Derecho para la gente

¿Basura?

La gestión de residuos sólidos es una tarea pendiente para cualquier estado. El consumo excesivo, junto a una tasa de reciclaje muy mínima en relación a la requerida para combatir los problemas relacionados al medio ambiente y cambio climático, es un reto. En ese sentido, el reciclaje es una herramienta importante para estos fines y mantener las ciudades limpias. Pero, ¿Qué hacen otros países al respecto? A continuación se detallan y, se observa el impacto positivo que trajo para cada uno de éstos.

En este orden, en la República Popular China, el responsable de un tercio de los residuos plásticos que contaminan el océano, tiene trabajadores informales, en su mayoría inmigrantes, que se ganan la vida mediante el reciclaje. Se afirma que éstos recolectan más del 90% de las botellas recicladas en Beijing. Asimismo, Alemania tiene un sistema muy parecido a éste. El PFAND, consiste en llevar las botellas de plásticos o latas vacías a una máquina y a cambio de esto reciben dinero. Si bien es cierto que cuesta más comprar estas botellas, no es menos cierto que quienes se benefician son las personas de escasos recursos, toda vez que generalmente las recolectan en las calles. Este sistema llevó a este país a ser el principal reciclador del planeta. Igualmente, en San Bernardino y California funciona este sistema, colaborando así con los indigentes.

Por su parte, en la Ciudad de México, distintos colectivos han propuesto alternativas de reciclaje. La empresa BioBox creó máquinas que recompensan los envases reciclados con saldo en las tarjetas de transporte público. Así como también se pueden canjear por entradas de cine y conciertos, entre otras actividades. Igualmente, Austria tiene algo parecido. Existen máquinas habilitadas donde se depositan los envases reciclables una vez estén usados y, por ello, el ciudadano recibe un ticket para obtener descuentos en tiendas o dinero en efectivo.

Suiza, un país reconocido por los niveles medio ambientales y estándares de limpieza envidiables, tiene líneas muy claras. Todas las personas están obligadas a reciclar la basura bajo pena de multa. Y, aquello que no se pueda reciclar debe tirarse en la basura convencional. Pero, debe pagarse un impuesto que se cobra por kg de residuo. Es importante señalar que la multa por evadir esta norma, le puede costar a un suizo unos 7000 €. Es una manera poco amigable de lograr conseguir resultados, pero aparentemente efectiva. Esto debido a que Suiza tiene una cifra de reciclaje impresionante.

Por otra parte, en 2010, un estudiante indonesio de medicina llamado Galman Albinsaid, promovió una iniciativa para que las personas en situación de pobreza en la isla de Java utilizaran los desechos sólidos como moneda de cambio para adquirir cobertura sanitaria básica. Este joven logró que las clínicas aceptaran los residuos a cambio de la atención médica para aquellos que lo necesitaran. Este programa, llamado Garbage Clinical Insurance, ha tenido un gran éxito, pues otras ciudades de Indonesia lo ofrecen, beneficiando a más de 2000 personas.

Finalmente, el sistema de reciclaje con algún tipo de incentivos beneficia aún más a las comunidades. Las personas de escasos recursos no solo se beneficiarían económicamente, constituyéndose en trabajadores informales, sino que se limitará los desechos que terminan en el océano y ríos y, al mismo tiempo se podrán elaborar nuevos artículos. Por tanto, crea un ambiente muy positivo para la sociedad desde el punto de vista económico y ambiental.

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