Comenzó desde temprana edad a escribir versos a los trece años y ensayos a los catorce años.

Participó muy activamente en Los Triálogos, con el chileno Alberto Baeza Flores y Domingo Moreno Jimenes, a tres voces.

Fue uno de los fundadores[1] en 1943 y a quien se le ocurrió el nombre del Movimiento de  La Poesía Sorprendida, cuando apenas tenía 21 años de edad.

Se le consideró como un gran humanista y crítico literario en el país. Un experimentado y versado ensayista de primer orden. Se le tenía como una de las más elevadas voces del Parnaso Nacional.

Connotado poeta, médico—pediatra, escritor, dramaturgo, académico, lingüista, profesor universitario, crítico literario, historiador y ensayista.

En el año 1970 fue incorporado como Miembro de Número, ocupando el Sillón E, de la Academia Dominicana de la Lengua, siendo Secretario y Presidente y en la última permaneció durante 18 años (1984—2002) al frente de dicha institución.

El Dr. Bruno Rosario Candelier ha dicho sobre el Dr. Mariano Lebrón Saviñón, lo siguiente: “Mientras presidió la Academia Dominicana de la Lengua animó siempre a sus miembros a que tuviesen en alto sitial a la institución de la lengua y que apreciaran su categoría de académicos de la lengua como la más alta distinción que un intelectual puede alcanzar. Hombre noble y bueno, afable y culto, generoso y entusiasta, su formación intelectual, su vocación de servicio y su sensibilidad espiritual y estética estuvieron siempre al servicio del desarrollo humanístico de los dominicanos. ¡Gratitud eterna a don Mariano Lebrón Saviñón!”[2]

Mariano Lebrón Saviñón nació en la ciudad de Santo Domingo el 3 de agosto de 1922, hijo de José Lebrón Morales[3] y de Cándida Rosa Saviñon[4].

Realizó su bachillerato en la Escuela Normal Superior de Varones, de Santo Domingo, recibiéndose de Bachiller en Ciencias Físicas y Naturales, en 1940. Ingresó a la Universidad de Santo Domingo a estudiar Medicina, graduándose de Doctor en Medicina en el año 1946. Hizo su pasantía en Elías Piña. Luego viajó a Buenos Aires, en el Hospital de Niños y en el Hospital de Clínicas realizó estudios de postgrado en Pediatría.

De regreso a su país hecho un médico—pediatra comenzó una columna periodística sobre las orientaciones sobre el cuidado a los niños. Reunió los mismos y resultó el libro: Cartas de un joven médico a un profano.

En la década del 50 fundó la revista Paidos, órgano de la Sociedad Dominicana de Pediatría y allí escribió una serie de artículos, recogiéndolo en el libro: Herbario dominicano.

Por muchos años sirvió en el sistema nacional de Salud Pública, en el departamento de Epidemiología. Trabajó en el Hospital Robert Reid Cabral, de Santo Domingo. Estuvo en la consulta privada.

Fue designado en la Universidad de Santo Domingo asistente del decano de Medicina. Luego, entró como profesor de varias asignaturas en la Facultad de Medicina. En dicha institución fue vicedecano e interinamente decano de la Escuela de Medicina. Fue uno de los fundadores de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña en 1966 y profesor de esa alta casa de estudios en sus Facultades de Medicina y de Humanidades.

Ayudó a fundar la Academia Dominicana de Medicina y dirigió su Boletín. Fue director de la revista Aula, de la UNPHU.

Escribió y publicó los libros de poesía: Infinitéstica: triálogos, en 1943; Cosmohombre: triálogos, en 1944; Sonámbulo sin sueño, en 1944; Tiempo en la tierra, en 1982; Vuelta al ayer, en 1997; Bajo la luz del sueño, en 2002; Desde un prado luminoso. Poesía completa, en 2011. De ensayo: Luces del trópico, en 1949; Cartas de un joven médico profano, en 1950; La locura de Alonso Quijano el bueno, en 1958; Introducción a la puericultura, en 1980; Algunos aspectos de la cultura judía, en 1980; Historia de la cultura dominicana, segunda edición, tres tomos, en 1994; Herbario dominicano, en 1984; El pediatra en la literatura dominicana, en 1991; Duarte: La Trinitaria, en 1993; Heroísmo e identidad. Duarte: libertador, romántico y poeta, en 1999; Juan Pablo Duarte; Cultura y patología, en 2000; Santo Domingo en la vida de Martí y otros ensayos, en 2000; Usted no lo diga y otros temas lingüísticos, en 2008.  De teatro: Mirtha primavera, en 1950; Cuando el otoño riega las hojas, en 1951.[5]

Fue miembro, además, de las instituciones: Sociedad Dominicana de Pediatría, fundador del Instituto Duartiano, socio fundador del Instituto  de Cultura Domínico—Mexicano, Instituto  Domínico—Japonés, Instituto Domínico—Italiano, miembro Correspondiente de la Real Academia Española, Miembro Correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua, Miembro Correspondiente de la Academia Hondureña de la Lengua, Miembro de la Academia de Artes y Ciencias de Puerto Rico, del Instituto Dominicano Andrés Bello, Sociedad de Periodistas y Escritores, Fundación  Odón Betanzos (España) y otras.[6]

Recibió reconocimientos y distinciones, como fueron: Profesor Distinguido de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña;  Premio Caonabo de Oro, de la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores; Premio Joaquín Balaguer de Poesía, en 1986; incorporación a la Sala de los Grandes Maestros  de la Medicina, en 1989 por el Colegio Médicos Dominicanos; Profesor Honoris Causa en Ciencias y Letras de la Universidad Interamericana, en 1989; Condecoración con la orden de Duarte, Sánchez y Mella en el grado de Comendador, en 1989; Profesor Emérito de la UNPHU, en 1991; Premio Vasconcelos (México) por su labor en defensa de la lengua y los valores hispánicos, en 1992; Profesor Honoris Causa en Humanidades de la Universidad APEC, en 1998; Premio Nacional de Literatura, otorgado por la Fundación Corripio y la Secretaria de Estado de de Educación, en 1999 y otras.[7]

Contrajo primeras nupcias con María Teresa Hernández Paradas y procrearon los hijos: José Oscar, Mario José y Teresa Lebrón Hernández; y, casó en segundas nupcias con Evangelina Jiménez y tuvieron los hijos: Guillermo, Wanda Josefina y Eduardo José Lebrón Jiménez.

El Dr. Mariano Lebrón Saviñón murió en la ciudad de Santo Domingo, el 18 de octubre de 2014.

[1] Sus demás miembros, fueron: Franklin Mieses Burgos, Rafael Américo Henríquez, Freddy Gatón Arce, Manuel Valerio, Aída Cartagena Portalatín, Antonio Fernández Spencer, Luis Escoto Gómez, Manuel Llanes, Manuel Rueda, Eugenio Fernández Granell, y otros tantos.

[2] Deceso de Mariano Lebrón Saviñón. Boletín 30, de la Academia Dominicana de la Lengua, 2015, Pág. 252.

[3] Su hijo dice sobre su padre: “Mi padre era un andaluz. Nació en España. Trabajaba. Tenía un alambique, pero siempre tuvo mucha afición por la literatura. Era poeta y tuvo mucha vigencia durante mi niñez”. Ver Carlos T. Martínez. Gran dominicano, tomo I. Don Mariano Lebrón Saviñón. Santo Domingo, Editora Corripio, C. Por A., 1995, Pág. 38

[4] “Mi madre, Cándida Rosa Saviñón, que desciende de una familia donde había muchos intelectuales, era prima hermana de Altagracia Saviñón, una de las más grandes poetisas de nuestro país, a quien se le discute, entre otras cosas haber sido la introductora del Modernismo en la República Dominicana, con su poema “Mi vaso verde”: una poetisa extraordinaria que tendía hacia la genialidad, a no haber sido sorprendida por la locura. Ella murió en el manicomio, y dejó una producción muy corta pero muy valiosa, muy sentida. De modo que sí, vienen de vocación las cuestiones literarias. Yo crecí viendo una maravillosa biblioteca al servicio de nosotros, y cultivé y frecuenté la amistad de muchachos como yo, que iban a mi casa a estudiar; yo recuerdo que Zoilo A. Ulloa, no sé si usted lo recuerda—ése es uno de los poetas olvidados hoy—pasaba por mi casa y decía: “¡La casa de los estudios!”, porque siempre estábamos en esa función de estudios”. Obra citada, Págs., 38 y 39.

[5] Franklin Gutiérrez. Diccionario de la literatura dominicana. Biobibliográfico y terminológico, segunda edición. Santo Domingo, Ediciones de Cultura, 2010, Pág. 392 (Ministerio de Cultura).

[6] Carlos T. Martínez. Vida y obra de don Mariano Lebrón Saviñón. Santo Domingo, Editora Diálogo, 2003, Pág. 24.

[7] Obra citada, Pág. 24.