PALACIO

Es oportuno en ocasiones perfilar las diferencias que existen entre vocablos, verbos como en este caso, que comparten rasgos comunes. En esta sección se subrayarán las características que los distinguen, o se comprobará la sinonimia y sus límites
Roberto Guzmán - 23 de septiembre de 2014 - 12:10 am - Deja un comentario

El palacio por antonomasia es el del Poder Ejecutivo que es donde tiene sus oficinas el Presidente de la República Dominicana

PALACIO

Hay muchos tipos de palacios en el español común. Uno de ellos es el que se destina para que allí residan los reyes. Se denomina palacio también a la casa suntuosa o la que sirve para reuniones de corporaciones elevadas.

La palabra del título tiene una larga historia muy bien documentada desde la época del Monte Palatino. El concepto “palacio” compitió durante un tiempo con el castillo como residencia lujosa.

Hay un palacio más palacio que los otros palacios

En República Dominicana hay un palacio que se nombra así, sin añadir otra palabra y, por esto debe hacérsele un lugar en los diccionarios del español dominicano. En parte, el sentido en que se entiende la palabra palacio en dominicano tiene raíces en la Edad Media, período de la historia en el cual se identificaba palacio con gobierno.

En República Dominicana hay muchas edificaciones que se conocen con el nombre de  palacio, como el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva y otras que sería prolijo enumerar.

El palacio por antonomasia es el del Poder Ejecutivo que es donde tiene sus oficinas el Presidente de la República Dominicana. Para que no quepa duda con respecto a esa denominación basta con recordar algunas noticias en los periódicos de circulación nacional en las que se escriben noticias tales como: “Las órdenes emanaron de Palacio para detener el abuso”. “Desde Palacio controlan la justicia”.

No se hace necesario abonar más en beneficio del reconocimiento de la acepción dominicana para el vocablo español. Como prueba de lo que se sostiene aquí solo hay que recurrir a la prensa dominicana.

CONFISCAR – DECOMISAR – INCAUTARSE

“Especulaciones sobre el carguero surgieron incluso antes del accidente, porque su viaje era similar al del Chong Chong Gang CONFISCADO por Panamá en julio del año pasado”.

Es oportuno en ocasiones perfilar las diferencias que existen entre vocablos, verbos como en este caso, que comparten rasgos comunes. En esta sección se subrayarán las características que los distinguen, o se comprobará la sinonimia y sus límites.

Es oportuno perfilar las diferencias

El primero de los términos es confiscar que es efectuar una confiscación, que es la sanción que consiste en la apropiación por el Estado de la totalidad del patrimonio de un sujeto. En esta acción hay una privación de propiedad por parte del Estado de los bienes de una persona. Consiste en un embargo de bienes con adjudicación de estos al Estado. Generalmente la acción la ejerce la autoridad competente por medio de sus agentes que actúan para quitar o retener los objetos o cosas porque no se cumplió con lo establecido por la ley.

En el caso del verbo decomisar, es incautarse de algo como pena accesoria a una principal y consiste en la privación definitiva de los instrumentos o productos del delito o falta. Se aplica sobre todo a los géneros prohibidos con los que se comercia, o porque es una mercancía comercializada ilegalmente. El fisco aplica esta pena como castigo.

En cuanto a incautarse.  Esta es una acción que efectúa una autoridad administrativa o judicial y mediante ella se priva a alguien de alguno de sus bienes porque estos están relacionados con delito, falta o infracción. Es una acción amparada en fuerza legal. Cuando el hecho lo efectúa una autoridad competente lo hace con causa justificada. Las autoridades pueden incautarse de bienes en casos excepcionales de precaución.

También puede alguien incautarse arbitrariamente de algo al tomar posesión  de ello, pero con las consecuencias que esa acción puede acarrear. El verbo incautar puede usarse como transitivo no pronominal o intransitivo con complemento de régimen.

ROBLE

El vocablo del título es el nombre de un árbol muy conocido en todas las latitudes del español. Algunas personas conocen el árbol por haberlo visto y otros por referencia. Saben estos hispanohablantes que la madera de ese árbol es muy apreciada, es madera fina. Muchos de ellos están conscientes de que muchas barricas para envejecer licores se hacen de roble.

En realidad el árbol y la madera que de él se saca no son el motivo de incluirlo en estos escritos. Se trae a estos estudios porque en República Dominicana la palabra posee un significado en sentido figurado que no conocen otros hablantes de español. En los casos en que los dominicanos califican a una persona como “un roble” de una institución, con ello se destaca la entereza de la persona, así como su importancia en el seno de esa organización.

D. Rafael se refería con esta voz a la reciedumbre las personas

De alguna manera D. Rafael Herrera utilizó ese ponderativo en varias ocasiones para referirse a algunos políticos importantes dentro de algunos de los partidos políticos dominicanos. No cabe duda de que era un reconocimiento a la persona, a la vez que una  lisonja. Se refería D. Rafael a la reciedumbre de esos prohombres dominicanos. Así se refería él a los pilares o columnas de esas organizaciones políticas.

Hay que rescatar este roble para incorporarlo a los dominicanismos que constan en los diccionarios diferenciales del español dominicano.

EN MANOS DE – A MANOS DE

“. . .sesenta muertos diarios EN MANOS del hampa, empresas expropiadas y corporaciones. . .”

Las preposiciones son partes generalmente muy pequeñas en las oraciones, pero pueden desempeñar funciones muy importantes en estas. Más importante aún es el efecto que tiene una preposición sobre el sentido de una locución.

En esta sección se estudiará precisamente el cambio de sentido que le imprime una u otra preposición a la locución “…manos de”. Ya sea que se use A o que se emplee EN, esa pequeña diferencia trastorna el significado, por tanto el uso, de la locución. Más abajo se explicará la diferencia y se verá como la utilización que hizo el articulista es errada.

Aclarando las preposiciones quedamos a mano

De acuerdo con el Diccionario panamericano de dudas, “en manos de” indica ‘bajo su control o responsabilidad’. “En [las] manos de”, pone en conocimiento de quien oye o lee, que ese alguien en cuyas manos se pone, deja o está eso, es el encargado o queda al cuidado de la persona o cosa de que se trata.

Conforme con el antes citado diccionario, “a manos de” vale para comunicar ‘como consecuencia de la agresión de esa persona’. Añade esa obra: ‘Normalmente con el verbo morir o sinónimos’. Con esta locución se pasa el mensaje que lo que ocurre sucede por la acción de la(s) persona(s) que se expresa(n).

Con la exposición que antecede quedó demostrado que el columnista eligió la preposición equivocada para construir su expresión.

No aceptamos comentarios ofensivos ni denigrantes.
Estamos interesados en el debate de las ideas, no auspiciamos ninguna ofensa contra nadie. Los comentarios que contengan mensajes denigrantes, ofensivos, difamatorios, injuriosos, por razones de raza, de política, de religión o de cualquier otra índole serán eliminados y sus autores excluidos de continuar comentando.

Contáctanos vía WhatsApp y haz tus denuncias aquí