En mangas de camisa

Un error que cometemos

Por Melvin Mañón

“Los compromisos individuales de alcance limitado y fáciles de terminar característicos de las políticas de hoy día no son muy diferentes de la decisión de comprar un automóvil o un celular los que, cuando dejan de entusiasmarnos o seducirnos, simplemente los abandonamos sin pena ni rencor y pasamos a otra marca o modelo u otra cosa. Los actos de participación política se han convertido en acciones de consumo hedonista de maximización utilitaria individual. La lealtad (a un partido o una causa) como norma ya no se requiere y si fuera solicitada nadie acudiría. La participación política como deber de ciudadanía ha dado lugar, en culturas de consumo conspicuo, a una participación política por diversión, una preferencia personal igual que cualquier otra en lugar de una obligación colectiva” Wolfgang Streeck, pag 111 HOW WILL CAPITALISM END?

Como si estuviera hablando de la política dominicana y de las prácticas establecidas Streeck precisa y documenta lo que desde 2004 vengo diciendo respecto a la época que vivimos y la implantación de nuevos valores. En la misma página, al final, Streeck señala:” Tras cierto tiempo es posible que ya no pueda revertirse la podredumbre: las expectativas de lo que podría hacerse políticamente se habrán erosionado demasiado y las destrezas cívicas y las estructuras organizativas necesarias para impulsar los reclamos ciudadanos se habrán atrofiado mas allá de cualquier redención posible mientras que el personal de la dirección política se habrá adaptado por completo a la labor de gerenciar las apariencias políticas en lugar de ostentar la representación del interés público no importa con cuantas distorsiones fuera”.

¿Por qué entonces nos quejamos de una vida política vacía, sin discurso, sin contenido? ¿por qué seguimos esperando debates, legislación, sensatez de quienes sabemos que dejaron de ser y de hacer política para convertirse en mercaderes? Y ¿no es acaso este tipo de personal lo que corresponde a una sociedad que, como la nuestra, dejó de estar constituida por ciudadanos y pasó a ser y a comportarse como una sociedad de consumidores?

Pedirle a esa gentuza que esté a la altura de las necesidades e intereses del país es lo mismo que pedirle a Danilo Medina y sus funcionarios que se manejen con decoro y escrupulosa honestidad y a sus fiscales que persigan la corrupción y terminen con la impunidad.

Para poder restaurar una semblanza de orden, de respeto a la ley e ingresar al mundo civilizado (el mismo que se desmorona por todas partes) necesitamos primero entender dónde estamos como país, qué somos como sociedad y cuales posibilidades tienen los ciudadanos que todavía existen de salvar y rescatar el ejercicio político. 

Mientras tanto, sépase que así como los ciudadanos dejaron de estar representados en la sociedad de consumidores en la que se convirtieron, así mismo las que fueron antes instituciones democráticas, ahora en manos de los mercados, tendrán que ser rescatadas y devueltas a la ciudadanía en tanto que dicha ciudadanía sea capaz de rescatarse a si mismo de la condición de consumidora actual.

Todo lo demás son historias y cuentos de camino.

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