Archivos secretos

Las raíces de nuestros males

Por Diógenes Céspedes

¡Téngase miedo, Leonel Fernández: se inicia el fin de su ciclo de poder personal!

(Un diálogo ficticio entre Diógenes Céspedes y el Dr. José Ramón Hernández)

DC. No sé si observó que en el segundo mandato del presidente Leonel Fernández, iniciado en 2004, apareció una curiosa caricatura que simboliza, a mi juicio, la burla al estado de pasividad y domesticación política del pueblo dominicano constatada por Hipólito Mejía y recomendada como receta de gobierno al Dr. Fernández porque ese pueblo desorganizado está dispuesto a aceptar las ignominias más grandes.

JRH. En efecto, esa caricatura es del 24 de noviembre de 2007 y fue publicada por el difunto Harold Priego en Diario Libre. Pero lo que sorprende en esta segunda fase de la construcción del ciclo del poder personal del Dr. Fernández es que esa afirmación de Mejía se haya cumplido al pie de la letra. Y que luego, en 2008, haya sido reelecto y haya coronado su victoria con la derrota de Miguel Vargas Maldonado sin que el partido alcanzara un solo senador (un caso inaudito en la historia del PRD), que no haya habido consecuencias y que, al contrario, este político haya acrecentado su poder en ausencia del apoyo de las bases y el liderazgo medio de la organización, pero contando con el control legal de la organización, gracias a las sentencias que el Tribunal Superior Electoral ha pronunciado a favor de la facción de Vargas, quien comparte con los adeptos del Dr. Fernández el poder de esa elevada instancia al pactar ambos líderes la politización de la justicia.

DC. Correcta apreciación, aunque debe resaltarse que cuando un ciclo de poder personal está en proceso de construcción, no conoce límites y el príncipe se muestra un dominador de todos los escenarios. Pero hay uno que no  descuida jamás: el dominio de lo jurídico a fin de que todas sus acciones aparezcan como legales y constitucionales y que su intervención en tales acciones aparezca como ajena a su persona. Y, en segundo lugar, el príncipe estará dispuesto, en una sociedad volcada exclusivamente hacia la obtención de dinero fácil y rápido, a corromper a quienquiera dé signos de querer corromperse a cambio del apoyo al gobernante. Y  en el caso de nuestra sociedad, Leonel Fernández no ha tenido necesidad de reprimir o matar porque la política neoliberal que domina a escala planetaria disfraza la corrupción y la extracción de plusvalía con la máscara de la transparencia, el democratismo y sus elecciones pacíficas cada cuatro años.

JRH. En el caso dominicano, como ya hace bastante tiempo lo proclamó el mismo Dr. Fernández, es posible que se esté en proceso de construcción de un modelo de sociedad y poder parecido al del PRI mexicano. Hace apenas días el mismo Dr. Fernández volvió a evocar ese modelo en su discurso de apertura del congreso del PLD cuando aseveró, enfáticamente, que a esa organización le quedaban todavía veinte años más en el poder y que ella se había convertido en una fábrica de presidentas –en franca alusión a su esposa, actual vicepresidenta de la República– de presidentes, senadores, diputados y alcaldes, forma esta de halagar y despertar las apetencias de los aspirantes a esos cargos, pero en abierta alusión a su persona como único candidato en 2016, ya que nadie dentro del PLD tiene capacidad, experiencia de gobierno ni recursos para disputarle la candidatura presidencial en 2016. Lo de Temo Montás, y otros que quizá aparezcan más adelante, es un juego en busca de la vicepresidencia. Y menos Danilo Medina osará disputarle a Fernández el puesto, pues en tres años de gobierno que le quedan, se ven muy remotas sus posibilidades de modificar la Constitución y reelegirse, tal como hizo Mejía en 2004.  A lo cual se añade la ausencia de control de las cámaras legislativas, únicas que pueden reformar la Constitución y, en el ámbito político, la falta de control de los comités político y central del partido. Y ni hablar de las altas cortes y la Junta Central Electoral, la Liga Municipal y la Cámara de Cuentas. El poder absoluto de que goza el Dr. Fernández es tan incontrastable que le permite avisarle a Vargas Maldonado y a Hipólito Mejía que juntos o por separados, están ya derrotados.

DC. En ocasión anterior, el Dr. Fernández había enunciado ese modelo priista para el país, pero había predicho que el PLD gobernaría unos cincuenta años. Esta vez parece que le ha rebajado algo, a menos que con tal reducción no esté cavilando conscientemente que la vida no le alcanzará para realizar esa proeza y se haya conformado con una cifra más modesta para sus aspiraciones, pues si él está en el poder veinte años más, es posible que para esa fecha  ronde los 80 años y la biología esté a punto de cuenta de él o la haya dado ya.

JRH. Claro, hay que contar con la biología. Todos moriremos un día. Pero  lo que deseo enfatizar ahora es esa corrupción generalizada a la que se ha volcado la sociedad dominicana en su afán por lograr dinero fácil y rápido. Esta conducta ha tenido como consecuencia el alto precio que hemos debido pagar y que se ha traducido en una ausencia total de respeto a la Constitución, a las leyes, a las resoluciones, a los reglamentos y a las formas de buen vivir o convivencia humana. Y por supuesto, esta ausencia de respeto al orden ha generado una violencia extraordinaria intra-sociedad que si los medios de comunicación dieran cuenta diaria de ella, fuera cosa espantable y no se podría salir a la calle.

DC. No se alarme. Toda esa violencia contenida, represada y reprimida por las distintas clases, fracciones  y  proletarios que han quedado al margen de la acumulación de riquezas por la vía legal y transparente la han dirigido como rabia y resentimiento social, en contra de la sociedad civil y sus sectores más desvalidos como una forma de sobrevivir, en vez de volcar su odio en contra de los gobiernos responsables de su estado de miseria extrama, pero este tipo de lucha es imposible debido a que esas clases alta, media y proletaria están despolitizadas, desmovilizadas y listas para aguantar cualquier cosa, como le dijo Mejía a Fernández, y a lo que atinan es a matarse entre sí, desde el delincuente de cuello blanco hasta el humilde atracador que roba celulares y corteras a las damas desvalidas.

Y cuando las clases medias y proletarias ven y palpan la realidad de esos veinte y tanto miembros del comité político y del comité central y el efecto de mostración de riquezas que rebozan en todo el país, con lujosas y toscas mansiones, con carros de lujo que ni en España, por ser el ejemplo de corrupción y cultura que más nos toca de cerca, sus políticos más encumbrados no se atreven a exhibir, y muchos menos los otros jefes de gobierno europeos, en la República Dominicana los políticos nuevos ricos exhiben, sin el menor recato, lujosas residencias y mansiones secundarias, así como automóviles lujosos tipo yipetas, Bentley, Rolls Royce, Mercedes 600 o Maseratti, que es cosa de espanto, pero que todas las clases sociales desean imitar esos ejemplos de derroche.

Observe  estos pocos ejemplos. Vea la foto de portada del libro de Fernández titulado Años de formación. Escritos políticos de vanguardia. Es de 1975. Fíjese que el librero que figura detrás de la mecedora está montado en tablas baratas sostenidas por bloques rojos calados. Colocada como símbolo de humildad y pobreza, que era lo que valía antes del PLD subir al poder, ¿la foto incrimina al autor en vez de absolverle, como fue la intención de esta decisión inconsciente del comunicador? Recuerde que solo en 2000, al salir del primer mandado, Fernández declaró un patrimonio de 11 millones de pesos. No digo que no los heredara o tuviera, pero un hombre que antes de asumir el poder decía estar en malas y que dos amigos hubieron de diligenciarle ante el procurador general de la República un modesto puesto de abogado ayudante del Abogado del Estado, aparte de su cargo de modesto profesor del Departamento de Sociología de la UASD, son empleos que no generan millones de pesos al mes. Si se calcula hiperbólicamente que en los 144 meses de ejercicio del poder se le pagó mensualmente un millón de pesos y que no gastara ni un centavo de su sueldo en esos doce años, tendría en efectivo 144 millones de pesos. Y como nunca fue industrial, hacendado, banquero ni gran comerciante, o sea que nunca tuvo medios de producción capitalistas, el efecto de mostración de bienes y su suntuosidad mueve a sospecha.

En doce años de ejercicio del poder, solamente con los bienes que vale Funglode y su anexo del Instituto Global, la biblioteca, apartamentos privados y la oficina en el puro centro de Nueva York, sin examinar la realidad o la ficción de su última declaración jurada de bienes o las cuentas bancarias, es para espantarse.

Y tome usted como ejemplos, para no hablar de los veinte y tantos miembros del comité político, solamente los casos de Francisco Javier García y su última declaración jurada de bienes, quien de simple empleado de la editora de la UASD saltó, de 2004 a 2012, a uno de los grandes potentados del país. O Félix Bautista, de modesto sastre en el barrio de Honduras, a más potentado que García en el mismo período; o Felucho Jiménez que antes de llegar al poder en 1996 era dueño de una pequeña librería quebrada.

Y cuando los dominicanos ven este y otros casos en donde el patrimonialismo practicado por Leonel Fernández durante doce años entregó, como hacían los presidentes dominicanos en el siglo XIX, ministerios y departamentos del gobierno a los caciques del comité político y del comité central a cambio de su apoyo irrestricto y el de su respectiva clientela, la riqueza acumulada por estos nuevos ricos es cosa espantable y la respuesta de la sociedad y los sujetos de las clases altas, medias y bajas, ha sido no responder políticamente, sino con actos de corrupción a escala individual y con una repulsa extrema al respeto de la ley, como es un indicio claro de esto la violencia espantable y temible que se observa a diario con la burla a la ley 241 de tránsito vehicular.

Dr. JRH. Hemos entrado, al parecer, en el inicio de la tercera fase del ciclo del poder personal de Leonel Fernández, ciclo que se caracteriza por la tiranía de la justicia politizada al servicio del detentador del poder absoluto. Justicia politizada que con su iniquidad y cinismo aplasta sin piedad la razón jurídica que otorga derecho a quien lo tiene. Entonces comienza el reino de la tiranía de la justicia politizada y no hay garantía para nadie. Las sentencias como las del TSE son burlas y escarnio parecidos a las que evacuaron los jueces en el juicio a los expedicionarios del 14 de Junio y a las hermanas Mirabal, donde jueces y fiscales personalizaban la justicia y se burlaban de los acusados.

Se inicia en esta fase el peligro de una caldera del diablo social y entonces sí que hay que tener miedo porque nadie sabe en qué terminará la situación. Y salvo que no se esté en proceso de implantación del método de gobierno del PRI mexicano, no puede predecirse nada, pues en historia no existen leyes ni predicción de adivinos. Ella es lo que sucede.

Y como abogado, le digo que aquí se entra en el desconocido terreno de lo sucedido a personajes históricos que acumularon poderes absolutos y atravesaron las tres etapas del ciclo del poder personal en Occidente, como fueron estos pocos gigantes cuyas hazañas registran los discursos históricos: Julio César, Sejano, el conde-duque de Olivares, Ulises Heureaux, Ramón Cáceres y Rafael Trujillo. (Continuará).

[*] Publicado en el suplemento Areíto de Hoy el 10 de agosto de 2013 y reproducido en Acento.com.do de la misma fecha.

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