En mangas de camisa

Todo es chercha

Por Melvin Mañón

Un periodista procura la reacción de Danilo Medina al pedido de destitución de Vincho Castillo quien preside una de esas instituciones que debería perseguir la corrupción pero en lugar de eso la ampara.

Danilo Medina, medio en broma, con una sonrisa responde: “la gente quiere ver sangre”.

Los periodistas y acompañantes rien.

El señor Medina parece haber hecho un chiste. Los demás celebran.

Esa es la chercha.

Nadie lo cuestiona.

Nadie le requiere una respuesta de mas responsabilidad.

Nadie le dice que está mal trivializar un tema serio en una coyuntura en que el país,  a pesar de la sordera y el envilecimiento reclama que Vincho sea destituido.

Aclaremos.

No es todo el país que reclama su destitución sino una parte del país político. No es pequeña, pero es solamente eso, una parte.

¿Por qué numerosos sectores sociales y políticos están pidiendo la destitución de Vincho de la comisión de ética e integridad gubernamental?

Al decir de la prensa por disponer de un patrimonio mayor que el declarado y por tener dos hijos que tampoco había declarado. Eso es lo que yo llamaría coger el rábano por las hojas. Pedir la destitución de Vincho por esas faltas reales o supuestas me parece que es igual que acusar a un confeso asesino de violar una luz roja.

Estoy muy de acuerdo en reclamar la destitución de Vincho, no solamente de esa posición sino de todas las que ha ocupado en los últimos diez años y en las que, en primer lugar, nunca debió haber sido nombrado.

Vincho ha pervertido el cargo y las funciones y lo ha hecho desde hace muchos años.

El narcotráfico, que fue desde sus inicios caballo de batalla de sus campañas, solamente existe cuando puede ser imputado a algún ex funcionario y figura perredeísta mientras todos los grandes y muy notorios casos de narcotraficantes con serias, visibles y documentadas conexiones con el poder político de la corporación peledeísta pasan tranquilos y sonrientes por debajo de la mesa.

Todos los pecados y delitos imputables a algún funcionario lo son o han sido solamente si era o es un perredeísta. Y no es que no hubo y hay perredeistas vinculados al narco que eso no se discute, pero todo el país sabe y lo sabe bien y de primera mano que en materia de narcotráfico y corrupción pública, los perredeistas nunca pasaron del nivel de aprendices chapuceros mientras que los peledeístas que Vincho nunca ha denunciado ni cuestionado ni investigado tienen maestría y Phd en ambas materias. Pero Vincho nunca los ha investigado a pesar de que esa era una de sus muy principales atribuciones.

Este Vincho que se define por su odio ancestral al PRD, no es ni sombra del Vincho de los años 70 que defendía las leyes agrarias de Balaguer y denunciaba el gansterismo de algunos sectores del gobierno balaguerista. Tampoco es el Vincho que ese mismo Balaguer usó para la lucha contra la corrupción en el gobierno de Jorge Blanco.

Este Vincho de ahora y de todo el periodo peledeista, desde el Pacto Patriótico  de 1996 contra Peña Gómez tampoco es una caricatura de si mismo, es solamente una penosa expresión de bajas pasiones y miserias, una distorsión agravada, un recurrir a las peores páginas de su propio pasado.

Hombre de mucho talento, gran orador, valiente en lo personal y sin duda un jurista calificado pudo y debió haber servido mejores causas. No lo hizo. Es su elección. Pero dos cosas hay que dejar en claro.

Si vamos a pedir su destitución hagámoslo por las razones correctas, que abundan, sobran e inundan de tanto haber.

Si la respuesta de Danilo Medina a esa solicitud es una expresión destemplada y en ánimo de chercha, no le hagamos el coro que de sumarle a sus graves faltas, la celebración del chiste es de doble mal gusto.

Danilo Medina le falta el respeto al pueblo dominicano que clama por justicia trivializando un reclamo contra Vincho Castillo.

Danilo Medina falta a sus funciones, incumple sus obligaciones y traiciona su propia palabra cuando lejos de contribuir a la causa de la justicia e investigar los crímenes, se hace parte de la campaña para ocultarlos, encubrirlos y dejarlos impunes.

Debería darle vergüenza a él

Y rabia a nosotros

Pero para eso está la chercha

Y si queremos ver sangre

¿qué hay de malo con eso?

¿No son perseguidos y castigados los criminales?

¿No es para eso que se reclama justicia?

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