Opinión

Menos es más…

Por Fauntly Garrido

(La difícil tarea de balancear la agenda y el trabajo creativo en la gerencia)

En la medida en que hemos ido adoptando nuevas herramientas para “eficientizar” las comunicaciones y aparentemente facilitar el trabajo diario (e-mails, internet, celulares, fast food, deliveries, etc.) por el contrario se nos han complicado cada vez más las agendas de actividades diarias.

A tal punto que fácilmente podemos encontrar cientos de libros de Gurús del mundo de los negocios y el liderazgo empresarial que nos muestran cómo podemos y debemos de hacer más todos los días. Las expertas femeninas como Sheryl Sandberg le muestran a las mujeres que deben de “estirarse hacia adelante”, como el caballo de carrera al arribar a la meta, si quieren sobrepasar a sus pares masculinos en el lugar de trabajo y en sus carreras profesionales.

Otros nos hablan con términos tan sugestivos como “El hacer negocios a la velocidad de ahora” de  John Bernard, o Michael Port que nos llama a “Solidificar nuestra  Agenda” y cuando alguien entienda que puede tomarse un minuto para estar consigo mismo, Keith Ferrazzi nos advierte que “nunca debemos de comer solos”! (por cierto ese término en nuestro país pudiese tener otras implicaciones, pero se lo dejamos a su imaginación).

Pero realmente ¿cuán efectivos estamos siendo cuando en realidad nuestros lugares de trabajo y nuestro tiempo productivo está constantemente bombardeado de interrupciones? Peor aun, sobre todo para los que tienen posiciones gerenciales y de liderazgo, que implica niveles de creatividad y de innovación, casi que como una rutina en sí mismo, ¿cuándo sacamos el tiempo para ello? De hecho, no tenemos las cifras para nuestro país, pero como punto de referencia un estudio realizado el año pasado por una firma de seguridad en sistemas móviles Good Technology en EEUU arrojó que más del 80% de los entrevistados continua trabajando luego de dejar sus puestos de trabajo, el 69% no se puede ir a la cama sin revisar sus e-mails y el 38% de manera rutinaria revisa sus e-mails mientras están cenando o almorzando.

La creatividad requiere de tiempo y de espacio, y precisamente en esta la era del conocimiento y la innovación, es cuando más debemos de promover este tipo de iniciativas entre nuestro personal. Lo difícil es que los gerentes medios y los supervisores interpreten los momentos en los que estas personas con altos niveles de creatividad están innovando puesto que aparentemente, para el ojo común, no están haciendo nada.

En el Deporte que yo práctico el “Reining” o Alta Rienda en caballos americanos, el gran desafío es lograr que el caballo realice grandes maniobras mientras el jinete va reduciendo a su mínima expresión sus movimientos.  Es decir, nosotros entrenamos siempre para lograr ¡más con menos!

Muchos de nuestros grandes líderes políticos y empresariales del presente y del pasado se circunscriben a pequeños hábitos y rutinas que les garantizan el espacio suficiente para pensar, evaluar e innovar. Desde las famosas siestas de Churchill y Kennedy, la meticulosa rutina de siempre tener su espacio de trabajo igual hasta el último detalle y nunca llevar reloj de Napoleón Bonaparte, hasta la hora diaria de contemplación por su ventana de Jack Welch o las dos semanas desconectado del mundo de Bill Gates, indudablemente los espacios de contemplación y serenidad son necesarios.

El secreto es entonces encontrar esa actividad, lugar o momento del día en el que podemos garantizarnos una desconexión de los asuntos y la electrizante rutina diaria, para poder construir escenarios de creatividad e innovación que garanticen el porvenir de su empresa o unidad de negocio. Parafraseando a Jim Collins en su libro “Good to Great”, debemos siempre de tener una lista de “Cosas que vamos a dejar de hacer”!  ¿Tiene usted una reunión que puede cancelar o una cena a la que puede dejar de asistir…?

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