Fe, Esperanza y Claridad

Un par de precisiones sobre un artículo anterior

Por Luis Ulloa Morel

Uno que otro comentario a propósito del artículo en el que hablado de la crisis de PRD me inducen a retomar el tema para hacer varias de precisiones.

Hay quien haya visto en el escrito un intento en la línea de preservar al PRD. Y se me recuerda que ese partido ha gobernado varias veces sin que haya significado cambio positivo alguno. (¡Ahora me entero!). La crítica continúa haciéndome ver que eso de que no existe en el país una fuerza alternativa es “relativo”, puesto que –si he entendido bien—se hacen esfuerzos en para que exista.

Sobre lo primero. A mí no me entusiasma la idea de que el PRD se preserve pero tampoco estoy lo que se dice empeñado en lo contrario. Yo creo que enrostrarle a la cúpula de un sector del PRD que se comportan –salvo excepciones-- como lo que son, es decir como unos acomodados inconsecuentes que tienen mucho que perder, no es precisamente abonar la preservación del PRD. A la crítica de ese comportamiento estuvo dirigido el artículo precisamente porque sé, reconozco la naturaleza de ese partido, de su Dirección. Es fácil advertir en mis notas una denuncia y un llamado.

Me niego a escribir para rogarle a Dios que el PRD se destruya o para rogarle que se salve. Ese partido –o ex partido— es de la naturaleza que el lector referido enuncia: uno del sistema que cuando ha gobernado ha actuado como corresponde a su naturaleza. Y eso no va a cambiar.

Lo que hay recriminarle a ese sector es que no se comporta a la altura de lo que debe ser y de lo que los mismos proclaman. Resulta que eso que se llama PRD envuelve también pueblo, es también base popular. Voy más lejos: eso que llaman PRD agrupa sin duda parte vital del pueblo dominicano insoslayable para todo el que pretenda empujar en el sentido del cambio progresista en la República Dominicana. Mostrar la inconsecuencia de esa cúpula no es precisamente al conservadurismo a quien beneficia.

Esa crítica deberá más bien abonar la existencia de una fuerza alternativa hacia donde mirar, inspiradora de confianza. Admitir –aun sea “relativamente”-- que esta fuerza aún no existe aún no es arrojar la toalla sino una manera de decir que es menester disponerse a crearla o, si se prefiere, a continuar creándola. ¿Podremos en breve plazo --digamos que en dos años, producto de no sé qué factores que yo, en mi ignorancia, lo logro avizorar—contar ya que una fuerza alternativa poderosa? La tarea es, de todos modos –como ha dicho un lector--, de una necesidad vital.

La tesis en algunas mentes parece ser: hundido el PRD y todos los partidos del sistema, el turno será nuestro. Me temo que no es tan sencillo y me parece que la idea revelaría una impotencia impropia de gente que pretende transformar la sociedad. Antes de hacer una fiesta por una posible desaparición del PRD, habría que preguntarse quiénes y cómo lo hicieron desaparecer. Tal vez habría que poner algunas barbas en remojo; tal vez las nuestras mismas.

Las señales hoy, por cierto, apuntan en más de una dirección. Tan perversa y significativa ha sido la conducta del Tribunal Electoral en contra de un sector del PRD como perversa y descarada ha sido el comportamiento del Ministerio Público ante la querella presentada por Guillermo Moreno y varios abogados contra Leonel Fernández. La fuente es la misma en ambos casos.

Que el PRD pueda servir para algo interesante –incluido evitarle al país la continuidad del peledeísmo gobernante-- depende que cuán consecuente llegue a ser. No hay hacerse ilusiones pero tampoco hay que demandárselo. Que la gente observe. Si del lado nuestro somos también consecuentes e inteligentes, ya no será necesario rezar para que el otro esfume y surja lo nuevo.

 

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