SANTO DOMINGO, República Dominicana.- “No conocí a mi papá nostálgico. No era nostálgico. Era alegre, creativo, amiguero. Era chistosísimo, un hombre sin ningún tipo de malicia”.

Así se refiere Mahya a su padre, el fallecido poeta Víctor Villegas, uno de las figuras más destacadas de la generación del 48. Recuerda los pleitos de su madre cuando el poeta se aparecía en la casa con los brazos cargados de libros nuevos y esas anécdotas, famosas en la familia, que cuentan las cosas que hacía cuando le nacía un nuevo hijo, cuando se ponía un pañal y se metía en la cuna para jugar con el recién nacido como si él también fuera un bebé.

Mientras lo cuenta Mahya sonríe y señala la cantidad de hijos que tuvo su padre, como queriendo decir que con nueve hijos, naturalmente, tenía que ingeniárselas de una manera muy creativa para entretenerlos.

Recuerda a Víctor Villegas con tanta energía, dulzura y pulcritud que sólo atina a definirlo como “un niño grande en la familia”.

No sólo en el núcleo familiar el autor de Diálogos con Simeón se destacó como un hombre de un ánimo constantemente renovado. En el mundo de la literatura es recordado como “un poeta siempre joven”, por las generaciones que lo prosiguieron.

Esto se debe a que rompió con la vieja costumbre de encasillarse en el espíritu de la propia generación y desconocer todo tipo de arte más reciente cultivando una obra que marchaba al compás del tiempo y llegando a decir de sí mismo que era el poeta más joven de la generación de los 80.

“Siempre fue un poeta, desde sus inicios hasta los últimos años. Y se mantuvo de manera constante escribiendo y publicando poesía, de manera muy renovada, muy fresca, como si fuera un poeta de 30 años”, expresa el ochentista Basilio Belliard con relación a los cambios que sufrió la obra del poeta a través del tiempo.

“Siempre fue un poeta, desde sus inicios hasta los últimos años. Y se mantuvo de manera constante escribiendo y publicando poesía, de manera muy renovada, muy fresca, como si fuera un poeta de 30 años”

El escritor Alexis Gómez Rosa va más lejos y agrega que Villegas era tan abierto a las nuevas tendencias literarias que, en su caso, tuvo lugar una forma poco usual de influencia: “Se da un caso curioso. Es que Víctor, que fue un poeta mayor, se sintió revitalizado por los jóvenes. Podemos decir que los jóvenes comenzaron educando a “papá” en la obra de don Víctor”.

El poeta Valentín Amaro también subraya esta cualidad que acompañó al escritor y se reflejó en su obra. Refiere que “Víctor Villegas es la representación viva del poeta comprometido con su pueblo y con las nuevas generaciones de escritores”.

Aunque Frank Báez, un escritor más joven, no tuvo una comunicación estrecha con Villegas, expresa que a través de su obra puede vislumbrar que “lo interesante de este escritor es que vivió mucho y participó en distintas generaciones” porque creía en la apertura al momento de percibir el arte.

Esa constante evolución, sin embargo, no impidió que los críticos y escritores coincidan en señalar Diálogos con Simeón, Charlotte Amalie y Juan Criollo y otras Antilejías como lo mejor de la producción literaria de Villegas a pesar de que se trata de obras concebidas muy temprano.

Un escritor comprometido

Villegas, que falleció el sábado, 23 de abril, y fue sepultado el lunes, siempre fue un escritor comprometido con el desarrollo social y cultural de República Dominicana. Fue opositor del régimen dictatorial de Trujillo, dirigió la cátedra de Literatura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, fungió como miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua y se dedicó con gran empeño a la gestión cultural.

La profesora Altagracia Pou, quien fue su alumna en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), testifica que siempre le pareció asombrosa su pasión por la literatura y su responsabilidad con la enseñanza de este arte.

“Víctor era un profesor maravilloso. Lograba conectarse con los alumnos porque era una persona que vivía la literatura con un profundo goce estético. Era un poeta muy fino, líricamente hablando. Era un poeta para quien la delicadeza era el centro de su poesía, de una gran espiritualidad. … Llegaba a las dos en punto, a una hora terrible para dar literatura. Y daba esas dos horas de clase magistralmente. ¡Con una dulzura, y una conexión, y una intensidad!”.

Refiere que el escritor petromacoricasano, quien la introdujo en la lectura de los escritores postmodernistas, “no sólo era poeta de la escritura sino también poeta de la cotidianidad”, expresando con esto que la poesía era, además que la obra, la forma de vivir de Víctor Villegas.

Quien hacia ti vuelve sus pasos
y su rostro,
ansía una distancia lluvia caída
en el olvido,
una gota de luz de noche permanente,
procura un goce colina lejana,
una ruta de viento entre los bosques,
un hueco, hermosa muerte,
para la tibia soledad.

(Víctor Villegas, Fragmentos de 'Elegía de la muerte')

También Juan Daniel Balcácer, presidente de la Comisión Nacional de Efemérides Patrias, resalta los méritos de Villegas en distintos campos: “Era un poeta de un lirismo muy original, excepcional, que dedicó a cantarle a la patria. En el plano intelectual fue un gran conciliador, un partícipe de mantener las distintas corrientes y expresiones del pensamiento dentro del campo intelectual y la literatura, sobre todo. Fue una persona muy afable”, indica a la vez de destacar que las letras nacionales acaban de perder a uno de sus más exquisitos exponentes.

Y es que en la mayor parte de su obra se filtran los temas sociales que constituyen las grandes llagas de la sociedad dominicana. Como dijo su compañero generacional, el poeta Abelardo Viciso, se trata de una poesía que “revela el alma lacerada y viva del pueblo dominicano”.

Sus historias

Las anécdotas alrededor de la figura del ganador del Premio Nacional de Poesía de 1982 y del Premio Nacional de Literatura 2003 son muchas. Incluso escritores que no tuvieron  con él una relación cercana tienen una historia que contar sobre este exponente de tantas generaciones, como Frank Báez, que narra que siempre que se veían se presentaban como si se vieran por primera vez:

“Tuve con él algunos diálogos. El problema es que siempre que yo lo veía me lo presentaban nuevamente. Me lo presentaron como cinco veces y yo hacía como que no lo conocía. Yo no sé si él hacía lo mismo. Si lo hacía, hubiera sido muy simpático. Siempre nos estábamos conociendo”, cuenta Frank Báez.

El escritor Plinio Chahín recuerda aquella vez que un grupo de literatos jóvenes viajaron con Villegas a una conferencia que tendría lugar en Caracas, Venezuela. Como parte de la “agenda extra oficial” fueron a un lugar conocido como El Callejón de la Puñalada, donde había bares de gays y lesbianas. No sólo se sorprendieron de la disposición de Villegas para acompañarlos a aquel sitio, sino también del ánimo con que se subía al autobús sin asientos disponibles y viajaba de pie.

También los múltiples personajes que el escritor inventaba, como ese Víctor Villegas que era otro y había nacido en el mar, que llegó a convertirse en un personaje célebre entre los amigos y conocidos del poeta fallecido.

Valentín Amaro refiere que a veces llegaba a los lugares diciendo que el hombre que había llegado no era él, sino otro. Entiende que esta es una de las formas a que acudió el poeta para reflejar la dualidad: “Y es así, hay varios Villegas en lo que fue su poesía”.

Este sábado la muerte dejó de ser para él ese misterio que tantas veces acarició en la poesía; y en la tarde del lunes sus restos fueron sepultados luego de recibir los homenajes de la Guardia de Honor y la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Su obra y la memoria que lo guarda siguen aquí. “Se merece todos los homenajes que le han hecho, pero el gran homenaje que debemos hacer es leerlo”, piensa Frank Báez.