A propósito del aniversario de la Revolución de Abril, tengo que desagraviar la memoria de mi abuelo, don José Brea Peña. Voy a refutar algunas informaciones inexactas y malintencionadas que contiene el libro titulado “Verdades Ocultas del Gobierno de Juan Bosch y de la Guerra de Abril” del Dr. Víctor Gómez Bergés.
El libro recoge un testimonio malintencionado que constituye una pura re-caracterización histórica revisionista de lo que ocurrió con don José antes, durante y después de la Guerra de Abril. Aprovecho esclarecer estas mentiras y reiterar que el mes de abril es sinónimo con la memoria de don José Brea Peña y su compromiso con la democracia dominicana.
Para quienes tuvieron la dicha de conocerlo, mi abuelo José Brea Peña fue un hombre serio y trabajador. Acumuló toda su riqueza producto de su trabajo y su seriedad. Era fiel y amigo de sus amigos. Es un hecho que nadie refuta. Dicen que llevaba esa seriedad al extremo, teniendo un carácter extremadamente rígido.
Entre las anécdotas que siempre recuerdo, está la de las canastas navideñas que devolvía cuando las recibía diciendo: “estas personas no me enviaban canastas navideñas cuando no era nadie, ¿por qué he de aceptárselas ahora?”. Aunque algunos familiares y allegados se encontraban esto extremista (se preguntaban que por qué mejor no regalarlas a sus empleados, por ejemplo) era una muestra de su carácter de hierro.
Brea Peña nunca salió huyendo ni a esconderse a ninguna Embajada. Tampoco se voló la pared de la Nunciatura Apostólica para esconderse bajo la sotana de los curas (como hicieron ciertos valientes personajes históricos)
Don José también fue un accionista directo de la democracia dominicana. Muchos hombres y mujeres valiosos estuvieron dispuestos a luchar con sus vidas y a poner en riesgo la seguridad de sus familiares por la libertad. Don José hizo todo esto y más: Siempre puso sus empresas y su honrado capital a disposición de la lucha por la democracia durante la post-dictadura.
El libro de las Verdades Ocultas no recoge testimonios de cómo José Brea Peña, quien fue Ministro de Recuperación de los Bienes de Trujillo durante el gobierno de Bosch del 1963, fue conducido a un avión con el resto de los miembros del gabinete para llevarles al exilio en Puerto Rico luego del Golpe.
Tampoco recoge testimonios de cómo don José era constantemente amenazado y sus empresas (periódicos, emisores, almacenes) eran ametralladas y cerradas por los truji-reformistas. El Magistrado Gómez Be
rgés conoce muy bien a mi abuelo y sabe de qué material incorruptible estaba hecho. Cuando Balaguer se inventó aquello del Gobierno Compartido para sobornar y extorsionar a los miembros de la oposición, el Dr. Gómez Bergés sirvió como Sub-secretario de Industria y Comercio bajo la cartera de mi abuelo, quien era el titular. Don José tuvo suficiente valentía como para poner su cargo a disposición del Dr. Balaguer una vez se hastío de los chantajes de los militares y funcionarios colorados. Mi abuelo renunció como Ministro de Industria y Comercio y entregó el cargo al Dr. Joaquín Balaguer.
Por lo anterior, que el Sr. Gómez Bergés haya recogido y publicado este testimonio injurioso en su libro ha producido un enorme malestar entre los familiares y descendientes de don José Brea Peña. A nuestra familia le irrita en exceso, que el libro reproduce esta difamación testimonial para hacer eco de que durante la revolución de abril el Dr. José Francisco Peña-Gómez y otros líderes perredeístas como Antonio Martínez Francisco, Pablo Casimiro y don José Brea Peña estaban asilados en la Embajada Mexicana mientras “las masas perredeístas morían junto al Puente Duarte”. Esto es pura mentira.
Este falso testimonio es una manera de manchar la historia de héroes valientes que dejaron la piel física y la tela del bolsillo en juego por la democracia durante la post-dictadura.
Don José Brea Peña fue quien dio el frente para esconder al Dr. Peña-Gómez cuando fueron a buscarlo preso luego del llamado que hizo al pueblo a través de Radio Cadena Comercial. Don José puso la seguridad de su familia (una esposa y siete hijos) y sus intereses económicos en juego. La casa de don José estaba llena de trincheras con su hijo Alberto Brea armado defendiendo los tiros que lanzaban.
Brea Peña nunca salió huyendo ni a esconderse a ninguna Embajada. Tampoco se voló la pared de la Nunciatura Apostólica para esconderse bajo la sotana de los curas (como hicieron ciertos valientes personajes históricos).
Luego del golpe del Presidente Juan Bosch (cuando Brea Peña sirvió como Ministro de Recuperación de Bienes de los Trujillo), don José siguió comercializando en Villa Consuelo. Después de la Revolución de Abril y durante los sangrientos Doce Años del Dr. Balaguer- sus emisoras siguieron transmitiendo, sus periódicos salieron de la imprenta y el Almacén de Villa Consuelo permaneció abierto.
Claro, siempre que los enemigos de la democracia no intentaran quemar sus empresas con don José, sus familiares y colaboradores adentro.