En estos días disfruto la lectura de un clásico de la divulgación científica: ¿Por qué creemos cosas raras? Pseudociencia, superstición y otras confusiones de nuestro tiempo, del Dr. Michael Shermer.
Doctor en Historia de la Ciencia y profesor del California Institute of Technology, el Dr. Shermer es el fundador de la revista Skeptic, órgano de la Skeptic Society, una organización cuyo propósito es divulgar la ciencia y la actitud escéptica contra la pseudociencia o la “falsa ciencia”.
En la civilización occidental se vive en la era de la ciencia. Ningún saber goza de su prestigio. Lo percibimos en cualquier programa de radio o televisión donde alguien emplea como argumento a favor de su tesis que la misma es “científica” o “ha sido demostrada”.
Por el prestigio de la ciencia, muchas supersticiones, afirmaciones falaces y creencias sin una fundamentación racional son promovidas como científicas. El texto que les comento, publicado por primera vez en los años 90, con una nueva edición en inglés del año 2002 y traducida al castellano en dos ediciones (2008 y 2009), recopila la experiencia del Dr. Shermer como divulgador, escéptico y combatiente de embaucadores.
Los trucos relacionados con las prácticas paranormales, las falacias del “diseño inteligente” y las negaciones del holocausto son combatidos por Shermer con sentido del humor y un dominio exquisito de la exposición.
El libro del Sr. Shermer es un homenaje al escepticismo, no entendiendo por éste la actitud cínica de no creer en nada, ni de dudar de nuestras posibilidades de conocer el mundo. Por el contrario, el escepticismo filosófico que promueve el Dr. Shermer es la saludable actitud que se opone al dogmatismo, porque no entiende la verdad como un fin conseguido e incuestionado, sino como un horizonte siempre abierto al que nos acercamos mediante la investigación y el cuestionamiento de nuestras creencias