¿Hiperdemocracia?

La perspectiva platónica defiende la existencia de una comunidad de sabios llamada a regular los gustos y comportamientos del resto de la sociedad. Esta postura la contrapone con la tradición democrática, que mira con sospecha que las normas estéticas, morales y cotidianas sean establecidas por una élite y no por consensos sociales.
Leonardo Díaz - 10 de agosto de 2017 - 12:09 am - Deja un comentario

En un estimulante artículo periodístico titulado “El canon de la tribu”, Jordi Soler acuña el término “hiperdemocracia” para referirse a una situación extendida en las sociedades modernas donde los gustos de la opinión pública a través de las redes sociales prevalecen por encima del juicio de los expertos. En sus propias palabras, la opinión masiva de la tribu desplaza la opinión del sabio de la tribu.

La preocupación de Soler gira en torno al hecho cada vez más frecuente de que el valor de un producto, sea culinario o artístico, depende más de las opiniones del ciudadano común expresado en “likes” que en el juicio argumentado del especialista en dichos temas.

La inquietud del autor tiene una larga historia que se remonta a Platón. En el famoso diálogo Critón, el personaje de Sócrates objeta el planteamiento de que debemos prestar atención a la opinión de la mayoría, recordándonos que si un hombre hace gimnasia, no presta atención a cualquier individuo sino a su entrenador, es decir, al experto.

La perspectiva platónica defiende la existencia de una comunidad de sabios llamada a regular los gustos y comportamientos del resto de la sociedad. Esta postura la contrapone con la tradición democrática, que mira con sospecha que las normas estéticas, morales y cotidianas sean establecidas por una élite y no por consensos sociales.

El problema con la generalización de opiniones no fundamentadas o carentes de validez en temas como el arte o la moral  no tiene que ver tanto con la existencia de la opinión “no experta” amplificada a través de las redes sociales, sino con el nivel de educación, formación y criticidad de quienes opinan a través de las mismas.

Esto no significa que desde una perspectiva democrática se niegue la existencia de jerarquías en temas de arte, moral o formas de vida. Lo que se rechaza es la existencia de un grupo de expertos con un acceso privilegiado a la verdad en estos temas y que la ciudadanía no experta carezca de criterios racionales sobre los mismos.

Así, independientemente de que pueda existir una crítica de cine capaz de evaluar la estructura formal de una obra cinematográfica, es posible una valoración legítima de un film por parte de una ciudadanía no experta en cinematografía, si la misma se ha formado y ha desarrollado una sensibilidad cinematográfica.

En este sentido, el problema con la generalización de opiniones no fundamentadas o carentes de validez en temas como el arte o la moral  no tiene que ver tanto con la existencia de la opinión “no experta” amplificada a través de las redes sociales, sino con el nivel de educación, formación y criticidad de quienes opinan a través de las mismas.

En otras palabras, la “hiperdemocracia”  en las redes sociales es preocupante cuando las opiniones extendidas en las  mismas son externadas por una ciudadanía desinformada, no formada y acrítica.

No aceptamos comentarios ofensivos ni denigrantes.
Estamos interesados en el debate de las ideas, no auspiciamos ninguna ofensa contra nadie. Los comentarios que contengan mensajes denigrantes, ofensivos, difamatorios, injuriosos, por razones de raza, de política, de religión o de cualquier otra índole serán eliminados y sus autores excluidos de continuar comentando.