Mecanismos de Trujillo de represión política: Cambiaron el nombre del SIM

Foto: El general Ramfis Trujillo y el presidente Balaguer cambiaron el nombre al SIM

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Un mes después del ajusticiamiento del dictador Rafael L. Trujillo acaecido el 30 de mayo de 1961, el país entró en un proceso de cambios políticos que tuvo entre sus componentes la estrategia de Rafael L. Trujillo hijo (Ramfis), que ocupaba la Jefatura del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y del doctor Joaquín Balaguer, presidente títere desde agosto de 1960.

Ocupando esa posición, que se fortaleció con la desaparición física de Trujillo, y en acuerdo consensuado con el hijo del tirano, el Poder Ejecutivo emitió el decreto 6828 del 26 de junio cambiando la denominación del  Servicio de Inteligencia Militar (SIM) por la de Agencia Central de Información (ACI). La referida disposición decía entre otras cosas, lo siguiente:

“Considerando que el Servicio de Inteligencia Militar está siendo objeto de reformas substanciales encaminadas a dotar ese departamento de una organización técnica adecuada, con personal idóneo y con un sentido que responda a la vez a las necesidades del reguardo del orden público y la seguridad del Estado (…). El Servicio de inteligencia Militar se denominará a partir de esta fecha “Agencia Central de Información”, y estará a cargo del personal especializado que se designe previa recomendación de los organismos competentes”.[1] Las autoridades tomaron esa medida debido a la situación de deterioro de la dictadura en el ámbito nacional y a la presión ejercida por la Organización de Estados Americanos (OEA) y los Estados Unidos a nivel internacional.

Limpiando la cara de la dictadura

Inmediatamente se produjo la muerte del mandatario, las autoridades procedieron a impulsar una agenda que perseguía el levantamiento de las sanciones impuestas por la OEA desde agosto de 1960, que llevaron a los países miembros al rompimiento de las relaciones con la República Dominicana. Con ese fin, tanto el presidente Balaguer como Ramfis Trujillo, instruyeron para que fueran borradas las huellas de los crímenes cometidos y de los que se estaban ejecutando desde las primeras semanas de junio de 1961, en represalia por la muerte del tirano, lo que incluía la destrucción de edificios, la eliminación de aparatos represivos más odiosos  y el cambio de nombre de algunas instituciones.

En ese plan, en los días posteriores al atentado se ordenó la salida de teniente coronel Johnny Abbes García  que se había destacado como jefe del Servicio de Inteligencia Militar; se utilizaron maquinarias para la demolición del centro de tortura conocido como cárcel de La 40; se desintegraron los Cocuyos de la Cordillera, Los Jinetes del Este y la Legion Extranjera; treinta días después, el último día de junio, se anunció la decisión de renombrar el SIM para que engañosamente pasara a llamarse Oficina o Agencia Central de Información (ACI), que fue la denominación con la que permaneció activa hasta principios de 1962. También se intentó mostrar una variación en las prácticas represivas; pero estas no se diferenciaban de las que, hasta ese momento, habían sido las impuestas por el  SIM. De modos, que las actuaciones de ese cuerpo de inteligencia conocido por sus crímenes, dejaron de ser coordinadas por la Dirección General de Seguridad y pasaron bajo control directo de la oficina de Ramfis Trujillo en la Jefatura del Estado Mayor Conjunto, mientras que las torturas se concentraron en la cárcel clandestina del kilómetro 9 de la Carretera Mella, en la zona oriental de la capital, haciendo más calamitosa las suertes de los prisioneros.

Fue en medio de ese proceso que los presidiarios de “La 40”, especialmente los relacionados con el Movimiento Revolucionario 14 de Junio se trasladaron a la  Penitenciaria de La Victoria, mientras que otros, como los que atentaron contra la vida de Trujillo, incluyendo mujeres y menores de edad pertenecientes a sus familias, guardaron prisión en la cárcel del 9, donde recibieron terribles torturas físicas y psicológicas, por instrucciones directa del hijo del dictador sediento de venganza.

Presencia de la OEA en Santo Domingo

Antes de que se cumplieran los primeros diez días de la muerte de Trujillo, la  Comisión Especial del Consejo de la OEA visitó el país y se reunió con el general Trujillo hijo y con el doctor Balaguer para dar seguimiento a la resolución del alto organismo internacional relacionado con las sanciones impuestas al país en la VI reunión de cancilleres, a raíz del atentado criminal contra el presidente de Venezuela. Además, los comisionados estaban interesados en  plantear su preocupación por el estado de los derechos humanos y la conveniencia de transformaciones democráticas en la política dominicana.[2]  Por su parte, el gobierno dominicano estaba enfocado en lograr que la OEA levantara las sanciones, lo que podía tender a facilitar la continuidad del régimen dictatorial.

Luego de esa primera visita de la OEA, las autoridades discutieron que sería beneficioso que al país regresara la Comisión de ese alto organismo americano, con el fin de que pudieran certificar los supuestos avances impulsados para facilitar la democratización del país, y con el objetivo de lograr una actitud positiva del organismo internacional. En relación a  esto, cuenta el asistente personal de Ramfis Trujillo, lo siguiente:

“El doctor Balaguer consulta al general la conveniencia de que se solicite de nuevo a la Organización de Estados Americanos el envió de una comisión de vigilancia, que pueda permanecer algún tiempo en la Republica y observar en el terreno cono se va desenvolviendo los esfuerzos de conducir al país por vías democráticas. Existe la firme esperanza de que esa comisión pueda comprobar que los derechos humanos no son violados en el país y que la ola de denuncias levantadas por los partidos de la oposición son originadas por la apetencia de poder y la intransigencia de los partidos políticos”.[3]

El viaje solicitado se efectuó a mediados de septiembre y con el mismo objetivo. La Comisión Especial de la OEA, acompañada por el  embajador norteamericano, se  reunió con el presidente Balaguer el 13 de septiembre. En esa ocasión y en medio de la repercusión producida por los disturbios en las proximidades del Puente Rhadamés y la muerte del doctor Estrella Liz en un confuso incidente en el que fue vinculado la ACI, los comisionados plantearon  su apego a la política de no intervención en los asuntos internos de los países miembros de la OEA. La situación, que tendía a convertirse en  convulsa por las protestas callejeras contra la dictadura, incidió en las ofertas de democratización hechas por el gobierno ante los comisionados internacionales. Debido a esos contactos y presionado por las protestas, se publicó el decreto del Poder Ejecutivo número 7126 del 23 de septiembre, indultando a 32 presos políticos, mientras  los  miembros de la OEA se retiraron a Puerto Rico para conferenciar con el gobernador de esa isla en consulta sobre la situación regional.[4]

Fue en el marco de la presión internacional y de la repulsa provocada por los niveles de represión en el plano nacional, que el gobierno de Ramfis y Balaguer procedieron a efectuar las modificaciones que afectaron, por lo menos de manera formal, al  Servicio de Inteligencia Militar cambiándole el nombre a  Agencia Central de Información.

El SIM se convirtió en ACI

El cambio de nombre del SIM fue decretado por el doctor Balaguer el 30 de junio de 1961. Al momento de tomar la medida, el Servicio de Inteligencia estaba dirigido por el coronel Roberto Oscar Figueroa Carrión, desde el 25 de enero.[5] El director de la Oficina Central de Información, como aparece nombrada en el  decreto, quedó encargado de “seleccionar de manera rigurosa a los miembros de ese servicio y a tomar las providencias de lugar para que ese personal reciba las instrucciones técnicas indispensables a fin de que ejercicio de sus funciones se ajuste a la Constitución y las leyes Nacionales”.[6]

Sin embargo, la institución represiva mantuvo en su estructura a un selecto equipo de agentes que antes habían ocupado responsabilidades en el aparato de inteligencia del SIM, quienes, a decir de Johnny Abbes, “quedaron ocupando importantísimas funciones dentro de sus instituciones”. [7] Además, la estructura y el adiestramiento de los agentes que se anunciaba, dejarían de estar controlados por la Dirección General de Seguridad, que era instancia de la Secretaría de Interior y Policía y Cultos a la que pertenecía el SIM, para responder de manera directa a las instrucciones emanadas por la  oficina del Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, [8] que tenía su propio centro de torturas en la carretera Mella de la zona oriental de la ciudad capital.

A partir de la destrucción de la cárcel de La 40 y de la creación formal de la ACI, los interrogatorios a los presos  políticos se efectuaron principalmente en la Base Airera de San Isidro y en la cárcel del kilómetro 9, situada en la vía que llevaba a la Aviación Militar y relacionada con esta. Los detenidos por asuntos políticos y en especial los vinculados con el atentado que le costó la vida al dictador, eran llevados a la Penitenciaria de La Victoria y desde allí trasladados o llevados directamente “al 9”, lo que demuestra que la prometida democratización de Balaguer resultó un engañó para entretener a la OEA y a la oposición política de la República Dominicana, y de esa manera  ganar tiempo y prolongar la dictadura trujillista.[9]

La nueva imagen de la ACI

De acuerdo a las memorias inéditas de Cesar A. Sallant Valverde,  que fue secretario personal de Ramfis, el nombre del Servicio de Inteligencia mudado al de Agencia central de Información se hizo con el objetivo de encubrir las actividades del SIM, que siguió siendo responsable de coordinar las operaciones de los espías y de dirigir los interrogatorios, maltratos y muertes de los prisioneros. La estructura que fue del Servicio de Inteligencia siguió actuando de  manera más discreta con la denominación de Agencia Central de Información. Esa agencia—apunta Saillant—se convirtió en una “fachada democrática del Servicio de Inteligencia Militar”.[10]

El presidente Balaguer, interesado en mantener el control del poder y de alcanzar un espacio  diferente al que representó Trujillo, se ofertó ante los Estados Unidos como opción democratizadora. En ese proceso, apoyado por el hijo del dictador, hizo cambios formales: eliminó agrupaciones paramilitares; permitió el regreso desde el exterior de algunos opositores; trató de contraer  acuerdos políticos con la Unión Cívica Nacional y el Partido Revolucionario Domiciano, y simuló interés en que la situación política se trasformara, especialmente en lo referente con la imagen represiva del régimen.

Por ejemplo, Joaquín Balaguer dispuso que los integrantes la ACI, para sus labores de vigilancia y control de la población se movieran en patrullas motorizadas formadas por  grupos de tres agentes uniformados, pero usando los mismos “cepillos” que antes utilizaba el SIM; la mayoría de los agentes del antiguo organismo siguieron actuando de manera discreta vestidos de civil, de modo que no pudieran ser identificados. Esos cambios se hicieron más visibles a partir del 1 de agosto.

Además, apoyándose en el decreto 6828, del 30 de junio, las autoridades propusieron una selección cuidadosa de los integrantes de la ACI, con el fin de formar “equipos con personas idóneas “y debidamente adiestrados para responder a las necesidades del “reguardo del orden público y la seguridad del estado”. Se ordenó que esos agentes se  instruyeran “en técnicas especializadas, ajustadas a las leyes y la constitución”.[11] Sin embargo, todo era una farsa montada con fines mediáticos y para facilitar la aprobación de los Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos.

Por otro lado, la ACI dejó de ser, de manera formal, una dependencia de la Jefatura Mayor Conjunta de las Fuerzas Armadas el 6 agosto 1961, quedando adscrita a la Secretaría de Estado de Interior y Cultos lo que se legalizó  desde el 25 de agosto. Sin embargo, se sabe que en la práctica este aparato represivo siguió actuando bajo las órdenes de Ramfis Trujillo, que inclusive dio luz verde para la creación de nuevas bandas paramilitares, tanto en Santiago como en la ciudad capital, principalmente.

Principales jefes de la ACI

De manera formal, el  primer jefe de la Agencia Central de Información lo fue Manuel Antonio Pérez Sosa, designado por decreto del Poder Ejecutivo núm. 6996 del 30 de junio de 1961.[12]  Pero desde antes, en el proceso de transición de un nombre a otro,  la dirección de la ACI estuvo en manos de Roberto Figueroa Carrión, que parece se mantuvo como director ejecutivo hasta el 24 de julio. En esa fecha, por decreto 6947, fue sustituido como director y en su lugar se designó a Felipe Osvaldo Perdomo Báez, y la subdirección recayó en el mayor Rafael Tomas Fernández Domínguez,[13] que se mantuvo en ese puesto por algunas semanas. La “nueva” agencia de espías quedó directamente orientada y controlada por la Jefatura del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, que  era lo mismo que decir bajo dirección de Ramfis Trujillo.

En octubre de 1961, cuando la situación política pareció entrar en crisis definitiva que apuntaba al fin del régimen dictatorial, el Poder Ejecutivo designó nuevamente a cargo de la ACI, al doctor  Manuel A. Pérez Sosa,[14] quien permaneció como jefe del organismo de inteligencia hasta muy entrado el año de 1962.

Algunas actividades relacionadas con la ACI

Aunque las operaciones de la Agencia Central de Información se desarrollaban de maneras secretas, cada cierto tiempo aparecía en la prensa alguna información que vinculaba a sus agentes con denuncias públicas o con situaciones que ellos estaban vigilando. En ese sentido, se pueden citar varios ejemplos que facilitan entender la forma de actuar de esta institución policial:

  1. Incidente entre de personas conocidas: A mediados de agosto de 1961, la organización represiva declaró públicamente en torno a un incidente en que se vieron envueltos los señores Francisco J. Peynado Velázquez y Pericles Nivar Seija, en que el primero resultó herido, y el segundo traducido a la Justicia. En esa ocasión, la ACI hizo una declaración sobre el incidente, pero observando que era norma “invariable de esta oficina, el no ofrecer publica información de sus actuaciones en el cumplimiento de su delicada misión político-social”. [15]
  2. El 28 de agosto, agente del ACI pidió asilo en Puerto Rico: El integrante del ACI, Felipe Antonio Guevara López, salió de Santo Domingo y viajó a la isla de Puerto Rico donde dio declaraciones a la prensa y explicó la situación política de la República Dominicana, resaltando que los servicios de inteligencia seguían utilizando los mismos métodos de persecución y torturas practicados anteriormente por el SIM:

“Relató las peripecias de su premeditada fuga a los periodistas boricuas, ofreciendo, además importantes detalles que tocan muy de cerca la política internacional de su país. En el artículo de “El Mundo” (…), es notable que, pese a la aparente conexión del joven Guevara López con las altas esferas de la política dominicana, no mencione ni una vez al Presidente Balaguer. En un párrafo de sus declaraciones, el joven agente declara que en la República Dominicana no se utilizan medios científicos para la interrogación de prisioneros, sino las torturas físicas, reñidas con los Derechos Humanos. Felipe Antonio  Guevara será sometido más tarde, como apunta el articulista, a una serie de interrogatorios por miembros de la FBI”.[16]

  1. Asesinato del doctor Víctor Estrella Liz: Desde principios del mes de julio la República Dominicana vivía en un despertar popular y se sucedían protestas en diferentes ciudades del país. El doctor Estrella Liz fue asesinado en las proximidades del Puente Rhadamés (Puente Duarte), el día 12 de septiembre, cuando hacía entrada a la capital la subcomisión de la OEA que llegaba para investigar lo relativo a la represión y a los supuestos adelantos en materia de derechos humanos logrados por el presidente Balaguer. Después de la muerte de Estrella Liz, El Movimiento Revolucionario 14 de Junio acusó del hecho a miembros de la ACI que estaban presente en la zona de conflicto, pero estos se desligaron del hecho.[17] Las autoridades acusaron de cometer el crimen al sargento Victoriano Hernández, chofer del coronel de la Aviación Militar José Alfonso León Estévez, cuñado de Angelita Trujillo y hermano de Luis José León Estévez. El conductor fue llevado a la Justicia y condenado a 20 años de trabajo público; pero en mayo de 1962 fue conducido al Palacio de Justicia y desde allí, dijeron las autoridades, el recluso se fugó para evadir el cumplimiento de la condena.[18]
  2. Agente del ACI ataca manifestantes: Un ex agente del SIM al servicio de la ACI muy conocido por sus implicaciones en actividades represivas, remitió una carta al periódico El Caribe del 12 de septiembre, explicando su participación en un incidente ocurrido en la ciudad de Bani durante un acto organizado por la Unión Cívica Nacional. En la misiva, el espía, que tenía por nombre Cesar Rodríguez Villeta, reconoció su responsabilidad en el ataque y narró lo siguiente:

 “En la edición de esta misma fecha (…), aparece un suelto en relación con un incidente en la ciudad de Bani en el que por mala fortuna mía tuve que intervenir, cuyo contenido me pone en la forzosa obligación de solicitar su acostumbrada amabilidad para permitirme aclarar públicamente mi situación en aquel caso, haciendo destacar la verdad de los hechos acaecidos. Ciertamente, yo fui autor material de algunas ligeras violencias frente a un grupo de jóvenes de aquella ciudad que tomando como pretexto el ambiente de libertad existente actualmente en el país, entendieron que tienen la facultad de realizar públicamente toda clase de actos de provocación y libertinaje en contra de las autoridades. En aquel acaso desagradable, mi reacción frente a la provocación y a la burla de que se me hizo objeto, no fue solamente la natural reacción de un miembro de un Departamento del Gobierno llamado a defender la tranquilidad pública, sino la consiguiente reacción que frente a verdaderos actos de injustos y groseros ataque a la autoridad más destacadas de la Administración Publica está llamado a obedecer cualquier ciudadano dominicano amante del orden y de la paz”. (…).  Por la sola razón de que en cumplimiento de mis deberes oficiales yo tuve que actuar frente a él–(el gobernador de Bani)—cuando no hace mucho era perseguido como autor de actos de conspiración atentatorio a la seguridad interior y exterior del Estado”. De acuerdo a El Caribe, Cesar Rodríguez Villeta fue cancelado de la Agencia Central de Inteligencia por ese hecho.[19]

  1. La ACI espiando en Puerto Rico: Quedó clara la relación de la Agencia Central de Inteligencia con el hijo de Trujillo y el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, cuando el 10 octubre esta dirigió a Ramfis un memorándum firmado por el Dr. Manuel A. Pérez Sosa. El director de la Agencia Central de Información informó sobre actividades políticas opositoras que se estaban sucediendo en la isla de Puerto Rico y de una supuesta expedición armada que se organizaba desde el exterior en la que estarían implicados la Unión Cívica Nacional y el Movimiento Revolucionario 14 de Junio. En el memorándum se explica lo siguiente:

 “Muy respetuosamente tenemos a bien transcribir a ese Superior Despacho, para su elevado conocimiento y demás fines que estime pertinentes, el texto de un informe confidencial recibido en este Despacho, procedente de la ciudad de New York, de fecha 8 del corriente mes, que dice: “La noche del día 6 del presente sostuvieron una entrevista en el hotel “Alamac” los doctores Antinoe Fiallo, Tulio Arvelo, José Espaillat y Alfonso Canto, dirigentes del Frente Unido y Movimiento de Liberación Dominicana. Se trataron puntos de importancia en relación con las  actividades en el país de la Unión Cívica Nacional  y el “14 de Junio”. Fiallo ofreció un detalle completo del ambiente favorable que existe en el país para un movimiento revolucionario, ya que la oposición que él representa está de acuerdo en cuanto a que la única manera de derrocar al Gobierno es la lucha armada, aludiendo que ya se han agotado todos los recursos pacíficos en ese sentido. Arvelo, Canto y Espaillat le manifestaron que ya su emisario en la Republica les habida informado sobre las condiciones magnificas para una lucha armada y la aprobación de Viriato  Fiallo y los dirigentes del -14 de Junio- para tal fin. Arvelo dijo que saldría en el curso de esta semana para Cuba a  ultimar los preparativos de la llamada Operación Hondo, de que tienen concomimiento los directivos de la U.C.N. y el -14 de Junio. Fiallo rogó a Arvelo encareciera a las autoridades cubanas, patrocinadoras del movimiento contra nuestro país, llevarlo a cabo cuanto antes, ya que la trama urdida entre el Gobierno dominicano  y el P.R.D. está a punto de cristalizarse y que bien podría tener éxito. Convinieron en que un emisario iría de aquí a avisarles allá a la Republica el día exacto y el sitio de llegada de la Operación. Fdo. Dr. Manuel A. Pérez Sosa. Director de la Agencia Central de Información. 14 de octubre de 1961.[20] 

  1. La ACI informa a Ramfis de actividades en Puerto Rico: En memorándum fechado 10 de noviembre, el director de la Agencia Central de Información, en la ocasión Manuel A. Pérez Sosa, llevó al conocimiento del Jefe de Estado Mayor General Conjunto de las Fuerzas Armadas lo siguiente:

“Muy respetuosamente cúmplenos transcribir a ese Superior Despacho, (…), el texto del informe confidencial recibido en fecha de ayer, procedente de San Juan de Puerto Rico, que dice: “Salvador Osvaldo Barinas Tejada, dirigente marxista de los grupos que se reúnen en el 311 de la calle Tetuán, San Juan, planeaba organizar una demostración con piedras y gritos al estilo rojo, frente al Consulado Dominicano, para que  coincidiera con la llegada de Viriato Fiallo, anoche que viajaba a Washington vía Puerto Rico. El plan fracasó, por que, estando Barinas bajo observación aquí de Seguridad Interna, no encontró suficiente apoyo de su gente, y nada pudo hacer. La Policía mantiene servicio de vigilancia frente al Consulado General todavía.  La información del periódico El Mundo  no lo dice, pero Luis Laboy, Secretario de Muñoz Marín le prometió a Fiallo en el aeropuerto, todo el apoyo de su jefe para la acción que quiera seguir en Washington. Laboy saludó a Fiallo en representación de Muñoz Marín, oficialmente, y la entrevista  entre ambos se desarrolló mientras Fiallo estaba frente al mostrador principal, en la sala de pasajeros en tránsito. Adolfo Porrata, Subsecretario de Estadio de Puerto Rico, también estaba entre los personeros de Muñoz en el aeropuerto, para recibir a Fiallo”.[21]  

Protestas contra Ramfis y Balaguer

Los hechos más sangrientos después de la muerte de Trujillo se dieron a partir del 8 de julio, cuando, después de un mitin de oposición celebrado en el parque Colón, los manifestantes marcharon por las calles de la zona colonial y Ciudad Nueva y destruyeron la emisora del gobierno conocida como “Radio Caribe”.[22]

Durante el mes de agosto se efectuaron protestas en la región del  Cibao. En mítines organizados por la UCN en la ciudad de Santiago, San Francisco de Macorís y Santiago de los Caballeros, resultaron muertos y heridos varios manifestantes, quienes fueron atacados por fuerzas policiales y espías del gobierno.[23]  En ese mes y durante las semanas que van desde agosto hasta noviembre las protestas populares no cesaron, mientras que integrantes del Partido Dominicano y de la banda delincuencial conocida como “los Paleros de Balá”  agredieron a los  oposicionistas,  y se incrementó la represión policial.[24]

Posterior al incidente de Santiago, el 12 de septiembre, la policía y miembros del ACI atacaron a los participantes en una protesta, que se reunieron en el puente de la capital que lleva a la región oriental, con un saldo de muertos y heridos, y el 19 de octubre las movilizaciones de los estudiantes de la Universidad de santo Domingo (USD), desembocaron en la ocupación varias calles de las barriadas de Ciudad Nueva y zona colonial. El día 20 de octubre, la policía atacó los manifestantes con un saldo de diez muertos y decenas de heridos.

Por último, al caer la tarde del sábado 18 de noviembre de 1961, Ramfis Trujillo y varios de sus más cercanos colaboradores abandonaron el país, pero antes procedieron a asesinar a los principales sobrevivientes del atentado que le costó la vida a su padre, el dictador Rafael L. Trujillo.[25]  A partir del domingo 19, Balaguer controló casi de manera absoluta los organismos armados, la Policía Nacional y la Agencia Central de Información.

La ACI bajo control absoluto de Balaguer

Después de la salida al exterior  de Ramfis Trujillo y sus familiares, el país fue testigo de  una operación militar que, organizada desde Santiago, logró el desplazamiento de muchos oficiales allegados al hijo del tirano. El  presidente Balaguer apuntaló su poder político contando con la aprobación de la OEA y del gobierno de los Estados Unidos, pero sin poder contener el ansia de libertad del pueblo dominicano que reclamaba el fin de la dictadura bajo las consignas de “Navidad sin Balaguer” y “navidad con libertad”. De esa manera, los protestantes se mantuvieron en las calles durante los meses de noviembre y diciembre de 1961 y enero de 1962, haciendo estragos en la estabilidad que el mandatario necesitaba para continuar gobernando.

En medio de la situación descrita, la agrupación Unión Cívica Nacional denunció que Balaguer, como cabecilla de un Consejo de Estado, ordenó nuevamente la reorganización de la Agencia Central de Inteligencia, que para entonces permanecía bajo la dirección del doctor Pérez Sosa, secundado por un tal “Teniente Lugo”, quien era tenido como uno de los agentes torturadores de la cárcel del kilómetro 9 de la Carretera Mella:

Los trabajos de reorganización de la ACI—denunció el partido Unión Cívica Nacional—se  realizaron a partir del 28 de diciembre de 1961 desde una vivienda situada la calle 18, que fue  propiedad de uno de los allegados a Ramfis Trujillo conocido como Tunti Sánchez. En las responsabilidades directivas, junto a Pérez Sosa y Lugo, aparecieron también “los checoeslovacos Vladimir Cesar y Ravlic Miler, quienes antes habían trabajado al servicio de Ramfis. Por igual, aparece un  norteamericano de nombre no revelado, que ofrece su concurso. Los checoeslovacos confeccionaron un plano de la ciudad de Santo Domingo, con escala de 1 a 2,000, señalando los domicilios de los directivos oposicionistas que iban a ser sacrificados en la madrugada del 19 de noviembre”.[26]

Final de la Agencia Central de Información

Debido al auge de las protestas populares y el rechazo a su  política neotrujillista, Joaquín Balaguer no pudo permanecer gobernando el país más allá del 16 de enero de 1962, viéndose obligado a buscar refugio en la Nunciatura Apostólica, de donde se marchó al exilio. El Consejo de Estado que el presidió finalizó con un golpe de Estado militar que instaló una junta militar que permaneció por  espacio de dos días; del 16 al 18 de enero de 1962. A partir del día 18 un nuevo Consejo de Estado encabezado por el doctor Rafael F. Bonnelly  Fondeur  rigió los destinos del país y, asesorado por la OEA, organizó las elecciones generales de diciembre de 1962.

Por otro lado, el 22 de enero, el doctor Pérez Sosa, que todavía continuaba a cargo de ACI, solicitó a la Compañía Dominicana de Teléfonos el traslado de las líneas telefónicas  que estaban colocadas en “la oficina de la otra dirección” ubicada en la “Feria de la Paz”, en la calle Caonabo número 40, para que se instalaran  en la Dirección General de Migración, departamento que era parte de la todavía existente Dirección General de Seguridad.[27] En esa ocasión, el Movimiento Revolucionario 14 de Junio se quejó de que  el Consejo de Estado todavía mantuviera activo y de manera secreta ese aparato policial que recordaba al SIM.

La Agencia Central de Información permaneció activa hasta el lunes 21 de enero de 1962, aproximadamente. El  día 23, a cinco días después de que el país pasara a manos del Consejo de Estado de Bonnelly, uno de los integrantes de ese gobierno, el doctor Donald J. Read Cabral, informó a la prensa de la disolución de la ACI y la creación de una nueva institución investigativa y policial con el nombre de Dirección Nacional de Seguridad (DSN).[28] Había concluido uno de los capítulos más odiosos en el sustento de la dictadura de Trujillo y desaparecido, tal vez para siempre, lo que simbolizó el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), como cuerpo represivo y criminal.

 

(Notas Bibliográficas:  [1] Decreto núm. 6828, 26 de junio 1961. En: Gaceta Oficial núm. 8584 del 30 de junio de 1961; [2] “Comisión OEA visita general Trujillo hijo”. La Nación, 10 de junio 1961; [3] Cesar A. Saillant: Memorias, 1957-1961 (4) 1961 (2). E.C.M., p.354; [4] “Presiente expide decreto de indulto de 32 reclusos”. El Caribe, 24 septiembre 1961; [5] Decreto núm. 6228, del 30 de junio de 1961; [6] Ob. cit.; [7] Johnny Abbes García, Trujillo y yo: memorias de Johnny Abbes García. Santo Domingo, Letragráfica, 2009, p.8; [8] Saillant, ob. cit., p. 417; [9] Véase a Tomas Báez Díaz, Las garras del terror. Santo Domingo. Santo Domingo, Comisión Permanente de Efemérides Patrias, 2011, p. 44; [10] Saillant, ob.cit., p. 313; [11] “Ejecutivo cambia nombre A S.I.M. y dispone total reestructuración de Cuerpo”. La Nación, 26 de junio 1961. Véase también el decreto núm. 6828, en: Gaceta Oficial núm. 8454, del 30 junio 1961; [12] Decreto núm. 6996, del 30 de junio 1961. En: Gaceta Oficial núm.  8602 de 1961; [13] Véase el periódico El Caribe, 25 de julio de 1961. También: Decreto núm. 6947, del 24 de julio 1961. En: Gaceta Oficial núm. 8594, del 16 de agosto 1961; [14] Memorándum del 14 de octubre de 1961 firmado por Manuel A. Pérez Sosa, director de la ACI, dirigido a Ramfis Trujillo. En: Bernardo Vega, Control y represión en la dictadura trujillista. Santo Domingo, Fundación Cultural Dominicana, 1986, p.126; [15] La Nación, 15 de agosto 1961; [16] “Muerte y tragedia; por ACI en el Puente”. Extra del periódico El 1J4, 12 de septiembre 1961; [17] Ob. cit.; [18] Véase El Caribe, 13 de septiembre 1961. También: “Se fuga Policía en Justicia hombre que mató al Dr. Estrella Liz”. La Nación, 31 de mayo de 1962; [19] Carta de Cesar Rodríguez Villeta. El Caribe, 12 de septiembre 1961; [20] Bernardo Vega, ob. cit., p.126; [21] Memorándum de Manuel A. Pérez Sosa, Directo de la Agencia Central de Información dirigido a Ramfis Trujillo.10 de noviembre de 1961; [22] Lipe Collado, Radio Caribe en la Era de Trujillo. Santo Domingo, Editora Collado, 2008, pp. 229-234; [23] El Caribe, 17 y 21 de agosto 1961; [24] Véase Alejandro Paulino Ramos, “Joaquín Balaguer y la oposición política en la transición democrática: Las Turbas contra los Trujillo (2 de 3)”. En: Acento.com.do; [25] Museo Memorial de la Resistencia, El Crimen de la Hacienda María. Santo Domingo, Federación de Fundaciones Patrióticas, 2012; [26] “U.C.N. advierte que con ACI o sin ella, luchara valientemente por la democracia y la libertad”. Periódico UCN, 28 diciembre 1961; [27] Carta de la Agencia Central de Información a la Administradores de la Compañía de Teléfonos, 22 de enero 1962. En: periódico El 1J4, Año I, No. 32, 24 de enero 1962; [28] “Nuevo órgano de seguridad nacional reemplaza al ACI”. El Caribe, 25 de enero 1962)

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