Atalaya del escrutinio

Escribe lo que siente de verdad

Al conocer a Julia por primera vez en Nueva York al inicio de su carrera hace más de tres décadas, la colega y temprana admiradora de su primer volumen de poesía, Chiqui Vicioso,  reportó su agradable descubrimiento a Daisy Cocco, diciendo:  “…que la poesía de Julia no le hacía justicia al candor, asombrosa y aparente fragilidad de la poeta. La obra literaria de Julia Álvarez en todo su esplendor no es sino fiel reflejo de su alma.  Pues para ella- siempre dedicada al servicio de las personas más vulnerables- la escritura es más que un oficio, es una vocación.  La escritura es  la principal forma que ella encontró desde muy joven, como inmigrante y como mujer, de encontrarse a sí misma para dar generosamente de sí a los demás.

Ha sido una constante de su fructífera vida como artista y maestra su compromiso con la creación literaria- no solo la suya propia, sino la de niños, adolescentes y adultos mayores; en escuelas, centros comunitarios y asilos- en Kentucky, Delaware, y Carolina del Norte;  en Cabarete, Chavón y Los Marranitos-  y sobre todo guiando a discípulos empeñados en seguir sus reconocidas huellas en la academia de sus amores, Middlebury College en Vermont.  Fruto de sus labores itinerantes durante tres meses con personas mayores del Sur estadounidense (muchas de ellas nietas de esclavos), en 1979 editó la antología de poemas, Old Age Ain’t for Sissies– “La vejez no es para blandengues”-  captando en verso el colorido hablar de estos cuentistas naturales.

Julia personifica a La Vieja Belen mientras lee el cuento

En la búsqueda de su propia identidad Julia empezó escribiendo poemas como adolescente  cuando transitaba de su vida protegida en la familia extendida y la familiaridad de Santo Domingo a la confusa vorágine de Nueva York en la década del 1960.  Ella confiesa que siempre acude  a la lírica en los momentos especiales, en el duelo y en la celebración. Precisamente el título de  su primer volumen de poesía  publicado en 1984 con el título de  Homecoming, que significa algo así como “vuelta a casa” o “bienvenida de regreso”, presagia ese repetido retorno al hogar, a la escuela, a la patria que es la lírica para Julia. Explica ella que al hacer poesía, siente y escribe con mayor intensidad  la cadencia y sonoridad de su español en su inglés. Su verdad más íntima la expresa en verso, que asocia a su español desprovisto  del artificio cultivado de la academia.  En un temprano poema  ella afirma que cuando escribe en inglés debe susurrar las palabras en español  para cerciorarse de “que escribo lo que siento de verdad”.

Julia ha expresado que la lírica es su género literario de defecto,  pues fue su primera pasión y es su voz más auténtica. En 1995 publica su segunda colección de poesía, The Other Side/El Otro Lado, y en el poema épico que le da título al volumen relata su odisea como gringa para redescubrir la patria de su niñez.  The Woman I Kept To Myself  (o la mujer reservada para mí misma) vio la luz en 2004 con 78 poemas escritos en los años desde su anterior volumen. Hoy Julia sigue dedicada a la  poesía y  nosotros aguardamos con expectación el cuarto título  de su más íntima expresión en cualquier momento.

Pero la mayor producción de Julia es la narrativa, y este es el género que le ha dado gran renombre. Para hacernos una idea de la penetración de su narrativa a nivel mundial solo tenemos que considerar que se han publicado traducciones de sus novelas en alemán, coreano, danés, francés, hebreo, holandés, italiano, japonés, noruego, portugués, sueco y turco, además de español. La narrativa es también su obra mejor conocida por los dominicanos, porque todas sus novelas y libros para niños y jóvenes lectores han sido publicados en español.

Su obra literaria ha dado merecido reconocimiento a Julia,  y su narrativa ha proyectado al pueblo dominicano y sus heterogéneas heroínas a la conciencia universal,  entre ellas las hermanas Mirabal y las hermanas García, Salomé y Camila, la Tía Lola y Anita,  la Virgencita de la Altagracia y la Vieja Belén. Su novela primeriza, De cómo las muchachas García perdieron su acento, fue aclamada por la crítica  y distinguida con varios importantes galardones literarios, dándole  a la autora la independencia económica y celebridad para no tener que impartir docencia a tiempo completo y poder dedicarse a escribir. En el genial título Julia captó todo el proceso de metamorfosis emocional y aculturación de las hermanas García reflejado en el dominio de su  lengua adoptiva.  Por otro lado, su primera  novela produjo mucha angustia y tensión a la autora y su familia, porque no todos los familiares de Julia se sintieron halagados por algunas coincidencias de sus vidas con las experiencias relatadas a cuatro voces por las hermanas García. Pero una de las fortalezas de Julia es la resiliencia, y aprovechando esta inesperada experiencia, ella escribió la que es cronológicamente su tercera novela.  Publicada en  1997,  ¡Yo! inicia precisamente con las hermanas García ponderando la furia desatada en la familia por la indiscreción de la primera novela.

En el tiempo de las mariposas, novela inspirada en la historia de las hermanas Mirabal durante la era de Trujillo, fue publicada en 1994. Esta es por mucho su obra más conocida y apreciada en nuestro país, incluso Editora Taller publicó una edición en 1996. Su compenetración con la familia Mirabal, y en particular con doña  Dedé y Minou, así como sus constantes consultas con investigadores de la era de Trujillo como Bernardo Vega, le permitieron lograr una verosímil ambientación histórica y una recreación novelada de las hermanas Mirabal y su entorno. Pero también hay una quinta protagonista, la escritora gringa que entrevista a la hermana sobreviviente en Salcedo y queda prendada de doña Dedé y la historia conmemorada en la casa-museo de Ojo de Agua.  La autora revela que como sobreviviente ella se sintió compelida a recrear la vida y el sufrimiento de las jóvenes y valientes heroínas que no sobrevivieron a la dictadura de Trujillo.  Julia salió al exilio con sus tres hermanas  y sus padres a mediados de 1960 cuando ella tenía 10 años, porque su padre participaba  en la Resistencia  que urdía el ajusticiamiento del tirano y corría serio riesgo de ser apresado en cualquier momento. El proceso de investigación para recrear literariamente a las heroínas la acercó aún más a sus raíces dominicanas, cimentando lazos con parientes y amigos que perduran hasta el presente. Al final, la curiosa gringa de corazón dominicano  se transforma en mariposa al exclamar, “¡Que vivan las mariposas!”  Hasta el día de hoy Julia vive y conmemora a las heroínas con imágenes de mariposas en su vestimenta y hogar, y apoya entusiastamente a la Fundación Mariposa DR, un ejemplar proyecto educativo con hogar-escuela en Cabarete para empoderar a niñas en situación de vulnerabilidad.

Library Way Julia Alvarez 33

Las novelas de Julia tienen como hilo conductor la valorización de la mujer, y en especial de la mujer dominicana que lucha por liberarse de las cadenas de su entorno patriarcal.  En el nombre de Salomé, su cuarta novela publicada en el año 2000, es dedicada por la autora a las “Quisqueyanas valientes, Este libro es para ustedes”. Según una reseña del New York Times es “Una ambiciosa novela histórica sobre una extraordinaria familia caribeña”; y nosotros agregaríamos que contada por Salome Ureña y su hija Camila, dos valiosas y valientes pioneras. En Para salvar el mundo: una novela (2006), dos protagonistas llevan la voz cantante: Alma, una escritora dominico-americana contemporánea,  residente en Vermont, se empecina en recrear la vida de Isabel Sendales y Gómez,  la intrépida española que se unió a la expedición para llevar a América la vacuna contra la viruela a principios del siglo XIX. En su novela para adultos jóvenes publicada en 2002, Antes de ser libres, Julia relata los acontecimientos en torno al ajusticiamiento del tirano  a través del prisma de la joven Anita de la Torre, heroína dominicana inspirada en  Ana Frank y su diario.

La entrega a la creación literaria de Julia se entrelaza con su auténtico compromiso social. A consecuencia de un encargo en 1996 de una ONG ecologista estadounidense de escribir un artículo sobre la Cordillera Central,  Julia y su esposo, Bill Eichner, descubren de primera mano la agonía del pequeño caficultor dominicano. Entonces demuestran su fuerte compromiso con el país al establecer un maravilloso proyecto de agricultura sostenible. Adquieren una propiedad para producir café orgánico de manera socialmente responsable y patrocinan una escuela y otros servicios para la comunidad de Los Marranitos en la falda del Pico Duarte desde hace más de dos décadas. En la comunidad alfabetizan, educan y empoderan a los caficultores y sus hijos, financiando las actividades con el producto de la venta del exquisito café de altura de su Finca Alta Gracia. Pero la creación literaria nunca está divorciada de los proyectos sociales de Julia y Bill, y así surge en 2001 el libro A Cafecito Story/El cuento del cafecito, una tierna eco-parábola, bellamente ilustrada por Belkis Ramírez, obra que al mismo tiempo reboza de compromiso social. En la Finca Alta Gracia la pareja inició una sincera amistad con un joven empleado haitiano apodado  Piti, relación que años después inspiraría otra importante obra literaria de Julia, Boda en Haití, historia de una amistad (2012). En este fascinante relato verídico de dos viajes por carretera a Haití, uno a la boda de Piti en 2009 antes del terremoto y el segundo después del seísmo para saber de la familia de su amigo, Julia y Bill documentan en palabras e imágenes, respectivamente, la tragedia de nuestros vecinos al tiempo que celebran su amistad con Piti y su solidaridad con la familia haitiana.

Alta Gracia es la marca del café de Julia y Bill porque tiene la gracia del café de altura. Pero también el segundo nombre de pila de Julia es Altagracia, y desde hace años ella tiene una especial relación espiritual con la madre protectora de los dominicanos. En 2005 publica en inglés un libro para niños, con bellas ilustraciones de Beatriz Vidal, sobre la aparición de la Virgen en Higüey. Este cuento fue traducido y publicado en español con el título de Un regalo de gracias: La leyenda de la Altagracia.  Continuando con su infatigable labor de dar a conocer al mundo las tradiciones del pueblo dominicano, en 2008 completa otro proyecto editorial muy especial para niños, pues reúne a tres dominicanos de gran talento en su producción. Nos referimos a la edición bilingüe de El mejor regalo del mundo: la leyenda de La Vieja Belén, con el texto en español a cargo de la poeta Rhina Espaillat y las ilustraciones de Ruddy Nuñez.  Julia prefiere trabajar en equipo y siempre reconoce generosamente los aportes de los colaboradores en sus proyectos.  Rhina Espaillat también es la responsable de la versión en español del libro para niños de Julia, ¿Dónde va a parar?, publicado en 2017. La obra infantil sobre la muerte de seres queridos con ilustraciones de Sabra Feld tiene su origen en la dolorosa experiencia de la pérdida de la madre y la hermana mayor de Julia, y significativamente es en verso.

Julia también es ensayista de fuste y algunos de sus excelentes  ensayos fueron recogidos en 1998 bajo el sugestivo título de Something to declare, o “Algo que declarar”. Como dato curioso existe una edición holandesa del libro, pero no se ha publicado en español. Sin embargo el ensayo escrito por encargo de una editorial estadounidense, Había una vez una quinceañera: De niña a mujer en EE.UU.,  fue publicado en inglés en 1998 y en español en 1999.

Entre los numerosos premios y reconocimientos que Julia y sus obras han merecido en su carrera, dos homenajes resultan ilustrativos del alto aprecio que le ha manifestado su patria adoptiva. La Medalla Nacional de las Artes, la máxima distinción otorgada por el Gobierno estadounidense por la contribución a las artes, le fue entregada en su versión de 2013 por el Presidente Barack Obama en la Casa Blanca.  Entre otras motivaciones destaca que, “ella ilustra la complejidad de navegar entre dos mundos y revela la capacidad humana de sobreponerse a la amenaza de la opresión”.  En 1995-1996, la Biblioteca Pública de Nueva York organizó una exhibición titulada “La Mano del Poeta: Manuscritos Originales de 100 Maestros, de John Donne a Julia Álvarez”. Posteriormente la biblioteca incrustó  una placa de bronce en el pavimento de la acera frente a su imponente edificio en la calle 41 de Manhattan grabada con los versos finales de uno de  los emblemáticos poemas de Julia, escrito cuando cumplió 33 años y titulado “33”.  Traducidos al español por Gabriela Adelstein, los versos dicen así:

“Aquellas de ustedes, perdidas y anhelando ser libres,
que oyen estas palabras, anímense.
Estuve en un tiempo en tantos borradores como ustedes.
Pero brevemente, esencialmente, aquí estoy…
Quien toca este poema toca a una mujer.”

Julia Álvarez, pionera escritora latina en Estados Unidos, ha inspirado a muchas personas a luchar por su libertad e independencia, a salir de su capullo y emprender el vuelo. Sobre todo Julia sirve de inspiración para muchas mujeres latinas en su país de adopción. Recientemente, el  pasado 28 de junio, Concepción de León, una joven escritora de ascendencia dominicana del equipo digital del departamento de libros de The New York Times, publicó un artículo de opinión en ese diario  tituladoCómo la escritora Julia Álvarez me ayudó a encontrar mi identidad y mi vocación”, dando elocuente testimonio del impacto de la obra de Julia en su vida. Entre otras revelaciones ella declara  que, Las novelas de Álvarez constituyeron una educación alterna. A través de las muchachas García, aprendí de feminismo y se reafirmaron mis sentimientos de injusticia, que siempre fueron desestimados como si se tratara de ingenuidad infantil.” Julia Álvarez transmite valentía a las nuevas generaciones de mujeres escritoras.

Sensibilidad, sinceridad, pureza, ingenuidad, humildad, gentileza  y entereza son algunas de las virtudes que evoca en nosotros la contemplación de la vida y obra de Julia Álvarez. Su valentía y tenacidad contrastan con su menuda talla que engañosamente sugiere fragilidad. Su  pasión y  entrega radical  inspiran al más apático. Su curiosidad genuina es contagiosa. Su espontaneidad efusiva desarma. Ni hablar de la empatía, solidaridad y generosidad desbordantes, que son atributos supremos en ella. No hay ni asomo de afectación en Julia.

Como Julia, yo también tengo algo que declarar, y es que ella de verdad escribe lo que siente.

(Adaptación de la semblanza de Julia Álvarez presentada en ocasión de la entrega del Caonabo de Oro 2018)

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