VI. Trump, inmigración y remesas: ¿Se prepara RD ante los efectos de esta guerra avisada?

Publicado el 20 de febrero de 2017 - 8:00 am

Las remesas familiares se han convertido para los países que analizamos en estos escritos, en una fuente de divisas de primera magnitud, proviniendo la mayor parte de estas -más del 70%- de EE.UU.

A la vez que estos ingresos han llegado a ser vitales para la supervivencia de miles de hogares de la región, también han contribuido a distorsionar los modelos económicos nacionales, creando una gran dependencia sobre el subsidio que son las remesas y disminuyendo la responsabilidad de los gobernantes de proveer las necesidades básicas de toda la población, exportando cada vez un número mayor de sus nacionales[57].

Las comunidades que más temprano comenzaron a enviar volúmenes mayores de remesas desde EE.UU. fueron la dominicana, la salvadoreña y la mexicana. Estas fueron las primeras en migrar hacia el norte y esto se nota en el número de residencias permanentes obtenidas por estos países a raíz de la amnistía concedida por Estados Unidos a través de la ley IRCA de 1986[58].

Como puede apreciarse en el Gráfico 11, por ejemplo, las remesas dominicanas se multiplicaron por 2.4 veces de 1991 a 1994, pasando de US$330 millones, 3,4% del PIB, a US$798 millones, 5,5 % del PIB; las mexicanas se triplicaron entre 1980 y 1990, de US$1,039 millones, 0,5% del PIB, a US$3,096 millones, 1.2% del PIB; y las salvadoreñas se quintuplicaron de 1988 a 1995, US$210 millones, 5% del PIB, a US$1,063 millones, 11,2% del PIB.

Ya para el 2015, las remesas representaban un porciento significativo del Producto Interno Bruto para varios países de la región: Haití, 24,7%; Honduras, 18%; El Salvador 16,6%; Guatemala, 10,3%; y República Dominicana, 7,8%. Si bien para México solo equivalían a un 2,3% del PIB, estas se afianzaron como la segunda fuente de divisas, desplazando el petróleo, el turismo y la inversión extranjera[59].

 

 

En el caso dominicano, podemos notar en el Gráfico interactivo 12 la relación histórica entre las remesas y las residencias permanentes desde 1970 a 2015. El gran salto en el número de residencias ocurre entre 1989 y 1994, cuando estas pasaron de 26,723 a 51,189 debido en buena medida a la regularización ocurrida bajo el efecto de la citada ley IRCA de 1986. Sin embargo, el pico histórico para las visas de inmigrantes dominicanos a EE.UU. ocurrió en 2010 cuando fueron otorgadas 53,870.

Desde que se inicia el aumento de las residencias en 1983, salvo un pequeño descenso en 1986 y la disminución de 2008-2009 debido a la gran recesión, el volumen de las remesas hacia RD ha continuado aumentando año tras año, hasta llegar al pico de 2015. Las cifras preliminares indican que el 2016 seguirá la misma tendencia.

En el gráfico puede observarse que, en 2004, las remesas representaron el record histórico en relación al PIB, con un 11,3%, debido a la depreciación del peso dominicano causada por el manejo del colapso bancario ocurrido en 2003. Desde el 2005 hasta la fecha, el porciento ha fluctuado entre un 7% y un 8%.

El Gráfico 12 también incluye una medida de dispersión que muestra una pendiente positiva entre residencias y remesas[60].

 

En cuanto a México se refiere, en la relación histórica entre residencias y remesas, en el Gráfico 13 sobresale el pico en las visas de inmigrantes recibidas por mexicanos en 1991 con 946,167, así como el porcentaje más alto que las remesas han representado en términos del PIB, un 2,75%, en 2006. Como es de suponer, en una economía del tamaño de la mexicana, las remesas fluctúan en una banda estrecha en relación a su PIB.

 

En los siguientes 3 gráficos, encontramos la relación entre residencias y remesas para El Salvador, Guatemala y Honduras. Los tres países del llamado Triángulo Norte coinciden en el mismo año -1990- en el pico de las residencias permanentes a EE.UU. con 80,173 para El Salvador, 32,303 para Guatemala y 12,024 para Honduras, y casi concuerdan en el año record del porciento de remesas en relación al PIB: 2006 para El Salvador, 18,8%, y Honduras, 21,6%, y un año después, 2007, para Guatemala, 12,4%.

 

Si tabulamos las cifras totales de remesas históricas para todos los países que venimos analizando, podemos observar en el Gráfico 17 las impresionantes sumas que estas han representado para la región.

México ha recibido entre 1979 y 2015 US$395 mil 701 millones y si incluimos las cifras preliminares de 2016 el monto excede los 420 mil millones[61].

Los tres países del Triángulo Norte han obtenido en conjunto US$160 mil 347 millones: El Salvador de 1976 a 2015, US$62 mil 184; Guatemala de 1977 a 2015, US$62 mil 063; y Honduras de 1974 a 2015, US$36 mil 100.

República Dominicana y Haití en conjunto han recibido US$97 mil 503 millones: RD US$65 mil 410 y Haití US$22 mil 503, y si incluimos las cifras preliminares de 2016, el monto sube a más de US$104 mil millones[62].

Por su parte, Nicaragua ha percibido -entre 1977 y 2015- la suma de US$12 mil 725 millones.

 

Vale la pregunta: ¿Han contribuido estas fabulosas sumas al desarrollo de nuestros países? Más aún: ¿Quiénes han sido los principales beneficiarios de estos cientos de miles de millones de dólares?

Sin duda alguna, estas han sido un factor clave para mantener a millones de personas vulnerables (ancianos, infantes, mujeres) fuera de la pobreza en nuestra región; inclusive, en muchos casos, percibiendo ingresos mayores que las transferencias condicionadas de recursos de los gobiernos.

Pero, si aumentan las deportaciones, se endurece el cruce de fronteras y disminuyen sustancialmente las residencias permanentes, inevitablemente se reducirán también las remesas. ¿Están nuestros gobiernos conscientes de esta apremiante realidad? ¿Que se reduciría esta válvula de escape para las presiones demográficas (demanda de empleos, servicios, etc.) y a la vez el subsidio doble para las economías? ¿Están analizando la situación y preparándose para tomar las medidas internas para enfrentarla?

De acuerdo a Manuel Orozco, analista del Dialogo Interamericano y experto en remesas y desarrollo, “Las eventuales deportaciones y la reducción en el número de arribos a Estados Unidos afectarán las transferencias de remesas en un año a partir de ahora. Los efectos serán particularmente fuertes para México y los países centroamericanos”[63].

Y si bien tomarán posiblemente un tiempo mayor, por tener una menor población indocumentada en EE.UU., también afectarán a República Dominicana y Haití.

Dicen que guerra avisada mata menos soldados.

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Twitter: @robalsdq


[57] Vease Villalobos, Op. Cit. 16. Este afirma: “Pero lo más grave es la relación que guardan las remesas con la violencia. Si en el terreno económico generan un falso progreso, en el terreno social provocan muerte. Una vez que éstas se vuelven dominantes para la economía, abren un fatal círculo vicioso en el que conectan migración, remesas, decrecimiento económico, destrucción de familias y comunidades, violencia y desempleo. Es decir, que estos países entre peor están, mejor les va económicamente a las élites, porque reciben más remesas resultado de que más gente emigra. No hay ninguna señal de que las élites económicas y políticas de estos países quieran sacar o sepan cómo sacar a sus países de este círculo vicioso. Esto es así porque se trata de grupos primitivos, poco ilustrados, socialmente insensibles, políticamente irresponsables, con propósitos fundamentalmente extractivos y sin visión estratégica”.

[58] No tomo en consideración en este breve análisis el impacto en las remesas de la población indocumentada pues el propósito de este trabajo es examinar las residencias permanentes.

[59] Vease: Roberto González Amador, “Remesas, segunda fuente de divisas para el país; superan venta de petróleo y turismo”, La Jornada, 3 de febrero 2016. http://www.jornada.unam.mx/2016/02/03/economia/021n1eco. Fecha de acceso: 14 de febrero 2017.

[60] De acuerdo al economista Nerys Federico Ramírez, “la relación entre ambas variables (residencias y remesas para RD) asume una pendiente positiva, que en términos concretos apunta que por el cambio de un 1 por ciento en las cantidades de residencias otorgadas, se espera en promedio un incremento de las remesas de alrededor del 20%, lo que resalta la relación positiva entre remesas y residencias otorgadas”.

61 Manuel Orozco, “Remittances to Latin America and the Caribbean in 2016”, Inter-American Dialogue, February 10, 2017. http://www.thedialogue.org/wp-content/uploads/2017/02/Remittances-2016-FINAL-DRAFT-1.pdf. Fecha de acceso: 14 de febrero 2017.

[62] Ibidem.

[63] Manuel Orozco, “Trump, la política migratoria y los latinos en EE.UU.”, Confidencial, 20 de enero 2017. https://confidencial.com.ni/trump-la-politica-migratoria-los-latinos-ee-uu/.  Fecha de acceso: 16 de febrero 2017.