Esto creo, esto pienso

Medio Ambiente, culpable del crimen contra la foresta

La ley de las cosas es una ley de

Razón universal; pero, la mayoría de los

Hombres viven como si tuvieran

Una sabiduría propia.

Heráclito.-

Convertirme en mago, un hechicero querría, a sabiendas de que aun así fuera poco o nada lo que podría hacer, debido a que contra quien la dirigiría procede de esos lugares donde es común creer en este tipo de cosas y al parecer, le hicieron poseedor de un Lúa que lo protege, aun y engulla cosas podridas. Pero aunque no llegue a ver nada considero que se debe continuar, no por nosotros, sino por aquellos a los que solo dejaremos deudas y desiertos con las cuales tendrán que sobrevivir.

¿Cómo hacerle entender a alguien que se considera por encima de la verdad? Quizás ungido por algún Pastor o hasta por el mismo Satanás, que nos está conduciendo como Nación a profundidades de crisis que a diario un grupo de sus protegidos se encarga de profundizar el acantilado por el cual están despeñando hasta la esperanza de que esta catástrofe tendrá fin en un mañana no muy lejano. Sus funcionarios hacen diabluras pero él no las ve; las diferencias entre ser empresario o funcionario hasta los miopes las notan, menos el Poder Ejecutivo y el Judicial, perdón por este yerro, se me olvida que en este país solo existe un Poder, por lo cual no puede haber división entre lo que es lo mismo y constituye el todo.

Es tanta la publicidad y la propaganda aviesa que se lleva a cabo, que observando detalles del comportamiento de este pueblo con facilidad podemos llegar a creer que es una gran masa de zombis. Con increíble pavor y mayor incapacidad he podido observar en los últimos meses el cómo una serie de “funcionarios” se han dedicado a pretender abarcar todo tipo de negocios posible, desplazando a los que al no ser políticos, se ven bloqueados por el cerco corrupto con el que se apoderan de esas plazas de comercio.

Bastaría hablar de las estaciones de combustibles; farmacias; Proveedores de Bienes y Servicios; Suplidores del Estado, incluyendo las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional; Invernaderos, que para llegar a los mismos hasta carreteras le construye el Estado; Restaurantes y Fondas de pueblo, con eso bastaría para constatar la agresiva penetración de la clase política en todo tipo de negocio, sin hablar de las Bancas de Apuestas, porque ahí hay que retorcerle el rabo hasta al demonio.

Y eso se podría juzgar de inmoral, falto de ética y hasta de lavado de activos pero, no lo vamos hacer, que continúen, porque de cierta manera nadie lo puede impedir pero, ¿acabar con los Recursos Naturales? ¡No jo..s! Eso es imposible, constituye un asqueroso crimen el permanecer calladito y sumiso, tal y como se pretende que hagamos.

Porque ahora para empeorar las cosas, han puesto sus ojos y sentido mercantil en la Foresta. Lo que durante décadas constituyó un delito hasta peligroso, hoy día ya se ve como dentro de lo cotidiano. Se agencian “permisos” y “autorizaciones” exclusivos para ellos. Han vuelto los Aserraderos, apalancados en cimientos políticos, corruptos e inescrupulosos, creados bajo el amparo de funcionarios ineptos y desvergonzados, por no decir corruptos. Los Aserraderos están prohibidos, se supone que todos deberían estar cerrados, pero no.

No existe ninguna excusa para que esto esté sucediendo, principalmente en aquellos lugares que por siempre han sido tentaciones para los depredadores de la Foresta. Por eso, solo por eso, los encargados de esa rama en San José de las Matas y Constanza, deberían de estar “Internos”, en lo que políticamente se resuelve que hacer con el “Principal”, porque de todos es sabido en esos lugares, quien y como adjudica los permisos y a quien pertenecen los aserraderos. Y si no lo saben, hasta yo, desde la Capital, se los podría indicar. ¡Carajo! ¡Sí señor!

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