SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Con la caída de la tarde, cada domingo, armados de guitarras y otros instrumentos, un ejército de niños marchan "a pasos de vencedores", hacia la histórica calle El Conde a recibir clase de música en "La Escuelita” que funciona frente a "La Cafetera".
Como entusiastas soldados, los infantes y adolescentes, ocupan sus lugares sentados en sillas y en el duro suelo esperando el inicio de las clases impartidas por reconocidos maestros de la música dirigidos por el joven Camilo Rijo Fulcar, guitarrista clásico, egresado del Conservatorio Nacional de Música de la Sinfónica Nacional.
A las 4;30 de la tarde se inicia la docencia callejera en la que participan niños de la provincia de Santo Domingo, Los Mameyes, Los Guandules, Guayupita, Capotillo Gualey, Simón Bolívar, Villa Francisca, Ciudad Nueva y otros barrios de la ciudad intramuros. Aunque fue creada para educar musicalmente a los niños de la calle, a ella pueden instruirse los niños sin importar su origen y ubicación social.
Los alumnos son preparados en el dominio de la guitarra y otros instrumentos musicales, por un cuerpo de profesores integrados por José M. López Polanco, experimentado intérprete de la música romántica y popular de reconocida fama en Venezuela y Estados Unidos. A él se le suman José Alberto Mujica, Joel Martínez y Johnny Marichal.
Cómo nació la idea
Esta innovadora iniciativa nació hace un año, como reacción a la represión asumida por un agente de la Policía Turística contra un joven violinista que alegraba las noches sabatinas de la vieja ciudad, interpretando bellas melodías… trabajo por el que recibía de turistas y parroquianos, aportes en moneda, en reconocimiento a su labor cultural.
La acción represiva se regó como un barril de pólvora entre todos los ambientes musicales de la Zona Colonial quienes fueron al cuartel de la Policía Turística a repudiar la acción y reclamar la devolución del violín, que finalmente fue rescatado gracias a la solidaridad expresada de manera viral en las redes sociales y a través de los animadores culturales.
Pero la historia no termino ahí. Camilo Rijo Fulcar planteo la idea de crear la referida escuela musical en plena calle El Conde, que facilitaría a los niños de la calle y no, a dominar un instrumento musical que le permitiera salir de la inopia y la marginalidad en la que viven, distanciándolos así de la delincuencia y de los malvados que los usan para delinquir en su provecho.
Ya cuenta con 60 alumnos
“La Escuelita” inició la docencia con 10 niños y hoy cuenta con más de 60 que se reúnen como disciplinados soldados a las 4:30 P.M., algunos acompañados de sus progenitores.
Hoy la escuela ha sido un éxito. Muchos niños que no tenía la posibilidad de adquirir una guitarra ya hoy la tienen gracias a las donaciones recibidas por iglesias y embajadas extranjeras y por las gestiones que realiza la Asociación Artística en la calle (AsoArtca) que ha producido una revolución musical en la Ciudad Colonial.
Fulcar y Polanco
La entidad es presidida por Rijo Fulcar y tiene de vicepresidente a José Polanco y trabaja para transformarse en una fundación sin fines de lucro, solo, pensando en sacar de la marginalidad a los niños de la calle.
El resultado de esta iniciativa creadora ya comienza a verse, explica Polanco, al afirmar que muchos de los jóvenes animadores culturales que alegran con sus canciones e instrumentos la ciudad colonial son egresados de “La Escuelita”.
Ojalá que el Ministerio de Cultura vea en este esfuerzo una manera de difundir y fomentar el arte en los grupos vulnerables y no, promoviendo e instalando en cada barrio marginado del país iniciativas como esta. Este sería el mejor remedio contra la delincuencia.