De palabra en palabra

MANIGUA – MANIGÜERO

MANIGUA – MANIGÜERO

“. . .suspendida de la Voluntad cesárea de un MANIGÜERO. . .” 

Constan en el título dos palabras que han pertenecido al español durante largo tiempo. Los dominicanos utilizaron con mucha frecuencia estas dos palabras en el siglo XIX, cuando los revolucionarios (o revoltosos), se alzaban contra el gobierno de turno tomando el camino de la manigua. 

Las informaciones reunidas llevan a pensar que la palabra manigua entró por primera vez en la decimocuarta edición del Diccionario de la lengua castellana (1914:647), “Terreno de la isla de Cuba cubierto de malezas”. 

No hay que sorprenderse si solo se menciona la isla de Cuba en esta definición, pues fue en el Diccionario provincial de vozes y frases cubanas cuya primera edición data de 1836 donde se documentó por primera vez esa voz en un lexicón bien organizado. El autor de este diccionario fue D. Esteban Pichardo, nacido en Santiago de los Caballeros de la isla de La Española. 

En la reedición de 1976 que se hizo usando como base la cuarta edición de 1875, manigua aparece como voz indiana, “Conjunto o espesura de arbustos, Bejucos y otros vegetales de poca altura y enredados o confundidos; en cuyo sentido es sinónimo de Maleza”. 

  1. Fernando Ortiz en su libro Nuevo catauro de cubanismos de 1924 (1974:345) escribe, “El diccionario de la Academia da esta voz como aplicada solamente al ‘terreno de la isla de Cuba cubierto de malezas’, aunque no la anota como cubanismo”. Más adelante acota, “Pero hay manigua en las otras Antillas hispanoparlantes”. Agrega más, “La manigua fue la revolución separatista, y se dijo irse a la manigua, al alzarse en armas, etc.” D. Fernando consigna la voz manigüero, “Que vive en la manigua. Alzado en armas contra la metrópoli”. 

En su obra Glosario de afronegrismos de 1924 Ortiz amplió mucho la primera idea expuesta antes. En la edición de 1991, pág. 309 explica que una de las características de la manigua “es la dificultad que ofrece al caminante para penetrar en ella no solo por el enredo de trabazón de ramajes y bejucos, sino por las púas y pinchos que la vegetación presenta”. 

En otro párrafo expone su teoría de que “este vocablo cubano es uno de los tantos creados por la raíz bantú que significa ‘púa’, ‘espina’, ‘pincho’ que en Cuba ha influenciado las voces JÍA, JEJÉN, NIGUA, etc.”

Abunda este estudioso al agregar que “manigua se refiere más que al ‘terreno’, como pretende la Real Academia, a la ‘maleza’ que lo cubre”. 

Con respecto a manigüero, el Diccionario del español dominicano (2013:443) trae algunas referencias documentales en las que manigüero se usa como “persona o animal que habita la manigua”

En lo relativo a la voz manigüero, ra la define como adjetivo, “Que vive en la MANIGUA. // Alzado en armas contra la metrópoli”. Este manigüero corresponde a la realidad de la vida cubana. En República Dominicana no se circunscribió a la lucha contra la metrópoli como se escribió más arriba. 

En el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (1980-III-815) Corominas y Pascual escriben que “el aspecto del vocablo es favorable a un origen taíno. Acaso tenga el mismo radical que MANGLE. Fernández de Oviedo menciona una isla Manigua junto a Guanahaní”.  

El origen taíno de la voz manigua aparece documentado en varias obras. D. Emilio Tejera en Indigenismos (1977-II-1044) asienta, “Maleza, lugar enmarañado con arbustos y bejucos”. Trae ese autor la noticia de la isla de las Lucayas con ese nombre tal y como figura en Oviedo, v. I, p. 614. Para esa isla D. Afredo Zayas en Lexicografía antillana (2010: 372), publicado por primera vez en 1914, recoge la noticia de la isla Manigua por mención de Gomara y, mienta que Colón la descubrió después de la de Guanahaní. 

“Cuando se hablaba de revoluciones a principio del siglo XX, se decía que los revolucionarios se alzaron en la manigua”, Diccionario de cultura y folklore dominicano (2005:241). El autor de estas anotaciones acerca de la lengua expuso más arriba que cree que la palabra estaba en uso en República Dominicana desde el siglo XIX. 

La idea de que manigua es sinónimo de maleza prendió en algunos intelectuales, D. Emilio Rodríguez Demorizi en su obra Del vocabulario dominicano (1983:161) ofrece la palabra maleza como equivalente de manigua y añade, “También se llama a los campos donde se pelea”. Se refiere obviamente a manigua como escenario de insurrección. 

De una manera u otra todos los estudiosos coinciden en que manigua es, “selva o bosque tropical muy espeso”, Diccionario de dominicanismos (2002:130). A todo lo anterior puede agregarse que se piensa que ese manigua es la que llegó al español desde el inglés como “jungla”, que es la selva tropical de vegetación abundante, inhóspita, prácticamente impenetrable, 

Con respecto a manigüero, el Diccionario del español dominicano (2013:443) trae algunas referencias documentales en las que manigüero se usa como “persona o animal que habita la manigua”. “Referido a persona, insurrecto de la manigua, rebelión”. 

Ese diccionario refiere que manigua es “terreno pantanoso cubierto de vegetación tropical espesa”. Esos rasgos coinciden con los retenidos en el Diccionario de venezolanismos (1993-II-148), “Terreno pantanoso cubierto de malezas”, La manigua que documenta ese diccionario es húmeda. 

Con lo antes relatado se busca dejar bien documentados los dos vocablos del título, de modo que el lector pueda formarse un buen juicio acerca de ellos.  

BUMERÁN – BÚMERAN – *BOOMERAN

“. . .porque puede resultar contraproducente o convertirse en un BOOMERAN. . .”

Esta arma de origen australiano conservó en español durante muchos años el sonido y las características de las cosas extrañas. Ejerció así el atractivo de lo raro porque provenía de un grupo social muy distante del español. 

Cuando esta voz comenzó a usarse en el español fue de manera cruda, con la representación gráfica que correspondía al inglés, lengua a la que llegó primero desde el aborigen australiano.  

Como se verá más abajo se castellanizó mediante un proceso lento con alguna vacilación respecto del acento tónico y la tilde. Esto así porque en España fue y es bumerán. En México fue y es búmeran, hasta que hubo que consignar ambas formas de decir y escribir la voz extranjera en español. 

En Argentina, Ecuador y México usan la combinación “efecto bumerán” para aludir al, “Resultado de una acción que se vuelve contra su autor”

Si se tiene en cuenta que proviene de una voz de los aborígenes de New South Wales de Australia lo que se hizo en su origen fue adoptar o acomodar al inglés el sonido originario wo-mur-rang, que en esta lengua terminó como boomerang. El sonido lo documentó por primera vez un funcionario de la colonia Fort Jackson en un glosario de voces aborígenes de Australia. 

La voz bumerán entró en el Diccionario de la Real Academia en la edición de 1970, pág. 209, donde puede leerse que procede del australiano boum- rangh. Es, “Arma arrojadiza formada por una lámina de madera encorvada de tal manera que lanzada con movimiento giratorio, puede volver al punto de partida”. Se sugiere en otros textos que esa arma debe ser lanzada paralela al suelo para que vuelva muy cerca al lugar desde donde fue lanzada. 

El único cambio introducido en la definición de bumerán desde que se introdujo la voz en el español oficial es en cuanto al origen del arma que en el año 1970 estaba al final de la acepción. Esa información pasó a la primera parte de la acepción “propia de los indígenas de Australia”. 

En la edición de ese diccionario de 1992 se consignó que llegó al español a través del inglés y, no directamente del australiano como se sugería antes. En la edición de 2014 del susodicho diccionario se añadió la aceptación de la pronunciación búmeran, con la tilde sobre la primera vocal.  

En Argentina, Ecuador y México usan la combinación “efecto bumerán” para aludir al, “Resultado de una acción que se vuelve contra su autor”. Se piensa que este “efecto” se ha propagado por todo el español de nuestros días. 

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