La familia es muy rica en vínculos. A partir de la pareja que inicia la relación se van desprendiendo y generando modos de vincularse hermosos y enriquecedores, cada uno con sus particularidades y características. Hay un tipo de vínculo muy fresco y ligero que son los tíos y las tías. Es el lazo de hermandad, biológico o no, de cada uno de los padres, que se pone a la disposición de los niños y niñas haciéndoles crecer de una manera muy especial.

Suelen ser cómplices tanto para los padres y madres como para los niños y niñas. No hay tranquilidad mayor que dejarlos con la tía preferida para salir a disfrutar de una noche de fiesta interminable. O un fin de semana donde la pareja de manera secreta decide renovar el amor y las ganas entre ellos. De igual manera se convierten en el hombro a disposición para consolarse de las dificultades  propias de una relación de pareja. Son además confidentes para organizar sorpresas, viajes y regalos con la garantía de que será guiada por alguien que conoce de primera mano a la pareja y que guardará el secreto para verle feliz.

Con los sobrinos este vínculo es aún más especial: se hacen cómplices de aquellas salidas y travesuras irrevelables para papá y mamá;  piden consejos acerca de esos temas que los alarmarían; les acompañan a lugares especiales; les hacen préstamos de ropa, zapatos, dinero o cualquiera que sea la necesidad que los padres no estén dispuestos a cubrir. Les sacan de apuros y se dé casos  que hasta se han hecho pasar por los progenitores.

Es un vínculo que, sobre todo cuando los tíos y tías son más jóvenes que los padres, no sólo en edad sino en espíritu, permite un tipo de relación con un buen balance entre la frescura  de ser vistos casi como iguales y la madurez del adulto que acompaña.

Tengo experiencias muy buenas de tías que han servido de factor de protección en temas de drogas y sexualidad  que pudieran poner en riesgo a los adolescentes y jóvenes si no tienen la confianza con sus padres y no cuentan con alguien más con quien puedan conversar.

Irse de vacaciones con un tío joven y por supuesto responsable, es una experiencia especial para los chicos. Suelen manejar  menos miedos que los padres y las madres, lo que les permite, muchas veces, vivenciar más de cerca experiencias de los chicos sin que se pase de la ralla, pero en las que aprenden de ellos mismos y sus propios límites.  Se dan la libertad de incluirlos en sus agendas, sobre todo de diversión, hasta sin preguntar a los padres si  se trata de viajes, salidas y diversión lo que termina siendo también un alivio y tranquilidad para  estos.

Las celebraciones como cumpleaños, graduaciones, bodas y demás siempre tienen un toque particular de los tíos y tías que expresa lo mucho que los aman y lo importante que es para ellos que existan y se dejen amar.

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@solangealvara2