Iris la traviesa y su perro de tres colores, de Elizabeth Balaguer

Ambos idearon un plan para devolverle el color a la ciudad: Compusieron una canción, “redonda y grandiosa”, que creció y chocó con un árbol, convirtiéndose en miles de notas musicales que fueron “salpicadas” por el lápiz mágico
Karina Castillo - 11 de julio de 2018 - 11:00 am - Deja un comentario
Foto: Fuente externa/Portada del libro.

Iris la traviesa y su perro de tres colores

SANTO DOMINGO, República Dominicana.-Esta historia, de la escritora Elizabeth Balaguer es, además de colorida, musical. Nos habla de una niña de nombre Iris, quien era muy activa.  Ella tocaba la flauta y coloreaba con un lápiz mágico que su “hada madrina” le había obsequiado. Con él pintó hasta su perro. Le puso las patas amarillas, el rabo verde y las orejas y cara rojas. Por eso lo llamaban “Tres Colores”.

Como a la niña le gustaba “estar entre el cielo y la tierra”, sus padres le regalaron un globo de helio para que con él explorara el mundo, junto a su fiel  y vistosa mascota. En uno de sus recorridos por aire, Iris descubrió una ciudad donde, a excepción de una montaña, todo era de color gris, incluyendo las personas, que “no sonreían, eran malhumoradas y groseras”. Allí ni siquiera los libros de la biblioteca se podían abrir.

La trama de esta historia fluye y atrae al joven lector de principio  fin, estimulando su imaginación y creatividad

Intrigada, continuó su exploración y descubrió que el fenómeno se debía a que un señor llamado Don Gruñón había prohibido, entre otras cosas, los juguetes, los helados, las flores, las luces, los libros ilustrados y hasta la música. Iris también conoció a un niño, Orfeo, que tenía “tres amuletos para protegerse”, entre ellos, una flauta.

Ambos idearon un plan para devolverle el color a la ciudad: Compusieron una canción, “redonda y grandiosa”, que creció y chocó con un árbol, convirtiéndose en miles de notas musicales que fueron “salpicadas” por el lápiz mágico. Las ahora coloridas notas regresaron a la vida todo lo que alcanzaban. Entonces “la fiesta volvió a las palabras de los libros, contando historias”; las personas sonrieron de nuevo y los niños se divertían corriendo, con el “uno, dos, tres pisacolá, la música y los helados de frambuesa”.

Elizabeth Balaguer

Elizabeth Balaguer

La trama de esta historia fluye y atrae al joven lector de principio  fin, estimulando su imaginación y creatividad. Elizabeth Balaguer conjuga la fantasía con los valores humanos, de una forma verosímil y entretenida. Su personaje Iris, más que traviesa, es un ser alegre que nos recuerda que la vida y los amigos hay que celebrarlos y llenarlos de color, no solo el que se ve con “los ojos”, sino el que vemos con el alma.

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