¿Democracia sin partidos?

Guillermo Cifuentes - 5 de diciembre de 2018 - 12:09 am - Deja un comentario

“El amateurismo en política es súper peligroso y tiene ciertas fisonomías, ciertas características.

Por ejemplo, el amateur nunca incorpora experiencia pasada en su acción porque siempre cree que todas las cosas que pasan es primera vez que pasan.”

Fernando Paulsen

Pasadas unas semanas de la puesta en escena de la “Colusión democrática” las primeras evidencias apuntan a que “los amplios sectores sociales…” no eran ni tan amplios, ni tan novedosos.

Desde el punto de vista de los sustentos ideológicos la “Colusión” es la concretización de un espejismo que la FINJUS expresaba hace algún tiempo en un encuentro auspiciado por la USAID con las siguientes palabras: “Hay quienes hacemos política fuera de los partidos”. Eso es lo que se conoce como cabildeo y no podemos negar que sintetiza muy bien la práctica que ha llevado a los protagonistas (que Hayek denominó “vendedores de ideas de segunda mano” ) a sustentar este último esfuerzo antidemocrático.

Solo los ideólogos y políticos reaccionarios defienden la idea de la inutilidad de los partidos políticos y de la necesidad de negarlos. Está claro que solo si se parte de una imaginaria superioridad moral es posible creer que se pueden asumir las funciones asignadas por la teoría política democrática a los partidos y que la Constitución y la ley determinan como una responsabilidad de estas instituciones llamadas a construir la democracia administrando el Estado o luchando por conseguir ese ejercicio. El diagnóstico de los coludidos es que el PLD es invencible y también en eso están equivocados pues olvidan -o quieren ocultar- su principal problema: tienen un candidato presidencial malo, un candidato que no gana.

Muy respetuosamente me atrevo a afirmar ante la Atenas de la Ciencia Política reunida en la colusión (desde ahora con minúsculas) que ese diagnóstico de que el PLD constituye el problema más grande de la República Dominicana está también equivocado. Las cuestiones principales que en mi opinión habría que empezar a resolver para asignar las culpas y deducir las acciones políticas empiezan por la falta de separación de poderes, la inexistencia de elecciones competitivas y en condiciones de igualdad, la ausencia de justicia independiente, la corrupción, la negativa del Estado a aplicar la ley, lo que es lo mismo que decir la impunidad. Traducido a régimen político, superado los factores enumerados, a eso se le llama democracia.  Si hasta aquí estamos de acuerdo no es solo al PLD al que tendrán que vencer, son muchos más los que hay que evitar.  Esos -a los que Margarita Cordero llamó “corazones tibios”- son también un peligro. Y si de citar aciertos se trata, díganme si no tiene razón Eddy Olivares cuando dice que aclamación no es elección.  Y conste que Eddy Olivares, por recordar un desacierto del ideólogo de la colusión, no es un alharaco. Tanto el PLD como el PRDmoderno en minutos resolvieron ¡¡por aclamación!! la modalidad de elección de sus candidatos.

Como ven, de novedoso, poco. Para actualizar estos asuntos, luego de revisar lo que con pocas dudas podemos identificar como un intento de ocultar, vean los nombres y las preferencias de los firmantes de este nuevo atentado a las prácticas políticas democráticas y su intento ruin de lidiar con los que intentan, a pesar de ellos, construir el camino difícil, el del nuevo sujeto político que hará la democracia dominicana: El 25 de abril de 2012 “Diario Libre” anunciaba el apoyo a Hipólito Mejía de “Ciudadanos por la Democracia” y entre los que hacían el anuncio estaban Wilfredo Lozano, Pedro Catrain, Miguel Ceara, Eulogio Santaella, Luis Gómez, César Pérez. Esos son algunos de los nombres que se repiten, otros se dejaron de aparentar y derechamente entraron al PRDmoderno: tanto nadar para morir en la orilla…

Veamos ese hilo: el 30 de noviembre de 2015 era la “Convergencia para un mejor país” la que anunciaba un gran acto para notificar el apoyo a Luis Abinader y entre las organizaciones firmantes estaba, por supuesto, “Ciudadanos por la Democracia”, todos con algunos años más. Unos días después, el 17 de diciembre de 2015, la misma “Convergencia” integrada por “Ciudadanos por la democracia”, “Red de Acción Política” y hasta el PRDmoderno declaraban: “Consideramos que cualquier acuerdo debe dejar claro su intención en torno a la construcción de una sociedad más democrática, más incluyente y más próspera, y en torno al cambio democrático que nuestra institución está procurando”. Todo a propósito de la necesidad de explicar el pacto entre el PRDmoderno y el PRSC. Como ven, el trato y la consideración a los aliados es un patrimonio que el PRDmoderno no puede desconocer como una de sus facetas más oscuras. La foto a color de ese día publicada por el periódico “Hoy” resulta unos años después todo un poema: de izquierda a derecha Ito Bisonó, Rogelio Genao, Quique Antún, Luis Abinader y Chú Vásquez.

Se vale entonces con esos recuerdos preguntar ahora: ¿podrán tratar explicar este “pacto ilícito en daño de tercero”? ¿O es que se pretende que los demócratas dominicanos olviden al ex rector de la UASD asesinado y al candidato a diputado que lo asesinó y que está cumpliendo condena? Y todo producto de las genialidades del “genio concertador” que nunca asumió su responsabilidad política y moral en este hecho de sangre.

En esta ocasión la colusión ha parido un nuevo ejemplar político: los bucaneros electorales.  Esos que por la tele dicen que no son anti partidos, pero no pueden ocultar su petulancia, y en privado andan tras el donativo de una candidatura por parte de los únicos que podrían dársela, los partidos políticos. Ya se oye hasta del candidato a alcalde del consenso (supongo que consenso familiar) pero ningún partido fuera del de Hubieres lo ha apoyado y otro, ante la petición, le dijo que para ser candidato debía ingresar al partido. Así quieren engordar al PRDmoderno.

Tampoco creo que sea posible dejar de reconocer que el aislamiento del PRDmoderno es un justo premio a sus errores y engreimiento. Al escándalo de la aprobación de la Ley de Partidos acordada por los mismos diputados que van a dar el “quórum” para la próxima reforma constitucional, le pusieron la guinda a la torta al acordar primarias cerradas en octubre del próximo año.  Anoto la fecha pues octubre está lejos y las elecciones van a estar cerca. Con cuatro pre candidatos en la interna les va a ser muy difícil conseguir aliados, entre otras cosas porque no tienen candidato.  Y añado: las primarias cerradas van ser un fracaso pues ahora el proceso no va a estar en manos de la Comisión a la que se le extraviaron los camiones y que integraban cinco de Hipólito, cinco de Abinader y un poeta. Ahora no se pueden inflar los resultados pues los votos los va a contar la Junta y la comparación entre el número de participantes de ese día en la abiertas del PLD y las cerradas del PRDmoderno van a ser un avance del desastre. Los veremos amarrando a alguien pues esa insistencia en seguir comprando pasajes para el Titanic, naturalmente los va a hundir.

Pero para combatir la alternativa que se va sin duda a configurar, hace falta algo más que convencer a algunos comunicadores para aumentar los minutos en la tele, o a resentidos ex militantes del PLD, intentan también ponerle “teoría”. Una de esas teorías consiste en atribuirle a los “egos” el compromiso por la democracia de algunos que tienen un lugar en la política y que sin duda por el progreso del país deberán hacerlo crecer.  Fue  demasiado burdo especialmente para politólogas, cuando frente a la idea de que para defender un sistema electoral cada vez menos democrático, apoyado por esos del cambio al que toda persona medianamente cuerda debe temer, surgió la ingeniosa idea de que hay muchos partidos y que esto se debe al presidencialismo.

Es difícil entrarle a este tipo de planteamientos, pero uno apela a su capacidad de cuestionamiento: ¿cuántos partidos habría que tener en un sistema electoral democrático?  La respuesta es obvia y la doña debería saberla: los que los electores decidan con su voto soberano.

En Chile, doña, hay 13 partidos con representación en la Cámara de Diputados desde que una reforma electoral de la Presidenta Bachelet (que es una demócrata) terminó con el sistema binominal de Pinochet.  Y Chile es un país muy presidencialista. En EE.UU en cambio, existe un sistema de partidos con dos grandes partidos hegemónicos y gracias a su sistema electoral asume como presidente el que consiguió la segunda mayoría si se cuentan los votos. No es ése un modelo para imitar, como pretende.

La trampa ideada por el PRDmoderno para fortalecer un sistema electoral no competitivo y un sistema de partidos con dos partidos hegemónicos es, como dijimos, comprar pasajes en el Titanic. No se dan cuenta que en este “a Dios que reparta suerte” su función es ser los competidores y los perdedores a la vez y cumplir de paso la tarea que se asignan personajes que creíamos eran parte de la historia: entre el caliesaje y la torpeza.

Y si es que aún quedaba algún pasaje para el trasatlántico, lo del Pacto Mundial de las Migraciones los retrata, los delata, desnuda a los seguidores infieles de Peña Gómez, los ubica aliados a los que hacen política de acuerdo con “el sentir nacional”. Por favor no dejen de embarcar.

El epitafio para la colusión es que “la historia dirá, pues la historia siempre dice”.

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