SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Abogados de los jóvenes Ángel Gabriel Mejía Camilo alías “Junior” y Elvin Acona Olivo alías “Quitipo”, ambos imputados por el homicidio del señor Carmelo Amaro Polanco, atribuyen el hecho a la falta de oportunidades que tiene la sociedad.

Los defensores legales entienden que la Fiscalía no tiene presupuestos para pedir un año de prisión preventiva contra los detenidos, ya que esas medidas son establecidas cuando hay carencia de evidencia y no hay más personas involucradas.

Entre sus argumentos, el abogado de Mejía Camilo asegura que su cliente no es un delincuente y mucho menos tiene fichas penales en su expediente.

“Ángel es un hombre honrado, trabajador que quizás por circunstancias de la vida, talvez se vio en la necesidad de cometer el hecho”, adujo su abogado, Mayobanex.

Declaró que la juventud de esta generación no se le está dando oportunidad, ni mucho menos, se le está conduciendo por el camino correcto… “A los jóvenes de ahora no se les enseña cuánto vale el costo de la vida, cuánto cuestan unos tenis Nike”, prosiguió diciendo el abogado.

En mismo orden, el defensor legal Acona Olivio entiende que la acción de delito es una acción que ha consternado a la sociedad, pero es el resultado de funcionarios corruptos que no invierten en la juventud del país.

Ambos abogados denunciaron que la Fiscalía asegura que tiene pruebas de audios y vídeos del momento del homicidio contra el señor Amaro Polanco, pero que no les permite acceso para analizar dichas evidencias.

Homicidio

Carmelo Amaro Polanco, de 67 años, murió el pasado lunes de este mes, en horas de la mañana, cuando al salir de un gimnasio donde se ejercitaba intentó impedir un atracó, resultado muerto de varios disparos.

El hecho se produjo cuando dos asaltantes interceptaron al motoconchista venezolano Geampiero Moleiro Paniagua, de 39 años, en la calle Primera de Villa Aura, le encañonaron con una pistola y luego lo derribaron para robarle el motor que conducía.

Amaro Polanco, quien murió al instante fue despojado de una pistola Pietro Beretta, calibre 380, propiedad del Ayuntamiento de Santo Domingo Oeste, donde laboraba como encargado de transportación.