Opinión

La nueva era demográfica (3)

El descenso de la fecundidad

El componente demográfico decisivo en los cambios demográficos ha sido la fecundidad. Sin duda alguna, su descenso ha comenzado ya en casi todos los países del mundo. La fecundidad ha disminuido en la mayoría de los países de ingreso medio y bajo, donde la tasa de fecundidad total está convergiendo a niveles de reemplazo. Los países que hoy se consideran como desarrollados fueron los primeros en experimentar un descenso en la natalidad. Si bien en algunos de estos países empezó a fines del siglo dieciocho o principios del diecinueve, el proceso se aceleró durante los últimos 25 años del siglo diecinueve y, por consiguiente, la fecundidad en varios de ellos era ya relativamente baja en la década de 1920-1930. Durante los años treinta, la fecundidad en varios países europeos, Canadá y Estados Unidos alcanzó niveles muy bajos y la Segunda Guerra Mundial contribuyó a mantener tales niveles hasta alrededor de 1945.

Sin embargo, el fin de la guerra trajo consigo un aumento considerable en la fecundidad cuando los nacimientos que habían sido pospuestos durante los años de conflicto empezaron a ocurrir. Por consiguiente, los niveles de fecundidad de los países desarrollados se mantuvieron a nivel moderado hasta fines de los años cincuenta y principios de los sesenta y es por esto que durante 1950-1955 la mayoría de los países desarrollados presentaban niveles de fecundidad muy por encima del nivel de reemplazo. A principios de los años cincuenta, 39 de los 44 países desarrollados tenían una tasa global de fecundidad de más de 2,1 hijos por mujer y 16 de ellos tenían una superior a 3 hijos por mujer.

En cambio, entre los países en vías de desarrollo, la situación era muy distinta. Al principio de la década de los cincuenta, la mayoría de los países en vías de desarrollo (128 de 148) tenían una tasa global de fecundidad de por lo menos 5 hijos por mujer y sólo tres tenían una tasa global de fecundidad por debajo de 3,2 hijos por mujer (Argentina, Georgia y Uruguay). Sin embargo, la mayoría de los países en vías de desarrollo comenzaría la transición hacia una fecundidad baja durante la segunda mitad del siglo veinte, aunque no todos iniciarían la transición al mismo tiempo o experimentarían un descenso de la fecundidad al mismo ritmo. También es importante notar que en la mayoría de los países en desarrollo, el descenso de la fecundidad ocurriría después de un largo período en que la fecundidad se habría mantenido estable y, en algunos casos, hasta habría aumentado antes de comenzar a disminuir.

La excepción son 35 países, principalmente de África al sur del Sahara, donde no se ha registrado una disminución general de la fecundidad. En la segunda mitad del siglo pasado (1950-2000), la tasa de fecundidad a nivel mundial había descendido a razón de 0,49 hijos por mujer por década, pasando de 5,0 hijos por mujer en 1950-1955 a 2,8 hijos por mujer en 1995-2000, y de acuerdo a la última Revisión del 2017 de la División de Población de Naciones Unidas, la tasa global de fecundidad seguirá bajando hasta llegar a un nivel de 2,02 hijos por mujer en el período 2045-2050.

A mediados del siglo pasado, en la mayor parte de las regiones en vías de desarrollo había bastante homogeneidad con respecto a los niveles de fecundidad en los países que las constituían. Para tres cuartos de los países en cada región, la fecundidad en 1950-1955 era alta (de al menos 6.1 hijos por mujer en África al sur del Sahara; 6.3 hijos por mujer en Asia Occidental y África del Norte, y 5.7 hijos por mujer en el resto de Asia) y mostraba poca variación (el país con la fecundidad más alta en cada una de estas regiones tenía apenas sólo dos hijos más que los niveles mencionados).

Como resultado de los cambios ocurridos, a fines del siglo veinte más de la mitad de los países del mundo tenía una tasa global de fecundidad igual o inferior a 3 hijos por mujer. Entre los países desarrollados, la totalidad (es decir, 44 países) se hallaba en ese grupo. En contraste, entre los países en vías de desarrollo, sólo un poco más de la tercera parte (56 de 148) tenía una tasa global de fecundidad inferior a los 3 hijos por mujer. Es decir, la mayoría de los países en vías de desarrollo, 92 de 148, aún tenían en 1995-2000 niveles de fecundidad que, de ser sostenidos por largo tiempo, producirían un crecimiento sustancial de la población, siendo superiores a 3 hijos por mujer. Entre los que se han sido designados como menos adelantados debido a su bajo nivel de desarrollo (47 países), la mayoría experimenta aún tasa global de fecundidad alta (superiores a los 5 hijos por mujer), y en casi una tercera parte de ellos, la fecundidad no da todavía muestras de haber comenzado a descender. Por lo tanto, la experiencia de estos países contrasta marcadamente con la de la mayoría de los países en desarrollo, cuya fecundidad ha disminuido ya sustancialmente, y especialmente con la experiencia de países como China, Cuba, Puerto Rico, Tailandia o Trinidad y Tobago, cuya fecundidad se halla ya por debajo del nivel de reemplazo.

Las distribuciones para 1995-2000 hacen patentes los grandes avances logrados durante la última cuarta parte del siglo XX en reducir la fecundidad. Para todas las regiones, excepto África al sur del Sahara, es claro que la mayor parte de los países han experimentado reducciones muy notables de la fecundidad y que para 1995-2000 hay mayor homogeneidad entre los países con respecto a los niveles de fecundidad alcanzados. Es decir, se nota una tendencia a la convergencia, si bien aún existen países con muy alta fecundidad en cada una de las regiones consideradas. Tal convergencia es mucho más acentuada en América Latina y el Caribe que en Asia Occidental y África del Norte o en el resto de Asia.

Actualmente sólo en 16 países en desarrollo puede decirse aún que la fecundidad no ha dado muestras de disminuir. Entre esos 16 países, 15 pertenecen al grupo de países menos adelantados, es decir, son caracterizados por muy bajos niveles de desarrollo. Además, 14 se encuentran en África y sólo dos en Asia. Por otro lado, entre los 31 países adicionales donde el descenso de la fecundidad es aún incipiente (es decir, aquellos que en 1995-2000 tenían tasas globales de fecundidad superiores a 5 hijos por mujer aún cuando su fecundidad ya había comenzado a descender), 21 pertenecen al grupo de los países menos adelantados y 22 se hallan en África. Esto implica que en el año 2000, el 12,6 por ciento de la población mundial residía en países con una tasa global de fecundidad por encima de los 5 hijos por mujer y cerca del 55 por ciento de los 761 millones de personas involucradas vivían en países caracterizados como menos adelantados.

La fecundidad ha disminuido en la mayoría de las regiones en desarrollo y también continúa mermando en los países de ingreso alto. En la Unión Europea, la tasa de fecundidad total es inferior al nivel de reemplazo de dos hijos por mujer en todos los países miembros. La única región del mundo donde la fecundidad ha disminuido sólo marginalmente es en África al sur del Sahara, donde la tasa promedio permanece por sobre cinco hijos por mujer.

Las tendencias en la fecundidad y mortalidad desde mediados del siglo pasado muestran primero una divergencia en los patrones demográficos entre las regiones, seguidas luego de una convergencia gradual hacia niveles más bajos de fecundidad y aumento en la esperanza de vida. Nuevamente, África al sur del Sahara es la excepción en esta convergencia de los patrones demográficos.

En los últimos decenios, las tasas de fecundidad disminuyeron mucho más rápido de lo proyectado por los expertos, incluso en los países más pobres. La disminución generalizada de la fecundidad en conjunto con la reducción de la mortalidad en la mayoría de los países ha modificado la composición de la población del mundo por edad y su tasa de crecimiento y ha afectado profundamente sectores como salud, educación, mercados laborales y protección social.

En aquellos países menos desarrollados en los que ya se ha producido la transición de la fecundidad, la reducción también ha sido más rápida que en Europa. Hay una serie de posibles razones para la velocidad de disminución sin precedentes en los ocho países más subdesarrollados en los que la TGF ha disminuido en al menos un 50 por ciento (generalmente en menos de 20 o 25 años). En la mayoría de estas poblaciones se ha producido una transformación social y económica muy rápida, con importantes disminuciones en la mortalidad, grandes aumentos en la matriculación escolar y en el ingreso per cápita. Un elemento novedoso, ausente en el siglo XIX en Europa, son los programas de planificación familiar, gubernamentales y privados, con clínicas que ofrecen técnicas anticonceptivas modernas más efectivas y fáciles de usar que cualquier forma de anticoncepción conocida antes de la Guerra Mundial y que apoyan actividades educativas e informativas.

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