SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El biólogo y médico de la Universidad de Washington en San Luis (Misuri) fue proclamado ganador en la categoría Biología y Biomedicina del Premio Fronteras del Conocimiento que concede la Fundación BBVA y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, dotado con 400 mil euros.

Gordon dijo por videoconferencia al enterarse este martes del galardón que las bacterias del intestino incluso secretan moléculas que afectan al desarrollo y al estado del cerebro, y que por lo tanto pueden influir en la evolución de enfermedades neurodegenerativas, en la salud mental y en el comportamiento.

Sus descubrimientos son las herramientas que ya han permitido y permitirán personalizar tratamientos gastrointestinales, dado que cada microbioma es único a su portador, destacó el jurado.

Gordon y su equipo fueron los primeros en demostrar que los billones de microorganismos que forman la microbiota intestinal son esenciales en la regulación de la fisiología animal, un hallazgo que abrió un nuevo campo de investigación médica.

Microbios y la obesidad, la diabetes y el trasplante fecal

Su descubrimiento ha sido catalogado como el pistoletazo de salida para numerosos grupos de investigación en todo el mundo.

Cada año Gordon aparece citado en más de 18.000 artículos médicos que han demostrado que los microorganismos del intestino tienen un papel central no solo en la evolución de enfermedades neurodegenerativas sino también, por ejemplo, en la obesidad, la diabetes o la enfermedad inflamatoria intestinal.

El hallazgo de Gordon abrió la puerta al uso de trasplantes de microbiota fecal contra algunas enfermedades, algo de lo cual dio cuenta ya en el 2015 el diario español El País: https://elpais.com/elpais/2015/09/01/ciencia/1441097659_210028.html?rel=mas

Las investigaciones de Gordon tienen también un gran potencial para el desarrollo de futuras terapias contra muchas otras enfermedades, incluido el cáncer.

"Probablemente, lo más importante de sus descubrimientos está por llegar", sostuvo Óscar Marín, director del Centro de Trastornos del Neurodesarrollo en el King’s College de Londres y miembro del jurado.

Los microbios no son enemigos

"Siempre hemos pensando que los microbios son nuestros enemigos, pero no es así. Los microbios son compañeros, una comunidad de microorganismos que no pueden funcionar solos y que viven en simbiosis con nuestro organismo", destacó el médico y biólogo estadounidense.

Las personas somos “una mezcla de componentes genéticos y celulares de microbios y humanos”. Tenemos, añadió, unos 30 billones de células humanas y unos 39 billones de células de microbios y “en ese sentido somos más microbianos que humanos”, sostuvo al destacar que solo un centenar de bacterias son dañinas.

Reconocer la diversidad de microbios que habitan en el intestino es  fundamental para entender el papel del microbioma en problemas de salud. Para investigarlos, Gordon y su equipo recurrieron a ratones criados en condiciones estériles, sin bacterias propias.

Estas investigaciones le llevaron a descubrir, por ejemplo, que el ecosistema bacteriano intestinal es determinante en la regulación de la formación del tejido adiposo, lo que estableció por primera vez la relación entre la microbiota y la obesidad

Microbiota es causa y no efecto de la malnutrición infantil

Una de sus mayores contribuciones de Gordon fue descubrir que la malnutrición infantil está muy condicionada por la existencia de algunas bacterias.

Más allá de una falta de alimentación, los niños malnutridos tienen problemas "persistentes" en el desarrollo y el sistema inmune provocados por la composición de su microbiota que, subrayó, "es la causa y no el efecto de su malnutrición".

Occidente en la cuerda floja por dieta y antibióticos

Gordon ha analizado las diferencias en el microbioma de personas de todas las regiones del mundo, investigación que le ha llevado a constatar la pérdida de su diversidad en habitantes de los países de occidente.

"Una de las observaciones más alarmantes que hemos visto en mi equipo es que en el mundo occidental nuestros hábitos de vida, como una dieta pobre en polisacáridos y fibra, sumada a la falta de ejercicio, predispone a nuestro microbioma a una disfunción".

"La consecuencia de esta dieta, unida a factores como el abuso de los antibióticos, están llevando a nuestra microbiota a perder riqueza, a perder robustez y, con ello, funciones concretas; estamos aumentando su vulnerabilidad", advirtió.