscada que no dejaba de disparar. Caamaño ordenó que Payero, Holguín, Hermann y yo bordeáramos por el sur a los que disparaban hasta que llegáramos a la carretera y contraatacáramos para que la vanguardia pudiera salir de la trampa. Acordé cruzar la carretera y atacar desde atrás en dos minutos. Lancé una granada y al explotar salté en ráfaga sobre la emboscada, reaccionan, me disparan y vuelo a la zanja lateral de donde salí. Eran muchos y solo les contraataqué yo. A 300 metros, cientos o miles disparaban al aire. Cuando terminaron los disparos crucé de nuevo la carretera y encontré reunidos a los compañeros, Galán y Pérez salieron ilesos. Pero estábamos descubiertos; desde La Cienaguita hacia diez  días habíamos evitado el contacto con los militares. A la emboscada llegaron varios vehículos a transportar las bajas e informarse. Al haber hecho contacto Caamaño decidió como propaganda armada emboscar un camión de los que en el día  habíamos visto transportando más de veinte militares cada uno. Tomamos posiciones y destruimos el camión a media noche. La retirada fue a monte traviesa en la oscuridad y lloviznando. Al amanecer con las primeras claridades todo el suelo se veía blanco, estaba congelado. A las 8:00 am del día 16 paramos, no podíamos seguir caminado de día, había muchos militares.

A las 10:50 am, estando yo de guardia me dejo sorprender y un primer disparo me roza la cara y se inició el combate, detengo el avance de los militares, que nos atacan también con granadas de mano y M-40, hasta que se retiren mis compañeros. Lalane es herido grave por una granada y le ayudan a retirarse Galán y Holguín, al no poder ranear por las heridas, se levanta un poco y recibe dos balazos en el tórax, muriendo les ordena que se retiren que él aguanta a los atacantes. En ese sitio soy el único que está disparando y cuando Payero que es el penúltimo desaparece, me retiro con el apoyo de dos tiradores nuestros y encuentro a Payero herido, mientras le ayudo una granada explota sobre mi mochila me hiere leve en la cabeza y fuertemente en la espalda. Son Caamaño y Pérez que salieron primero y desde una altura disparan para ayudarnos en la retirada. Llego de ultimo donde me esperan cuatro compañeros, estoy luchando por respirar cuando oímos en medio de la balacera y las explosiones gritar:”teniente aquí hay un muerto”.  ¡Me sané! pregunto, ¿quien es el muerto? Y Galán me responde es  Eugenio y pregunto por Román y Armando (Caamaño y Pérez). Son los que combaten en retirada a unos cien metros de nosotros. Las explosiones decrecen y Galán ordena ir al punto de reunión que Caamaño indicó. Llegamos y no están. Nos desplegamos a esperarlos. Minutos después, los militares rompen la disciplina de combate y comienzan a vocearse de un grupo a otro, que hay dos muertos y Caamaño capturado herido. Galán ordena retirarnos a una mejor posición ya que sabemos por la voceadera donde está la mayor concentración de los más de diez mil militares que nos combaten.

Caamaño es capturado herido en varias partes, ninguna mortal, por el pelotón al mando del teniente Raúl Almonte LLuberes, quien lo entrega al coronel Carlos Castillo Pimentel, que tenía orden de asesinarlo. No lo hace y lo lleva vivo bajo su custodia y la del teniente José Almonte Castro al alto mando en la carretera: generales Ramón Jiménez Reyes, Enrique Pérez y Pérez, Juan Beauchamps Javier y Ramiro Matos Gonzales. Jiménez informa por radio teléfono al presidente Joaquín Balaguer, y este ordena castigar a Castillo Pimentel y los llama a una Junta de Gobierno. Todo el que oyó las comunicaciones sabe lo que está pasando, Cuba las gravó casi todas. En la junta, en el Palacio de Gobierno,  acuerdan anunciar la muerte de Caamaño por sus heridas en combate.

Caamaño es prisionero desde las once y minutos de la mañana. Regresa el alto mando horas después, y al atardecer del 16 de febrero de 1973,  el coronel Héctor García Tejada sale del alto mando y organiza y dirige el asesinato. Caamaño al entregar su grandiosa vida grita: ¡viva la República Dominicana! Eran las 05:47 pm, cuando los miles que nos perseguían, disparan al aire en una balacera que nos pareció interminable, comenzó por la carretera pasó entre nosotros y se perdió en la distancia y supimos que estaban celebrando el asesinato de Caamaño.

La balacera nos informó,  donde los cercos tácticos y estratégicos eran débiles o inexistentes. Dos horas y media después evadimos los cercos, acampamos a las nueve de la noche e intercambiamos informaciones y analizamos lo sucedido; habían muerto tres compañeros y tres estábamos heridos. A las diez de la noche oímos en un noticiero radial anunciar la muerte de Caamaño en combate. Habían asesinado al Patriota más grande del Siglo XX, y la reserva moral y revolucionaria más importante de la República Dominicana: Francisco Alberto Caamaño Deñó.

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