Cápsulas etnográficas

Silencio, abuso sexual y centros educativos

Por Tahira Vargas García

La problemática del abuso y violación sexual es bastante frecuente  tanto en comunidades rurales como urbano-marginales, en diferentes estratos y provincias del país. En trabajos de campo recientes observamos casos de violaciones y abusos sexuales contra niños, niñas y adolescentes en familias, vecindad y centros educativos.

¿Qué factores facilitan el abuso sexual de maestros hacia niñas, niños y adolescentes en el ámbito educativo?

1-Débil o ausente conciencia de derechos en niños, niñas y adolescentes. La falta de conciencia de derechos en la niñez y la adolescencia favorece que estos/as sean  víctimas de violencia y abuso sexual.

2-Ausencia de una educación dirigida al empoderamiento de la niñez y la adolescencia frente a la violencia y el acoso sexual. Niños, niñas y adolescentes no son educados/as ni en la escuela ni en la familia con herramientas para enfrentar situaciones de violencia y el abuso sexual en la que son vulnerables dentro de la familia, en la escuela y en la vecindad.

3-La existencia de relaciones de confianza y autoridad entre maestros y sus estudiantes.  El abuso sexual es más frecuente desde figuras de autoridad para la niñez y la adolescencia. Así padres, padrastros, tíos, sacerdotes, pastores y maestros tienden a estar en la lista de agresores sexuales con más frecuencia porque tienen un canal de comunicación y relación abierto hacia niños, niñas y adolescentes.

4-El aprendizaje del miedo frente a figuras de autoridad y poder. La presencia de prácticas autoritarias en la familia y la escuela convierte a niños, niñas y adolescentes en sujetos vulnerables al abuso porque se les enseña a tener miedo a estas figuras inhibiéndose toda exigencia de sus derechos.

5-La presencia de tabúes en las familias y en la escuela en el abordaje de la sexualidad con niños, niñas y adolescentes. En las familias  la sexualidad sigue siendo un tema tabú. Padres/madres y personas adultas responsables tienen mucha resistencias para abordar las preguntas e inquietudes que sus hijos e hijas tienen sobre la sexualidad más aun cuando entienden que no “están preparados” para recibir ciertas informaciones u orientaciones. Esta ausencia de dialogo y orientación en las familias se reproduce también en los centros educativos provocando una mayor desprotección en niños, niñas y adolescentes frente al manejo de su cuerpo por personas adultas cercanas.

7-Tendencia cultural a la legitimación del abuso sexual como respuesta a la provocación acompañado de culpabilización de la víctima.La visión de que la violación sexual se produce por provocación del niño, la niña o de la adolescente es bastante frecuente. Esta percepción es asumida por los mismos niños, niñas y adolescentes que se sienten muchas veces culpables de haber sido agredidos sexualmente. Esta visión totalmente errónea culpabiliza a la víctima y le quita la responsabilidad al agresor sexual que a su vez se justifica en que fue “provocado”.

8-Ausencia de un abordaje de la problemática del acoso-abuso sexual desde una perspectiva educativa-preventiva en los centros educativosEn el sistema educativo hay serias deficiencias en la oferta de una educación sexual integral que responda a las demandas de la niñez y adolescencia y a los riesgos que vive esta población. Al cuestionar a niños, niñas y adolescentes sobre el acoso y abuso sexual encontramos que no han recibido orientaciones claras sobre cómo prevenir el abuso y menos aún como defenderse ante una situación de riesgo. Niños, niñas y adolescentes no han sido orientados en ver el abuso sexual como un riesgo en sus relaciones con familiares, maestros, vecinos y personas conocidas.

9-Prácticas de impunidad en el sistema educativo y judicial local frente a casos de maestros agresores, son trasladados y no expulsados del sistema. Expresiones frecuentes en las comunidades de que  “en educación no se vota a nadie” muestra como la impunidad frente al abuso sexual se ha convertido en una norma social dentro del sistema educativo.

Maestros agresores se mantienen dentro del sistema impartiendo docencia desde los mismos centros o  en otros centros porque han sido trasladados como observamos en varias comunidades. Esta situación se debe a que los maestros identificados pertenecen al Partido oficial del gobierno turno, existiendo así complicidad entre maestros-autoridades educativas y autoridades judiciales locales.

Este artículo fue publicado originalmente en el periódico HOY

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