El Pacto Mundial para la Migración y nuestros políticos (*)

Parte de la culpa de que estos discursos conservadores resuenen la tienen los medios de comunicación, que no confrontan las objeciones con el texto. O porque, cuando reseñan la fuente original, dejan al desnudo la incapacidad de comprensión lectora de sus periodistas encargados de redactar notas sobre el tema
Margarita Cordero - 3 de diciembre de 2018 - 10:01 am - Deja un comentario
Foto: Fuente externa/Actividad de la comunidad dominicana en Madrid, España.

(*) Publicado con autorización de la autora, la excelente periodista Margarita Cordero. Publicación original en Perdonen la molestia~ El blog de Margarita Cordero

Me pregunto cuántos de los objetores de la posible firma por el país del Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular propuesto por Naciones Unidas ha leído el documento. No pienso en quienes acostumbran hablar por boca de ganso, esos que no leen absolutamente nada pero repiten cualquier cosa que los reafirme en su tubular visión del mundo. Pienso de manera particular en los políticos que en estos días han hablado sobre el pacto, no apremiados por la inmediatez de su firma en Marruecos sino porque encuentran en él, o creen hacerlo, la oportunidad de pescar en las cenagosas aguas del antihaitianismo.

El pormenorizado documento de 39 páginas está en discusión desde hace dos años, cuando el 19 de septiembre de 2016, en la Asamblea General de las Naciones Unidas los jefes y jefas de Estado y Gobierno se reunieron para hablar sobre migraciones. Un año más tarde, los Estados miembros emitieron la llamada “Declaración de Nueva York”, que dio inicio a un proceso de consulta y negociación intergubernamental para arribar, en este diciembre de 2018, a la adopción definitiva del pacto.

Pese a ello, los hay que se han atrevido a afirmar que el manejo gubernamental en la materia ha sido opaco y poco transparente. En concreto, José Paliza afirmó que la decisión de adherir el documento no puede ser privativa de un gobierno “para el cual el tema migratorio y la frontera no son prioridades”. Otros, como Quique Antún, en su consabido lenguaje patriotero, hablan de traición al país, soberanía, etc. Al final, todos coinciden en su rechazo a un instrumento que busca el compromiso de los países y Estados con un régimen migratorio que respete los derechos fundamentales de los migrantes. Es decir, que procura justicia, equidad y aprecio por la dignidad humana.

No son tiempos buenos, hay que reconocerlo. La democracia y su sentido de justicia pierden terreno aceleradamente. Pero me desuela que en un país emisor de migrantes sus ¿líderes? políticos ¿democráticos? no se avergüencen de coincidir con las posiciones antiinmigrantes, xenófobas y ultraderechistas de Donald Trump, el primer ministro húngaro Viktor Orbán y el ministro de Interior italiano Matteo Salvini, por solo mencionar tres de la jauría derechista que acorrala al mundo

Parte de la culpa de que estos discursos conservadores resuenen la tienen los medios de comunicación, que no confrontan las objeciones con el texto. O porque, cuando reseñan la fuente original, dejan al desnudo la incapacidad de comprensión lectora de sus periodistas encargados de redactar notas sobre el tema.

Una primera cuestión deberían saber todos cuantos se aventuren a la opinión: el pacto no es vinculante. En el párrafo 7 del preámbulo se dice taxativamente:

Este Pacto Mundial presenta un marco de cooperación no vinculante jurídicamente que se basa en los compromisos acordados por los Estados Miembros en la Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes. Su propósito es fomentar la cooperación internacional sobre la migración entre todas las instancias pertinentes, reconociendo que ningún Estado puede abordar la migración en solitario, y respetar la soberanía de los Estados y sus obligaciones en virtud del derecho internacional”.

En el tema Unidad de propósito, punto 15, literal c) está escrito:

“Soberanía nacional. El Pacto Mundial reafirma que los Estados tienen el derecho soberano a determinar su propia política migratoria y la prerrogativa de regular la migración dentro de su jurisdicción, de conformidad con el derecho internacional. Dentro de su jurisdicción soberana, los Estados podrán distinguir entre el estatus migratorio regular e irregular, incluso al decidir con qué medidas legislativas y normativas aplicarán el Pacto Mundial, teniendo en cuenta sus diferentes realidades, políticas y prioridades, y los requisitos para entrar, residir y trabajar en el país, de conformidad con el derecho internacional”.

En el Objetivo 4: Velar por que todos los migrantes tengan pruebas de su identidad jurídica y documentación adecuada, punto 20, se dice:

“Nos comprometemos a cumplir el derecho de todas las personas a la identidad jurídica proporcionando a todos nuestros nacionales pruebas de su nacionalidad y la documentación pertinente, para que las autoridades nacionales y locales puedan determinar la identidad jurídica de los migrantes a su llegada, durante su estancia y para su regreso, así como garantizar la eficacia de los procedimientos migratorios, la prestación eficiente de servicios y una mejor seguridad pública. Nos comprometemos además a velar, con las medidas apropiadas, porque se expidan a los migrantes documentación adecuada y documentos del registro civil, como partidas de nacimiento y actas de matrimonio y defunción, en todas las etapas de la migración, como medio de empoderar a los migrantes para que ejerzan efectivamente sus derechos humanos”.

De lo que aquí se habla es de que cada país provea a sus ciudadanos migrantes los documentos que les permitan demostrar su identidad jurídica a su llegada al país receptor, pero aquí se ha interpretado (nota periodística incluida) que el “Pacto de Migración exige dar papeles a todos extranjeros”.

Además, el Objetivo 9 Reforzar la respuesta transnacional al tráfico ilícito de migrantes, literal d) compromete a:

“ Adoptar las medidas legislativas y de otra índole que sean necesarias para tipificar como delito el tráfico ilícito de migrantes cuando sea intencionado y tenga por fin reportar, directa o indirectamente, beneficios económicos u otros beneficios materiales al traficante, y castigar con penas más graves el tráfico ilícito de migrantes en circunstancias agravantes, de conformidad con el derecho internacional”.

En el Objetivo 11: Gestionar las fronteras de manera integrada, segura y coordinada, literal b) queda clara la obligación de:

“Establecer estructuras y mecanismos apropiados para , incluso mediante la verificación de los antecedentes de las personas antes de su llegada, la notificación previa por los transportistas de pasajeros y el uso de la tecnología de la información y las comunicaciones, pero defendiendo el principio de no discriminación, respetando el derecho a la privacidad y protegiendo los datos personales”.

¿Si hubieran leído el pacto con intención constructiva antes de hablar, los políticos que se han pronunciado contrarios lo objetarían? Lamentablemente, pienso que sí, que lo harían de todos modos porque, como escribiera más arriba, a esas posiciones, cuando no explícito, subyace un vergonzante antihaitianismo y el deseo de sacar provecho político agitando el fantasma de la supuesta pérdida de soberanía.

No son tiempos buenos, hay que reconocerlo. La democracia y su sentido de justicia pierden terreno aceleradamente. Pero me desuela que en un país emisor de migrantes sus ¿líderes? políticos ¿democráticos? no se avergüencen de coincidir con las posiciones antiinmigrantes, xenófobas y ultraderechistas de Donald Trump, el primer ministro húngaro Viktor Orbán y el ministro de Interior italiano Matteo Salvini, por solo mencionar tres de la jauría derechista que acorrala al mundo.

Perdonen la molestia~ El blog de Margarita Cordero

PD. Si le interesa leer el texto y el vínculo no le funciona, utilice esta URL

https://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N18/244/50/PDF/N1824450.pdf?OpenElement

Aquí encontrará la Declaración de Nueva York

https://es.scribd.com/document/394717373/Resolucion-de-Nueva-York

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