Aun no hemos comprendido la gravedad de la violencia en nuestro país, aun no hemos dimensionado lo que implica ver dos y tres mujeres asesinadas cada semana, y cientos de niños violados, dos elementos de la criminalidad , que tocan la génesis del núcleo familiar y la sociedad dominicana.
La conducta que nuestros habitantes vienen manifestando, desde hace casi dos décadas, muestran señales preocupantes de patologías traducidas en la tipología del crimen, mostrando las consecuencias de esa violencia, la inconsciencia, que hay detrás de ellas , ya que parece ser una violencia, que pasa de generación en generación amplificándose la crueldad y la frecuencia.
No estamos viendo, que se trata de una población enferma, que disfruta del dolor y espectáculo de la muerte, sino como explicar el asalto a los cementerios, los feminicidios y violaciones infantiles.
En esta especie de demencia ciudadana, donde los locos están a la derriba deambulando por las calles, dando cuenta los medios de comunicación y el cine, al traernos las imágenes, del comportamiento violento, casi normal y hasta deseables por muchos, pues el morbo vende. Leer más AQUÍ
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