Hart Vs Kant, Eficacia y validez del derecho

Guarino Cruz - 14 de junio de 2018 - 12:08 am - Deja un comentario

Todos sabemos que desde un club deportivo, hasta instituciones con personería jurídica como son los partidos políticos tienen estatutos, los cuales de acuerdo a la teoria de Hart, son reglas primarias y según la teoria de Kant, son reglas del deber ser que son reglas morales.

Para la efectividad del derecho Hart habla de reglas secundarias que están por encima de las reglas primarias que deben ser predictivas, en cambio Kant, exponiendo la regla del uso de la libertad que configura la filosofía practica en general que contiene, por lo tanto reglas objetivas de la conducta libre. Habla de una regla objetiva que enuncia lo que debe suceder, aunque nunca haya acontecido. Es decir que aquellos que son castigados en base a los estatutos son castigados disciplinariamente (moralmente), acto que intenta regular una buena conducta, lo que no quiere decir que al infringir una norma estatutaria se esté infringiendo una regla de reconocimiento como dice Hart  (Ley, Constitución, precedentes).

Hart y Kant son escépticos en cuanto a las reglas primarias y reglas del deber ser, uno apela a las reglas secundarias y Kant dice en “lecciones de ética”  que “La consideración de la regla no sirve de nada, si no se puede conseguir que los hombres sigan complacientemente tal regla”, por lo que – como decíamos las reglas prácticas que dicen lo que debe suceder –dice Kant- son de tres clases: reglas de la habilidad, reglas de la sagacidad  y reglas de la moralidad; a mi entender estas reglas de la habilidad, sagacidad y moralidad son parte de la praxis interna que se libran al interior de las instituciones es a lo que hemos llamado la jurisprudencia “eso se hace así siempre”. Kant la llama norma de acción.

Los imperativos de la habilidad son problemáticos –dice kant-, los imperativos de la sagacidad son pragmáticos y los imperativos de la moralidad son morales. Los imperativos problemáticos enuncian que con una regla semejante se denota una necesidad de la voluntad respecto a un fin arbitrario. ¿Qué quiere decir esto? que existe norma  que regulan cierto comportamiento respecto a un fin arbitrario. Por ejemplo la traición que es catalogada como una habilidad en política, muchos estatutos los penalizan pero no existen leyes que lo condenan, entonces este tipo de práctica se reproduce  porque no hay un fin arbitrario para alcanzar los medios prescritos.

Los imperativos de la habilidad  son de una gran utilidad –dice Kant- y, además ha de preceder al resto de los imperativos, pues se tiene que establecer los fines que se desean llevar a cabo y disponer de los medios para conseguirlo, antes de que se puedan realizar los fines fijados. Lo que dice Kant es que si no hay una ley que castigue el homicidio y un cuerpo que lo aprese, la gente no dejara de matar, está es la teoría de la coherción de “Austin”. Es por eso que él dice que los imperativos de la habilidad  mandan solo hipotéticamente, ya que la necesidad del uso del medio es siempre condicionada.

Al interior de las instituciones y de los partidos deben existir reglas de la habilidad, sagacidad y  moralidad. La sagacidad es la destreza- dice Kant- en el uso de los medios respecto al fin universal de los hombres, esto es, a la felicidad, por lo que el fin aquí ya está determinado, algo que no ocurría en el plano de la habilidad. A la regla de la sagacidad se le exigieran dos cosas: determinar el fin mismo y, luego, el uso de los medios apropiados para conseguir ese fin. La  sagacidad es, por lo tanto una destreza para determinar tanto el fin como el medio para alcanzarlo.

Retrotrayendo  este planteamiento de Kant a la realidad actual de las instituciones políticas, hay que destacar la visión aguda de Kant, de prever la realización de leyes que controlen aspecto como la “habilidad” y “sagacidad” de los ciudadanos; si el supiera lo sagazmente que son los dirigentes políticos ahora, que no hubieran prescrito, parece ser que la ley de partido es una ley para controlar la habilidad y sagacidad, es de aquí que Nietzsche dijo: maldito sea el hábil.

Él vinculaba la sagacidad a la felicidad, no obstante decía que existía una gran controversia sobre si la felicidad consiste “en detentar cosas” o “en adquirir prestigio”. Muchos no tienen medios, pero tampoco necesita nada que pudieran lograr mediante ellos, o hay otros que teniendo ya muchos recursos necesitan mucho más para lograr sus fines, en esta dicotomía se encuentra la felicidad.

Los imperativos de la sagacidad mandan bajo una condición asertorica p = q, es cabe decir: “debe ser feliz”, pues ello sería una condición objetivamente necesaria, sino “como quieres ser feliz, entonces has de hacer tal o cual cosa”.     

El deber ser, debe ser utilizado para la justificación de una decisión jurídica. Porque la decisión jurídica según Bulygin es una conclusión de un argumento deductivo en el cual las normas aplicadas figuran como premisas. Porque de acuerdo  a Kelsen el derecho es eficaz cuando se hace uso de la facultad o del permiso otorgado por el derecho, y de esta manera se aplica el derecho, o cuando se observa la prohibición establecida por el derecho y de esta manera se obedece o se acata el derecho.

Las normas jurídicas tienen fuerza obligatoria (como ser) o se trata de un deber moral. El derecho penal tiene un código penal, para su aplicación y el juez está obligado a aplicar una determinada norma a un caso. Es decir que se trata de una norma positiva y el deber establecido en ella es un deber jurídico y no moral. Los estatutos de los partidos deben ser declarados de derecho público con la aprobación de la ley de partidos para que tenga validez y eficacia el derecho.

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