1. Tierra de paradojas y contrastes, República Dominicana no tan solo ofrece maravillosas playas y bellezas caribeñas que atraen cada año miles de turistas de todo el mundo. En las afueras de San Pedro de Macorís, rodeado por una naturaleza exuberante, un inmenso vertedero a cielo abierto acoje miles de toneladas de desechos urbanos.
Trabajo de Raúl Zecca Castel, Antropologo y videomaker italiano, autor del libro y del documental "Come schiavi in libertà", Ed. Arcoiris, Salerno, 2015; en el cual denuncia las condiciones de vida y de trabajo de los braceros haitianos empleados en los cañaverales de la República Dominicana.
1 de 12 | 1. Tierra de paradojas y contrastes, República Dominicana no tan solo ofrece maravillosas playas y bellezas caribeñas que atraen cada año miles de turistas de todo el mundo. En las afueras de San Pedro de Macorís, rodeado por una naturaleza exuberante, un inmenso vertedero a cielo abierto acoje miles de toneladas de desechos urbanos.2 de 12 | 12. En un país en el que una de cada tres personas vive por debajo del umbral de pobreza, todavía falta mucho camino que recorrer para emprender la polvorosa carretera que lleva afuera de este vertedero. 3 de 12 | 11. Nadie sabe exactamente cuántas personas viven y trabajan en este vertedero, un dato que parece no interesar a nadie. Menos aun parece interesar el hecho de que la mayoría de los niños que se busca la vida de esta forma inhumana no pueda asistir a la escuela y tenga que sobrevivir con un destino marcado para toda la vida. 4 de 12 | 10. Por esta razón, hace algún tiempo hubo una gran pelea en el mercado municipal de San Pedro de Macorís, ya que se acusaba al carnicero de vender carne envenenada. En todo caso, hasta el día de hoy nadie apuesta a que esta práctica haya terminado. 5 de 12 | 9. Preguntando por los cerdos y los chivos que andan libremente entre desechos y aves carroñeras, la persona que me acompaña cuenta de que hay gente que los cría aquí para luego venderlos a carniceros de la ciudad, quienes a su vez los venden a los consumidores del mercado. 6 de 12 | 8. Muchas personas, a veces familias enteras, sin embargo, viven en el mismo vertedero, en chabolas que ellas mismos construyeron, alimentándose con los restos de comida encontrados entre los desechos y a veces hasta cocinando y vendiendo platos calientes. 7 de 12 | 7. La mayoría de los rebuscadores es de origen haitiano y llega a este vertedero desde los bateyes cercanos; comunidades originariamente destinadas a los trabajadores empleados en el corte de la caña de azúcar. 8 de 12 | 6. A causa del hedor y del humo que se levanta de los desechos en llamas, el aire es irrespirable y los ojos escuecen y lagriman sin parar. 9 de 12 | 5. Los rebuscadores suelen quemar montañas de desechos para que resulte mas fácil encontrar el cobre, que es el material más valioso. 10 de 12 | 4. Decenas de personas –hombres, mujeres y hasta niños–, se buscan la vida recogiendo basura y separando materiales reciclables como cartón, plástico y sobre todo metal, para luego venderlos por pocos pesos. 11 de 12 | 3. No es fácil tener acceso a este lugar perdido en donde no existe control policial ni autoridad institucional que se ocupe y preocupe de su gestión. Las pandillas y la ley del más fuerte gobiernan el territorio: para entrar solo hay que pagar “peaje” a alguien que se haga cargo de protegerte durante el recorrido en este círculo infernal. 12 de 12 | 2. En las afueras de San Pedro de Macorís, rodeado por una naturaleza exuberante, un inmenso vertedero a cielo abierto almacena miles de toneladas de desechos urbanos procedentes de todo el entorno.