Con Trujillo atrás de la oreja o bajo los sobacos, con o sin litargirio, las penalidades de la herencia burda y absurda nos persiguen y nos hace pasar vergüenzas ajenas cotidianamente.  Siempre han estado los policías, pero ahora ya se pasaron, en el nombre del crimen, las drogas, del lavado y del espíritu non santo de los elegidos que asumen cargos y se cargan todo lo posible (que son sus cómplices).

Los domingos, las carreteras turísticas que salen de lo recóndito del paradisíaco este geográfico, suelen estar cada tantos kilómetros, selladas de celosos policías que parecen sedientos de sangre porque blanden armas en las manos muy nerviosos, para sencillamente hacer registros "aleatorios".

La pregunta es que si fue que le mataron uno de sus uniformadas o si era de alto rango… O si se ha producido un gran asalto. No; tienen órdenes de ser drásticos con las redadas y se les ocurre que lo más aparatoso es bloquear las carreteras para que todo aquel que fue a gastar, se gastara (sin impuestos incluidos), un tiempo y un sofoco precioso, libre de impuestos y todo a su regreso. El miedo era y es que se zafara un tiro. Hablan exaltados, gesticulan con las armas. Se creen dueños (lo fueron y lo son) del país.

Celular en manos, los turistas llaman a sus familiares, se creían estar siendo asaltados. La diferencia era muy poca. Por suerte, en el grupo que vio aquello, no se escucharon disparos. Pero había que ver aquellos rostros, cuanta amabilidad ausente, cuanta ignorancia sudorando caras, y que balbuceo de lenguas inentendibles, como para matizar aún más la presencia cromañonica de los grises…

¿Se habrá olvidado que estamos en el siglo XXI? Que esa es la ruta turística (¿Hicieron eso cuando escaparon los hermanos Benítez o los Ulloa? Algo debe quedar claro de todo esto y es que esa Policía no sirve para esto, y quizás sea cierto que para nada, porque ni sirvieron cuando andaban buscando comunistas ni cuando no se atrevieron a buscar contrabandistas (que estaban dentro de su propias filas) ni cuando nunca se atrevieron a meter presos a los lavadores, desfalcadores, corruptos y voraces que se han burlado de todo el país, aunque descaradamente se diga otra cosa, adversa y tergiversada, desde Israel…

Total, apresados, sometidos y condenados, los dejan salir hasta de viaje, fuera del país, para una burla más; como la reciente anunciada en Israel..

No podemos seguir pasando vergüenzas ajenas mi general. No podemos seguir espantando turistas graciosa y groseramente, armas cortas y largas en mano. No podemos seguir jugando al gansterismo tropical asustando indefensos viajeros que no pueden entender nuestras ignorancias y bufonadas. No podemos seguir siendo objeto de las burlas internacionales; aunque se siga mintiendo desde Israel…

No podemos seguir contradiciéndonos, mucho lujo por un lado y por el resto un ostracismo cultural, mental, conceptual, y espantoso. Selva y cemento parecen ser la materia prima de los cerebros obnubilados de nuestros servidores públicos que uniformados aterran a criollos y extranjeros. Bestialidades circunstanciales por una borrachera de poder momentáneo que trasgrede lo esencial del comportamiento humano (cosa de la que no se habló en Israel).

Serenidad mi general, pídala a sus subalternos, que la usen; si es que no la conocen, instrúyanlos que siempre habrá tiempo para educar, aunque no aparezca el 4% de ley ni quienes se enaltezcan cumpliéndolo; aunque se diga lo contrario desde Israel…