Agenda insular

Sobre el diálogo bilateral auspiciado por Venezuela

Por Edwin Paraison

El gobierno venezolano, preocupado por la división que pudiera traer en la región la aplicación de la sentencia 168/13 del Tribunal Constitucional (TC), inicio una serie de contactos con sus pares haitiano y dominicano para alentar un dialogo que busca lograr una solución satisfactoria para las personas afectadas y las partes oficiales interesadas.

La posición firme de los países del CARICOM de rechazo total a la decisión judicial defendida hoy por el gobierno dominicano ha motivado la administración del presidente venezolano Nicolás Maduro, que mantiene vínculos estrechos con los dos países de la isla, a promover  un reacercamiento debido al enfriamiento de las relaciones entre Puerto Príncipe y Santo Domingo.

Venezuela y Cuba, envueltos en la preparación de importantes conclaves regionales, tanto de Petrocaribe como del CELAC, tienen  serias inquietudes en  relación a la participación de varios de los integrantes de dichas espacios por  su posición ante la situación creada por la sentencia  del TC dominicano.

La CARICOM en particular  muestra una evidente intransigencia. Primero, en razón de las graves violaciones de los derechos humanos contenidas en la sentencia. Segundo, por el hecho que desde sus países han emigrado hacia territorio dominicano en un numero significado de personas, en su mayoría de raza negra, quienes conocen  las precarias condiciones de vida alrededor de los ingenios. Es que hoy en día, la mayoría de afectados son dominicanos negros, una parte de los cuales son los llamados cocolos, ciudadanos que provienen de esas islas del Caribe.

En Caracas, el gobierno Venezolano compartió con las delegaciones haitiana y dominicana su propia experiencia en ese tema. El canciller Elías Jaua Milano señaló que ante un caso parecido su país nacionalizo a los padres de personas que reclamaban la nacionalidad como paso previo para resolver su problema, lo cual se realizó satisfactoriamente. No obstante, reconoció que  la concesión  de la nacionalidad es una cuestión de la soberanía estatal.

Venezuela propuso que Haití bajara la presión internacional para dar paso a un dialogo bilateral, lo cual fue aceptado. Por eso se acordó que los gobiernos de la isla firmaran una declaración conjunta. Tras desacuerdos sobre el contenido de la misma, se logró un texto que fue rubricado en Santo Domingo. No es un acuerdo. Más, expresa la buena voluntad de ambos gobiernos de un manejo bilateral  de comprensión mutua y así evitar dividir  la región.

El canciller venezolano no descartó que de manera individual las personas afectadas  apoderen a los organismos internacionales de su caso.  En tanto que el canciller haitiano Pierre Richard Casimir subrayó que se trata en primer lugar de un problema dominicano. Haití como nación está preocupada porque la mayoría de los afectados son miembros de su diáspora.

La delegación dominicana presidida por el ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, se mostró muy dispuesta para mantener una comunicación con Haití sobre el tema.

En la declaración conjunta de Santo Domingo se destacan compromisos claros de las partes. Por un lado, Haití priorizará el dialogo bilateral antes de cualquier otro  mecanismo internacional relativo a la sentencia 168/13. República Dominicana, de su lado, garantizara la seguridad jurídica, el pleno goce y respeto de los derechos de los descendientes de haitianos nacidos en el país. También, el gobierno dominicano anunciará pronto una serie de medidas que permitirán alcanzar un acuerdo satisfactorio entre las partes.

Los afectados tienen la esperanza de ver la luz al final del túnel si los dos gobiernos cumplan fielmente a esa expresión de buena voluntad. Un próximo encuentro mutuamente acordado  permitirá determinar en cuales aspectos ha evolucionado el dossier.

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