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QUITO, Ecuador.- La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) afirmó este lunes que calcula que alrededor de 20.000 miembros llegarán a Quito para tomar parte en la gran movilización prevista para este miércoles junto con otros colectivos en rechazo a las medidas económicas del Gobierno.

Esta es "una lucha conjunta con los sectores sociales en defensa de los grandes intereses del pueblo ecuatoriano", advirtió este lunes el dirigente indígena Jaime Vargas en una rueda de prensa en la que estuvo acompañado por líderes del Frente Unitario de Trabajadores (FUT) y de otras organizaciones sindicales.

Vargas recordó que la Conaie, que ha protagonizado graves disturbios este fin de semana a lo largo de las principales carreteras de la sierra andina, se ha declarado en "movilización indefinida en todo el territorio ecuatoriano".

"En este momento, nuestros pueblos y nacionalidades están movilizándose, avanzando a la ciudad de Quito para poder exigir y rechazar estas medidas que atropellan los bolsillos de todos los ecuatorianos", manifestó.

Cientos de indígenas caminan este lunes por el sector de Aloag con rumbo a Quito donde se espera una gran movilización programada para este miércoles. EFE/ José Jacome

Se refería a las recientes reformas y recortes adoptadas por el Gobierno de Lenín Moreno, entre ellas, la anulación de los subsidios a las gasolinas en el marco de un acuerdo para obtener del Fondo Monetario Internacional y otras entidades una línea de crédito por mas de 10 mil millones de dólares.

Según el dirigente indígena, su movimiento se caracteriza por haber "luchado históricamente por los grandes intereses del país" y "rechaza los atropellos de los derechos colectivos" en sus territorios.

El colectivo, así como otros grupos de la izquierda ecuatoriana y sindicatos, exigen al presidente Lenín Moreno que cancele el decreto que puso fin la semana pasada a cuatro décadas de subsidios a los combustibles.

Ello se ha traducido directamente en un incremento de los precios del transporte público y se espera que en el futuro próximo también al de otros productos y servicios.

Efe constató este lunes que unos 1,500 indígenas habían alcanzado los límites del Distrito Metropolitano de Quito en el sur, para sumarse a las protestas, que comenzarán el miércoles.

En la comparecencia ante los medios también se escucharon duras críticas contra el ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, quien en un mensaje por cadena nacional advirtió el domingo a los manifestantes que no "desafíen" ni "provoquen" a las Fuerzas Armadas y del orden, porque también ellas tienen el derecho a la defensa propia.

"Ha declarado la guerra al pueblo", dijo Nelson Erazo, líder del Frente Popular, una alianza de organizaciones sociales y sindicales ecuatorianas, quien agregó que las protestas no se restringirán al 9 de octubre (el miércoles), sino que continuarán hasta la revocación de las medidas.

Paracaidistas) inspeccionan el dispositivo de seguridad este lunes en la sede de la presidencia en Quito. EFE/Kevin Vélez

Sede presidencial de Ecuador se blinda ante llegada de indígenas

 El Palacio de Carondelet, sede de la Presidencia de Ecuador, se ha ido blindando ante la prevista llegada esta semana de miles de indígenas, dentro de la ola de protestas que sacude el país desde el jueves pasado por las medidas económicas del Gobierno.

Efe constató este lunes que el anillo de seguridad va ampliándose poco a poco hasta alcanzar las calles más alejadas, con severas restricciones al paso de viandantes y también al de periodistas.

Todo el perímetro de seguridad, que abarca en algunos casos hasta varias calles de distancia, ha sido cercado con vallas y alambre de púas convirtiendo el palacio en un auténtico bastión militar donde se prohíbe filmar por el estado de excepción.

Las primeras medidas de seguridad fueron introducidas con los graves disturbios del jueves y viernes, pero el sábado, con la capital más relajada, aún era posible acceder a la Plaza Grande, que estaba cercada desde adentro y por tanto vacía.

El domingo, el anillo fue ampliado y hoy toda la zona ha quedado bajo control militar y policial.

Apostados en los accesos se encuentran agentes de policía, fuerzas antidisturbios y soldados, estos últimos plenamente pertrechados con cascos, chalecos y armas de asalto.

Además, la noche del domingo, un pequeño contingente de militares boinas rojas (fuerzas especiales paracaidistas) se desplegó en los alrededores del Palacio como precaución y hoy revisaban todo el sector para inspeccionar las medidas de seguridad adoptadas.

Su poca discreta llegada en sendos transportes blindados de personal (TBP) llamó la atención de la población y la difusión por redes sociales de vídeos con su llegada al casco antiguo generó cierta alarma y el falso temor a una salida de los militares a las calles.

Un alarma que disipó el ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, en un mensaje por cadena nacional.

Al menos una de las dos tanquetas seguía este domingo en la zona, aunque ninguna fuente reveló cuál era su propósito porque están presuntamente desarmadas.

También hay presencia militar en los principales accesos a la capital.

En la carretera Panamericana, a la altura de Machachi, al sur de Quito, una veintena de militares han tomado posiciones en la vía e impiden el paso en ambas direcciones, en previsión de que los primeros manifestantes indígenas comiencen a llegar desde hoy.

El movimiento indígena, que este fin de semana mantenía su lucha en las carreteras de la Sierra, ha anunciado que el miércoles se sumará a las protestas de otros grupos en la capital lo que hace temer un fuerte enfrentamiento.

Los indígenas, alrededor de un 7 % de la población del país, protestan no solo por la eliminación del subsidio a las gasolinas, sino también el extractivismo en sus tierras ancestrales y exigen que sea respetada su jurisdicción y su educación bilingue. EFE