Casa Abierta: “Acabar ¡ya! la abusiva guerra contra las drogas”

Criticó que en República Dominicana se continúe criminalizando a las personas que usan drogas, lo que origina que un consumidor de cualquier sustancia puede ir a prisión si es apresado, convirtiéndose así en presa fácil de la corrupción, del chantaje y de la extorsión.
Servicios de Acento.com.do - 16 de noviembre de 2015 - 1:00 pm - 13 Comments
Foto: Carmen Suarez/Acento.com.do/Juan Raddamés de la Rosa Hidalgo, director de Casa Abierta.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.-La organización Casa Abierta reclamó que se ponga fin de inmediato a la llamada guerra contra las drogas, debido a los abusos que se han cometido bajo el pretexto de enfrentar este comercio ilícito.

Sostiene Casa Abierta que la política de guerra contra las drogas jamás debió de existir, y que en la República Dominicana está marcada por la corrupción.

“¿Qué está sucediendo? La realidad es que nuestro país mantiene una política mediocre, corrupta, inhumana, y violatoria a los derechos humanos, de espalda a lo que ocurre a nuestro alrededor. Quienes nos dirigen no parecen entender el problema, o simplemente no les importa. Nuestras autoridades siguen sordas, ciegas y mudas ante este cambio en las políticas de drogas”, denunció.

Criticó que en República Dominicana se continúe criminalizando a las personas que usan drogas, lo que origina que un consumidor de cualquier sustancia puede ir a prisión si es apresado, convirtiéndose así en presa fácil de la corrupción, del chantaje y de la extorsión.

Para Casa Abierta, a nivel internacional, la guerra contra las drogas ha generado más problemas que soluciones.

“Este modelo injusto, ultra represivo y violatorio a los derechos humanos, ha sido la forma privilegiada en el Continente Americano, para enfrentar el complejo problema de las drogas. Se han cometido abusos innombrables. Terribles violaciones a los derechos humanos, en nombre de la seguridad, han sido el legado de esta política”, precisa la entidad en una declaración.

“Hoy se empieza a desmontar ese modelo, tan fracasado como abusivo. Hoy el debate marcha en direccion a las regulaciones, más que a las prohibiciones”

Explica que todo eso sólo ha servido para agravar mucho más el problema de las drogas.

Casa Abierta resalta que la persecución pura y simple es una política absurda basada en las sustancias y en mitos y estereotipos creados desde perspectivas ultraconservadoras. Sostiene que la realidad es que la inmensa mayoría de las personas consumidoras no precisan tratamiento. Se sabe además que apenas una (1) de cada diez personas consumidoras tiene consumo problemático, y pese a esos datos comprobados, los mitos son los que han orientado las políticas de drogas por muchos años.

A continuación el comunicado de Casa Abierta:

“Acabar ¡ya! la abusiva guerra contra las drogas”

La mal llamada política de Guerra contra las drogas, jamás debió existir. Este modelo injusto, ultrarepresivo y violatorio a los derechos humanos, ha sido la forma privilegiada en el Continente Americano, para enfrentar el complejo problema de las drogas.

Se han cometido abusos innombrables. Terribles violaciones a los derechos humanos, en nombre de la seguridad, han sido el legado de esta política.

Sin embargo, eso solo ha servido para agravar mucho más el problema. Es una política absurda basada en las sustancias y en mitos y estereotipos creados desde perspectivas ultraconservadoras.

La realidad es que la inmensa mayoría de las personas consumidoras no precisan tratamiento. Se sabe además que apenas una (1) de cada diez personas consumidoras tiene consumo problemático. Estos mitos, sin embargo son los que han orientado las políticas de drogas por muchos años.

Hoy se empieza a desmontar ese modelo, tan fracasado como abusivo. Hoy el debate marcha en direccion a las regulaciones, más que a las prohibiciones.

Se busca centrar el problema en las personas, y no en las sustancias. Se avanza hacia el respeto a los derechos humanos. Se empieza a desmontar la falacia de que las Convenciones de   Naciones Unidas sobre drogas obligan a los Estados a penalizar el uso o la posesión de drogas para uso personal.

Se avanza en hacer frente a la discriminación y al estigma que arrastran las personas usuarias, limitando su acceso a los servicios de salud.

La Suprema Corte de México, acaba de dar una nueva muestra de inteligencia y respeto por los derechos humanos en un tema que años reciente era tabú en los tribunales de justicia: el uso recreativo del Cannabis, mejor conocido como marihuana.

Con su sentencia el alto tribunal mexicano reconoce que los Derechos Humanos, las libertades individuales, la dignidad humana, están por encima de las absurdas políticas de guerra contra las drogas, que criminaliza a las personas consumidoras, especialmente a las más jóvenes y vulnerables.

En el año 2009 en Argentina se produjo un fallo en la misma dirección, a favor de un grupo de jóvenes que fueron sometidos a la justicia por encontrarse en posesión de sustancias para su consumo. Dicho pronunciamiento, conocido como el “fallo Arriola”, “reconoce la inconstitucionalidad en el castigo, a una persona adulta por la tenencia de marihuana para consumo personal en el ámbito privado”.

El debate se ha abierto en Costa Rica. Se ha despenalizado el consumo en Jamaica. Desde 1974 no se persigue a las personas usuarias en Uruguay, lo mismo sucede en Colombia. En Europa, donde se ha aplicado también la guerra contra las drogas, el enfoque es más humano, donde el consumidor no es perseguido, y el consumo problemático es tratado desde la perspectiva de la salud.

Pero, y en la República dominicana ¿qué está sucediendo? La realidad es que nuestro país mantiene una política mediocre, corrupta, inhumana, y violatoria a los derechos humanos, de espalda a lo que ocurre a nuestro alrededor.

Quienes nos dirigen no parecen entender el problema, o simplemente no les importa. Nuestras autoridades siguen sordas, ciegas y mudas ante este cambio en las políticas de drogas.

Seguimos criminalizando a las personas usuarias, los que las lleva a prisión, cuando no las convierte en presa fácil de la corrupción, el chantaje y la extorsión.

Se mueren día a día las personas usuarias crónicas de heroína, porque la ley 50 -88, les clasifica como traficantes, y prohíbe todo uso de métodos alternativos de tratamiento. Se cierran o limitan los programas preventivos y de atención, ante la negativa oficial de asignar recursos a estos programas sociales.

Es tiempo de acabar con esta criminal política. Nuestro país no puede continuar a la zaga de los demás países que han entendido la necesidad de cambiar. ¡Acabemos ¡ya!, la abusiva Guerra contra las Drogas!

Juan Raddamés de la Rosa Hidalgo.

Psicólogo.

Director Ejecutivo.

Noviembre de 2015

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