La Asociación de Magistrados Brasileños (AMB) manifestó este viernes su repudio a la petición encaminada por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva al Comité de Derechos Humanos de la Organizaciónde Naciones Unidas (ONU) en la cual el juez Sergio Moro y los procuradores de la República que actúan en la Operación Lava Jato por “falta de imparcialidad” y “abuso de poder”.

Para la organización, el Tribunal Internacional no debe utilizarse para limitar el avance de las investigaciones en curso en el país, y en especial aquellas que tienen como prioridad la lucha contra la corrupción. La AMB dice que ve con “perplejidad” los "intentos de paralizar el trabajo de la justicia brasileña."

"Brasil tiene órganos constituidos de control interno y externo para supervisar el trabajo llevado a cabo por el poder judicial. Es inaceptable el uso de cualquier otro medio que no sean los legales y constitucionalmente establecidos para tratar de inhibir el trabajo de los funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones”, dice la nota.

Para la entidad, el juez Sergio Moro, responsable de la Lava Jet es un ejemplo de la intimidación a los jueces en todo el país y “ha sido blanco recurrente de una gran presión” por su actuación en la operación.

En el texto, la asociación también reiteró las críticas alProyecto de ley del Senado (PLS) que modifica los delitos de abuso de autoridad. “Entre líneas, el proyecto prevé una serie de sanciones para tratar de paralizar a los jueces masculinos y femeninos, además de los fiscales y policías, por desempeñar su cargo de conformidad con la ley”, dice la entidad al recordar que, si estuviera en vigor, la ley invalidaría uno operación como la Lava Jato.

"El país y el conjunto de la sociedad deben estaratentos a los ataques contra el Poder judicial, para que tal absurdo no avance en el Congreso Nacional con el único objetivo de favorecer a los investigadosy participantes en importantes casos de corrupción”, sigue la nota de la AMB.

Por último, la entidad señala la importancia de un “Poder Judicial fuerte e independiente”, y dice que cualquier movimiento contrario “será un retroceso en contra de la transparencia y la respuesta que el pueblo brasileño espera en la lucha contra la corrupción."