El Sol Naciente

La reelección continuada y la diferida

Una vez escribí un artículo referido al interesante tema de que la historia suele moverse en círculos concéntricos, y el inmenso Carlos Marx y sus seguidores modulares se extasiaron en acumula miles de páginas hilvanadas para lanzar la tesis del » desarrollo en Espiral» de los procesos.

Si nos ponemos a urgar en la política dominicana, como en otras regiones del mundo, nos daremos cuenta que el tema de la Reelección se repite como un verdadero círculo vicioso; donde ese affaire relleno de confabulaciones y conflictos para las sociedades tensa la vida social y maltrata el normal desenvolvimiento de las instituciones nacionales y por ende arrastra los actores de la vida política y cívica hacia la merma de la democracia, abatida por el clientelismo y la malversación de los fondos públicos; exageradamente usados en las respectivas campañas reeleccionistas de los diferentes colores y contextos.

La Reelección es un hecho morboso que calcome los cimientos de la estabilidad democrática, saca a los ciudadanos de los deberes productivos y la concentración en el trabajo fructífero, desvía a los participantes hacia acciones mendaces y construye un lenguaje retórico con frases manidas por los anteriores personeros de la dictadura y en menor cuantía por claques o grupos que merodean al Ejecutivo, elevandolo a un situal de salvador, de personaje mitológico o de ser imprescindible para la sociedad en cuestión. Si se hiciera un estudio semántico y hermenéutico de las diferentes etapas políticas del llamado «Proyecto Reeleccionista» ( desde luego como el presente ) encontramos las mismas fraseologías y los que cambian son los personeros. Basta vivir suficiente para testimoniarlo y saberlo.

Veamos. Previo a la entrada en el escenario de Rafael Leónidas Trujillo, la presidencia de Horacio Vásquez, enfermo y envejecido intentó sumar dos años más a su mandato mediante una reforma a la Constitución con la divisa: «Horacio o que entre el Mar»; murió sin conseguirlo y el Jefe del ejército que ya se incubaba con poder, a la sazón Trujillo, se alzó con el Solio Presidencial. El mismo se mantuvo del 1930 a 1931 con férrea dictadura, en calidad de Benefactor de la Patria, Primer Maestro y de Perinclito Gobernante, que ensalzo hasta la Iglesia Católica. Se divulgo toda una parafernalia que lo colocaban como una especie de Emperador del Caribe ( Bosch uso un título similar en una obra). Luego de una transición con el cuento de «Borrón y Cuentas Nuevas» y la Revolución Constitucional se impuso el «despotismo ilustrado» de Joaquín Balaguer bajo el padrinazgo de los americanos, deviniendo en una especie de semi-dictadura durante repetidas reelecciones fraudulentas que socavaron la incipiente democracia de la nación dominicana. Lo consideraron como una » Necesidad Nacional», además clamaban sus grupos de apoyo: » Balaguer sin ti, se hunde este País». Todos entonces y posterior se creen convencidos de que son hombres predestinados, aparecen empresarios y eclesiásticos haciendo el coro en torno a figura mesiánica, que arrastra a sectores populares hambrientos de un pequeño espacio de favores. ( ahora tarjetas patrocinadas desde el Palacio o por sistemas de cooperación internacional) para apuntalar con supuestos programas sociales la Reelección.

Hagamos hincapié en el presente; en nueva ocasión, ayer fue Leonel Fernández, uncido tres veces como Presidente y en dos reelecciones ( en esta oportunidad aspira a una Reelección Diferida) y se pleitea con intensidad increíble como algo natural y le reclama al Presidente Danilo Medina los Acuerdos discretos de 2015 entre ambos bandos para alternarse el mando en nombre de su Partido, que se divide profundamente por la ambición desmedida y con el sonsonete de sacrificio, que no pueden soportar otros. Cada reeleccionista y su tropa cabalgan sobre un lomo de publicidad, propaganda y vocería con ditirambos que conocemos en los diferentes proceso electorales, dañando la estabilidad, la productividad y la tranquilidad del País, que presenta una merma económica en turismo y otros renglones producto de la pelea que distrae concentrarnos en la jornada y deberes para engrandecer la Nación. Ningún hombre es imprescindible, y todos somos necesarios; el País crece cuando las oportunidades se abren para otras generaciones y otros- as candidatos. Todo indica conforme a las experiencias políticas que la división es inminente en Partido de Gobierno, porque aquí está en juego, no » apearse» de la silla de poder para obviar cárceles y condenas patrimoniales y morales, de las que afortunadamente no hay escapatorias por tema de Odebrecht y expediente registrado y monitoreado en suelo americano. Observen que últimamente no aparecen muchas » bocinas», están silenciadas y abrumadas en sus comprados espacios: están confundidas ante una coalición que avanza a pies firmes. A todo le llega su fin, es un problema de tiempo.

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