Dentro del bosque

Mu-Kien Sang: una mujer-historia

Por Ylonka Nacidit Perdomo

Mu-Kien Sang es una narradora veraz de la historia, no sólo de las circunstancias y el suceder imprevisto en que vive este pueblo, de la sin-razón, la opresión patriarcal y la miseria que los caudillos han impuesto como distintas caras del poder, para enajenar nuestra identidad con conflictos y confrontaciones, sino que ella es, además,  una intelectual que ha sabido desde una perspectiva propia, re-construir y re-escribir con aciertos nuestra resquebrajada existencia a través de sus  acuciosas investigaciones, registrando que la ruptura de los políticos con el pensamiento liberal es lo que ha provocado que en cada época la nación, inesperadamente, pierda el control de su destino, haciéndonos conocer desde su óptica académica que los privilegios heredados por los sectores conservadores, así como la propaganda dañina de una historia “oficial” han hecho que las honestidades reales, de sus dirigentes nobles,  hayan sido catapultadas al olvido, para que no sean elementos inspiradores de las generaciones presentes y futuras del país.

Mu-Kien Sang no hiperboliza a la historia, sino que,  por lo contrario, la desenmascara de sus rituales agrestes, de su indumentaria de parcialidad y ambigüedades. Ella agita desde afuera hacia adentro el círculo de la historia, moviendo sin un mentís de arbitrariedad casual, sino causal, esa rueda cronológica, para construir una brecha como llave definitiva, que le permita derrotar las medianías decadentes del pensamiento de aquellos que no tienen compromiso de conciencia ni ético con la sociedad, con la certidumbre de que la verdad histórica, como verdad existencial, de la humanidad, no se puede subordinar a los intereses grupales del momento, porque siempre se entrecruza y reta a las ideologías dominantes, a los cuestionamientos comparativos,  a la ortodoxia y a la invisibilidad que no puede admitir una mujer-historia, con historia de triunfos académicos como ella.

Mu Kien Sang BenLeyendo a Mu-Kien Sang recientemente, el sábado 10 de agosto,  en su columna “Encuentros” que publica en el Suplemento Areíto en la cual hace una breve antología de opiniones sobre La Historia  para entrelazarla con una crónica mesurada de sus aportes a la bibliografía histórica que ha escrito, observo que su punto de vista para escribir se alimenta del hacer, del decir y del ser, porque re-examina de manera desafiante cada categoría histórica, sin confundirse -como protagonista del presente- con los otros personajes del pasado que se convierten en referenciales para su discurso; personajes que confronta sin arbitrariedades, sólo con la fuerza de su resistencia a toda falsedad, para provocar  que se conozca y salga a  la luz pública la palabra exacta que trae la memoria como puente entre el ahora  y el allá.

Reconozco con que, Mu-Kien ha elevado su voz, su voz de mujer, participando, además,  del lenguaje de la creación, de la creación literaria, ya que escribe en la prensa sus reflexiones, y da a conocer crónicas de episodios históricos y avances de sus investigaciones a partir de evidencias irrefutables. Siempre que la leo en Hoy o El Caribe percibo que su cotidianidad es un espacio lleno de interrogantes, que ella reta al desconcierto de todo lo que irrumpe en el día.

Percibo que su voz crece en sus escritos, como una voz huracanada, cuando siente que el “deber ser” se expande como absoluto o como un sistema cerrado, pero lleno de apariencias, sin hechura de cambios, sólo como  proyección del control de unos sobre otros, sin ninguna convergencia entre lo que es  o puede ser.

Es por ello que entiendo, que Mu-Kien  es una historiadora y académica que convoca y que provoca  como investigadora y escritora de opinión. Y un ejemplo de ello son estas líneas sobre el libro El Senado de la República, historia y porvenir  escrito junto a José Chez Checo: “El libro es un aporte, porque evidencia cómo el Congreso ha estado preso de los intereses políticos, no solo de los presidentes de turno, sino de las luchas internas de los partidos. Legislar es solo una tarea más. Lo importante para muchos legisladores ha sido la participación en la vida política de su grupo o facción, no necesariamente de su organización política. El trabajo evidencia también que el Poder Legislativo no ha sido un contrapeso del Poder Ejecutivo”. (Areíto, sábado 10 de agosto, de 2013, página 4, Periódico HOY).

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