Coyuntura/Mundo

Me temblaban las rodillas al darle la mano a Ana Silvia Reynoso

Por Ramón Arturo Guerrero

Los pasillos de la facultad de agronomía y veterinaria de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)se iluminaban al paso de la doctora  Ana Silvia Reynoso de Abud. Al menos, eso percibíamos los estudiantes de sexo masculino de la entonces concurrida y bulliciosa facultad, a comienzos de los años ‘70 del siglo pasado. La doctora Reynoso era decana de la facultad y profesora de la escuela de veterinaria.

A la singular belleza de la profesora se unía su personalidad magnética, imponente. Se desplazaba con un porte de reina, siempre con tacones altos, vestida nítida y apropiadamente, mientras saludaba con ademanes corteses.

Eso sí, ninguno de los muchachos, casi todos con menos de 22 años de edad,  se atrevía a pronunciar palabra alguna; eran otros tiempos, primaba el respeto. Algunos  más atrevidos, sin embargo, intercambiaban gestos de aprobación cuando ella pasaba.

Ana Silvia Reynoso de Abud

Resulta que yo había quedado con el segundo mejor promedio de calificaciones de la  facultad en el primer año, lo cual me hacía acreedor a un premio. Por alguna razón, el día que entregaron los premios yo no estuve presente y luego me informaron que debía ir al despacho de la decana para recibirlo. Así lo hice. Ya en el antedespacho comencé a sudar frio ante la eventualidad que se me presentaba.

La profesora me recibió de pie sonriente y me extendió su mano derecha, la cual le estreché. Los órganos de mi cuerpo reaccionaron en forma dividida.

SALTODELINEA

Dedicatoria del libro “Política Agraria” de Wlhelm Abel al autor de esta columna por la doctora Ana Silvia Reynoso  de Abud,14 de octubre de 1971

Suerte que no pasó más nada  y, creo, que la señora decana  no se dio cuenta de mi desguañangamiento corporal. Gracias a Dios, todo transcurrió con rapidez. Un simple estudiante de primer año que fue recibido por la decana de la facultad para una ceremonia de menos de cinco minutos de duración. Ni siquiera me mandaron a sentar.

La doctora  Ana Silvia Reynoso de Abud, nativa de Bonao,  es una de las mujeres más destacadas del país en algunos  campos tradicionalmente dominados por el sexo masculino como  la política, académico y profesional. Fue una de las primeras mujeres, tal vez la primera, en ocupar la posición de decana de facultad; ha sido  también dirigente política, funcionaria pública,  embajadora y escritora.

En 1983 la Junta Interamericana de Agricultura, organismo de la ONU,  le otorgó el  Premio a la Participación de la Mujer en el Desarrollo Rural.

 

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