De octobot a homo deus, ex machina (“Escribí reseña, mas no leí libro”)

El futuro es inminente, y nos asalta con fuerza que desborda la ciencia ficción.

Octobot es el primer robot miniatura (7 cm), blando y autónomo (opera sin baterías y sin cables) en forma de pulpo. A pesar de todas sus limitaciones, abre una nueva era en el prometedor campo de la robótica, y expone el potencial de la ciencia y la tecnología para crear nuevas formas de vida “artificial”. Transforma radicalmente el concepto que hasta ahora hemos tenido del “robot”, en la antesala del centenario del término creado por un escritor de ciencia ficción en 1920. Lo que hoy apenas imaginamos, será superado en breve por la tecnología. Las posibilidades a nuestro alcance son ilimitadas, si invertimos en desarrollar tecnologías de la inteligencia.*

A poco más de 4 años luz de nosotros, un planeta de la estrella Próxima Centauri (la más cercana a nuestro Sol) parece tener ciertas condiciones muy similares a la Tierra. Un billonario ruso anunció en abril un financiamiento de 100 millones de dólares para diseñar y construir una nave espacial miniatura, capaz de navegar esa astronómica distancia en 20 años. A mediados de siglo esperamos tener imágenes detalladas y otros registros documentales del planeta Centauri b (y otros a distancia similar con potencial para la vida orgánica). O posiblemente mucho antes, en vista de la explosión exponencial de la inteligencia artificial que se espera produzca la Singularidad en el futuro cercano.**

El inicio del desarrollo de las tecnologías (que no es otra cosa que la manipulación de la naturaleza basada en conocimientos adquiridos) es consustancial con el origen del lenguaje y su verbalización- herramientas indispensables del intelecto y la conciencia. El fuego fue de los primeros elementos que homo erectus, observando su ocurrencia espontánea en la naturaleza, fue conquistando como medio para calentarse, cocer alimentos, secar y endurecer barro, y eventualmente fundir metales, etc. (en el etc. incluimos los usos destructivos como incendiar al enemigo y sus posesiones). Hace ya unos 1.5 millones de años desde ese primer hito (lengua y tecnología) que catapultó a los homínidos en su ascendente desarrollo que los diferenció de los demás organismos vivos, pero el progreso al inicio era prácticamente imperceptible. Hace solo 20,000 años que la invención del arco y flecha mejoró considerablemente la alimentación y la seguridad de los humanos, todavía subsistiendo en pequeños grupos nómadas en base a la cacería primitiva y la recolección de frutos silvestres. Con la adopción de la agricultura hace unos 10,000 años homo sapiens adquirió la capacidad de asentarse permanentemente, una mejora importante en su seguridad alimentaria, y tiempo para desarrollar otras actividades propias de la especie, incluyendo cultos religiosos comunitarios y la confección no solo de herramientas utilitarias sino también de objetos ceremoniales y ornamentales. Hace 5,000 años la escritura consolidó la supremacía de la inteligencia y el conocimiento sobre la fuerza bruta.

En cada etapa, grupos humanos que no desarrollaron y/o adoptaron pronto la tecnología del momento quedaron al margen de la marcha evolutiva de homo sapiens, con su consecuente conquista y esclavización por los tecnológicamente más fuertes, o su eventual exterminación. Saltos de avance para la especie, desencadenaron caídas de retroceso y sufrimiento para innumerables individuos.  Es la ley de la naturaleza, que solo homo sapiens está en capacidad de modificar, por lo del libre albedrío y la imagen y semejanza a su Creador. Cada nueva tecnología tiene usos constructivos y destructivos. El garrote, quizás el más primitivo instrumento de cacería, sirve para obtener alimentos, pero igual para agredir al prójimo. Y hasta para torturar, acción que solo los humanos concebimos. Su uso y abuso, depende exclusivamente de nosotros.

El conocimiento es poder, y el poder sirve tanto para construir como para destruir, a opción nuestra. Todavía en el siglo XXI luchamos por aceptar que podemos superar la “ley del más fuerte”- o de la selección natural- al interior de la especie, y que no tenemos que matarnos los unos a los otros, ni cometer los demás abusos que cometemos a diario impulsados por la ley de la selva, aunque vivimos en urbes y nos consideramos civilizados. Por eso el desarrollo de tecnologías cada vez más poderosas es motivo de reflexión para los que vislumbran lo que el futuro nos depara.

“Homo Deus: breve historia del mañana”, secuela de “Sapiens: de animales a dioses”, es la reflexión de Yuval Noah Harari, profesor de historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Es un título provocador, sobre todo para la obra de un historiador académico, y nos reta a meditar sobre ese futuro que no debemos aguardar desprevenidos porque los riesgos de hacerlo son demasiado altos. No podemos hablar del texto del libro en sí, pues aunque escribimos sobre él y recomendamos su lectura, confesamos no haberlo leído. El libro aun solo está  disponible en hebreo, y su publicación en los principales idiomas del mundo empieza a partir del 6 septiembre 2016 con la versión en inglés (en castellano 6 de octubre***), pero gracias a entrevistas con el autor y comentarios de quienes ya conocen la obra, anticipamos que promete ser estimulante para los lectores que gustan meditar sobre la condición humana y el momento crucial que vive la especie por su proyectada rápida transformación en algo mucho más poderoso. Nuestra especie ha llegado al borde de un precipicio, y o emprendemos vuelo- conscientes de lo que hacemos y aprovechando las lecciones de nuestro profundo acervo humano- o la marcha inexorable de la evolución nos lanzará sin misericordia al abismo. En palabras del autor del libro:

“Lo que más me preocupa es que ganaremos tremendos nuevos poderes, antes que sepamos qué hacer con todo ese poder. Previamente desperdiciamos ese poder y eso creó un montón de desastres que afectaron a los humanos, a los animales y el sistema ecológico. Pero ahora llegamos a un punto donde tendremos más poder que nunca, incluso para diseñar vida. Antiguamente pensábamos que eso era una facultad exclusiva de Dios. Pero todavía no sabemos qué hacer con eso.”

El “reseñado” libro de Harari- que confesamos no haber leído aun- promete ayudarnos a hacer las preguntas pertinentes para saltar hacia el próximo estadio de la evolución de nuestra especie, conscientes de los riesgos y oportunidades inminentes. Además de deleitarnos con su comprobada erudición y hábil articulación de ideas inquietantes.****

*http://www.bbc.com/mundo/noticias-37185122  http://www.nature.com/nature/journal/v536/n7617/full/nature19100.html

**http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/10/141003_singularidad_finde_dv y sobre el planeta Centauri b: http://www.bbc.com/mundo/noticias-37180302 http://spanishnewstoday.com/scientists-find-earth_like-planet-circling-suns-nearest-neighbour_79078-a.html

*** https://www.amazon.es/Homo-Deus-Breve-historia-ma%C3%B1ana-ebook/dp/B01JQ6YNRE

**** https://guillermotupper.com/2015/04/24/yuval-noah-harari-dentro-de-uno-o-dos-siglos-el-homo-sapiens-se-extinguira/

http://www.bbc.com/mundo/noticias-37185035

https://www.theguardian.com/books/2016/aug/24/homo-deus-by-yuval-noah-harari-review

http://www.eltiempo.com/entretenimiento/musica-y-libros/la-historia-del-manana-nuevo-libro-del-historiador-israeli-yuval-noah/15555381

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