Opinión

Tres eventos históricos y una película emblemática

Por Marlon Soto

La creación de la Dirección Nacional de Cine (DINAC), en el 2004, la adhesión definitiva de nuestro país al Programa Ibermedia, en el 2007,  y la aprobación de la Ley de Cine, en julio del 2010, son los tres eventos históricos recientes que marcan el cine nacional.  En gran medida, le debemos estos logros al Ministerio de Cultura. Está demás decir que sin la participación directa de este tipo de instituciones, como gestoras de políticas culturales, ningún país de Iberoamérica ha podido encaminar exitosamente sus cinematografías. La propia ley, en su Artículo 10, numeral 1, insta a la DGCINE, órgano que sustituye a la DINAC a raíz de su aprobación, a apoyar al Ministerio de Cultura en la definición de la política pública en el ámbito cinematográfico y audiovisual.

Esa política sistemática todavía no existe en la República Dominicana. La mera aprobación de una ley no es suficiente para el desarrollo sostenible de una industria de cine. El marco legal  actual prevé la creación de otros mecanismos dirigidos  a transformar todo el sector a nivel nacional que no se han implementado. Y es que es bien sabido que la realización indiscriminada de películas a través de incentivos fiscales no es suficiente para levantar una cinematografía. De hecho, a la larga, esto puede resultar perjudicial si los que realizan esas obras, y los que las reciben,  no tienen las herramientas técnicas e intelectuales necesarias para crearlas de manera eficaz, los primeros, ni para apreciarlas, los segundos. Hay que  tener presente que las descripciones de leyes exitosas de cine en Iberoamérica están precedidas por igual cantidad de historias que cuentan los intentos fallidos para implementar en el pasado leyes ya aprobadas. Estos fracasos, frutos de la mala fe y de  visiones equivocadas, debemos estudiarlos minuciosamente. De esta manera evitaremos que el Estado, un buen día, nos dé una sorpresa y amanezcamos sin ley.  Así de frágiles son estos mecanismos.

Ibermedia, por el contrario,  constituye un paradigma de lo que debe  ser la implementación exitosa de políticas cinematográficas.  Su logo en una producción  es un indicio de que el realizador ha alcanzado los estándares internacionales para desarrollar proyectos, buscar financiamiento y usar la cooperación como pieza clave de la realización de una película, elevando de esta manera sus valores de producción.  Así en sólo cuatro años, las únicas tres películas que se han logrado producir a través del Programa Ibermedia son, temática y técnicamente, de lo mejor que se ha podido aportar a nuestra actual cinematografía. En efecto, Jean Gentil (2010), La hija natural (2011) y La lucha de Ana (2012), se separan de manera distintiva del resto de nuestra producción actual. Sólo Un pasaje de ida (1988) y Nueval Yol (1995),  piezas fundacionales del canon cinematográfico nacional, han logrado un impacto parecido.

Por otro lado, la eficacia de sus procedimientos, la forma de selección de las películas y la pulcra asignación de recursos, tanto para proyectos como para gastos operativos,  fueron tomados por los que trabajamos en la redacción final de la ley y adecuados al único fondo que ésta crea, el Fondo de Promoción Cinematográfica (FONPROCINE), con el fin de optimizar la transparencia de su administración y su funcionamiento.  El FONPROCINE es la entidad que está llamada, a través de sus funciones, a transformar nuestra cinematografía.

Pero nuestro FONPROCINE, por varias razones,  todavía no ha alcanzado el potencial para el que está destinado. Por ejemplo, sólo se convocan 3 de las 8 modalidades que está obligado a apoyar. Debido a esto y en ausencia de una verdadera política cinematográfica nacional, sólo el contacto con productores y técnicos de industrias más avanzadas nos pueden aportar el conocimiento necesario para lograr mejores producciones. Las oportunidades que en este sentido nos ha brindado Ibermedia, en cuanto a transferencia de tecnologías y conocimientos, son  indispensables para seguir adelante.

Prueba de lo precedente es la citada Jean Gentil (2010), que con más de diez premios internacionales obtenidos, ocupa un sitial emblemático. Siendo la primera coproducción oficial a través de Ibermedia, esta cinta marca, por contenido y ejecución técnica, un nuevo rumbo en la joven industria dominicana: el de las colaboraciones internacionales que permiten la búsqueda de nuevas temáticas y la implementación de modos  de representación nunca antes explorados en nuestra cinematografía.  Su realización es el evento que marca el antes y el después de la explosión de los últimos 10 años.

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