Dentro del bosque

Vivir desde la escritura

Por Ylonka Nacidit Perdomo

Vivir  desde la escritura es muchas veces un presagio de delirio interior, otro lugar  donde  nuestra voluntad cumple un itinerario, una ruta, abandonada a lo que se nos antoja infinito, como inmensa travesía desde la cual una está al borde de una posibilidad múltiple de diálogo.

El “acto” de escribir, como acto individual, es la evidencia de un yo-existo, de una fabulación, de un presente, de un suceder arbitrario que nace de manera libresca en el pensamiento, en la reflexión que viene de la inquietud que hace  de las letras juegos  de palabras.

La bella caída libre de una hoja seca

Sin embargo, un texto para ser compartido  y ser  a la vez colectivo puede llegar  paseándose con olores, “comunicando”  confesiones, enlazando afectos o  el principio y el final temporal en el cual las almas buscan los paralelos y linealidad de una pretérita realidad.

Es por ello  que la humanidad celebra las confidencias  que mudamos de horizontes cuando tenemos como argumento la necesidad de ser a través del recuerdo,  la ficción  o un viaje.

No obstante, la necesidad de ser siempre nos asedia irreverente, desde afuera, alcanza nuestra  voz, ese alfabeto autobiográfico que desde la esfera se abre a la naturaleza, al acontecer de la vida como un calendario, y que llega con nostalgia,  como una hoja seca que al caer lo hace  para ir al encuentro de las metáforas a hurtadillas, aún cuando el viento no sonriera…

 

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