En estos días de cuarentena y toque de queda se manifiestan muchas situaciones de violencia de género y violaciones a las normas establecidas por la Presidencia de la República y el Ministerio de Salud con respecto a que las personas se mantengan en sus hogares, “Quédate en casa”.

Si bien hay dificultades para las personas vulnerables mantenerse en un hogar que no tienen, y aquellas que se dedican al sector informal dejar de movilizarse en búsqueda de su medio de sobrevivencia, hay muchas otras personas que en distintos barrios y comunidades violan las normas y manifiestan violencia al interior de sus hogares.

Las detenciones realizadas durante esta cuarentena superan las 15,000 personas y la mayoría de las personas detenidas son hombres.

Este hecho apunta a una mirada a la presencia de patrones culturales de masculinidad que tienen raíces en una socialización en los hombres desde la niñez. Los elementos que se develan con estos comportamientos coinciden con el estudio que realizamos el año pasado sobre “Masculinidades y Violencia de género” (Vargas/Profamilia 2019) en el que se analizan las pautas culturales de socialización y aprendizaje de la masculinidad en hombres y adolescentes de distintas edades, estratos sociales, provincias y orientaciones sexuales. Algunos de ellos son los siguientes:

    • 1-La presencia de la calle como el locus (espacio) principal de socialización e interacción en los hombres desde su niñez.

A los niños y adolescentes se les expulsa del hogar de forma implícita con la inserción a edades tempranas en el mercado laboral, así como en el fomento de actividades recreativas y de interacción fuera del espacio-hogar.

El hogar está relegado a las mujeres en nuestra cultura, de ahí que pedirles a los hombres que se queden en la casa, se convierte en un conflicto con el imaginario cultural que ha conformado su masculinidad pues el hogar no es su espacio, sino que es un lugar “femenino” y por tanto conflictúan con el mandato “Quédate en casa”.

La desigualdad de género aprendida y fortalecida en nuestra sociedad desde distintos ‘ámbitos se expresa en el hogar con la sobrecarga de las mujeres en las tareas de cuidado y domesticas mientras la población masculina se dedican a ser proveedores y a recrearse con juegos de domino o juntadera con amigos.

    • 2-La ausencia de aprendizaje de herramientas de autocontrol y establecimiento de límites en la interacción social

En el estudio de Masculinidades y Violencia citado anteriormente se muestra claramente la ausencia del autocontrol en la vida de los hombres y adolescentes entrevistados. Por el contrario, su socialización desarrollada mayormente desde la calle está sostenida en la permisividad y en la competencia de poder por quien logra una mayor capacidad de transgresión de esos limites y las normas sociales con un fuerte componente de agresividad.

Estos son solo algunos elementos que explican los conflictos que se han ido presentando en esta etapa de cuarentena con una población sobre todo masculina para que acaten este mandato. Es un mandato que provoca un quiebre en las pautas de masculinidad.

Lograr que el mandato “Quedate en casa” sea efectivo supone acompañarlo de campañas educativas dirigidas a la población masculina que toquen estos aspectos culturales de la masculinidad, campañas elaboradas por hombres para hombres, que promuevan su inserción en los roles reproductivos y una mayor equidad de género al interior de los hogares. Además de favorecer el autocontrol y el establecimiento de límites.

Este articulo fue publicado originalmente en el periódico HOY