Resulta preocupante, luego de la prolongada estabilidad macroeconómica a la que nos sometió la administración Fernández, que el nuevo gobierno tenga que enfrentar al país a la séptima reforma tributaria en los últimos nueve años. La irracionalidad fiscal con propósitos clientelares y para garantizar beneficios excesivos a la corporación política exacerbó el gasto del gobierno a niveles no registrados en la economía dominicana.
El déficit fiscal acumulado del 2008-2011, bordea los RD$240,000 millones y en el 2012 se espera que sea de aproximadamente RD$100,000 millones.
Estos déficits fiscales consecutivos (y de balanza corriente) han sido financiados con deuda pública, a tal grado que el servicio de la misma, según el Ministerio de Economía, será de RD$140,000 millones en el 2013, equivalentes a US$3,578.7 millones. Leer más AQUÍ
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