De palabra en palabra

JUGOSO – CALDOSO

Por Roberto Guzmán

JUGOSO – CALDOSO

“. . .para comprar terrenos que luego se revenderían a la ciudad con una CALDOSA utilidad”.

Solo de leer el título se manifiesta ya la intención que lleva esta sección; se trata de resaltar las diferencias que existen entre las dos palabras. Se demostrará que era más conveniente utilizar el vocablo “jugosa” en el texto. Se examinarán las probables casusas que movieron al empleo criticado.

Se comienza por revisar lo que caldo significa para despejar el campo. El caldo es el líquido que resulta de cocer o aderezar algunos alimentos. Es el jugo vegetal extraído de algunos frutos destinados a la alimentación. En algunos países de la América Hispana se llama caldo al guarapo, es decir, al jugo dulce de la caña. En España es el jugo extraído de la uva.

El jugo, además de ser el zumo de las sustancias animales o vegetales que se saca por presión cocción o destilación, es “la parte provechosa, útil y sustancial de cualquier cosa material o inmaterial”.

Tan pronto se lee que el jugo es el provecho se ilumina el sendero para proponer el adjetivo correspondiente para reemplazar lo que escribió el columnista. En lugar de caldoso debió escribir “jugoso” para que cobrara sentido sin lugar a equívoco lo que pretendió comunicar.

Antes de concluir esta sección vale que se abunde en el sentido siguiente. El columnista no anda mal encaminado. Las dos palabras que se encuentran en la base de los dos adjetivos del título tienen algunas propiedades comunes. La gran diferencia estriba en que el caldo no se ha cultivado para alcanzar al jugo en la connotación de contenido provechoso de una cosa.

 

LLENAR – RELLENAR

“. . .para LLENAR los formularios y renovar sus documentos de residencia temporal”.

Durante largos años los humanos en muchos países han tenido que someterse en innúmeras ocasiones a la tarea de llenar formularios en distintas dependencias del gobierno, así como en algunas oficinas privadas.

Algunos puristas no se sentían conformes con el verbo llenar para escribir en un impreso los datos necesarios en los espacios indicados. Los puristas deseaban que se utilizara el verbo “rellenar” para cubrir con los datos necesarios espacios en blanco en documentos, formularios, etc.

La fuerza que ejerce la gran cantidad de hispanohablantes que llenan formularios es tal que los diccionarios modernos consignan el verbo llenar para la acción ya descrita.

El DRAE aun trae la acepción correspondiente a la acción antes descrita para el verbo rellenar, sin hacerle espacio al verbo llenar para que se acepte que desempeñe esas funciones también.

Los diccionarios de uso, incluido el Moliner, 1997, asientan el verbo llenar para “escribir en un impreso, en los huecos destinados a ello, los datos que corresponden”.

No hay indicio de que aparezca algo parecido a lo enunciado para el verbo llenar en un futuro cercano porque no figura en los avances de la edición vigésima tercera del DRAE.

Pésele a quien le pese, se continuará llenando espacios en blanco, casillas y huecos en los formularios, impresos y otros documentos.

 

MENESTEROSO

“. . .a diferencia de quienes en el pasado recorrían las calles ofreciendo estos servicios MENESTEROSOS, ellos se enriquecen”.

La palabra del título y menester, emparentada con aquella, son vocablos antiguos y que cada vez se utilizan menos en el español corriente, sobre todo, menester. El sustantivo menester se usa para “trabajo u ocupación”. Con el sentido antiguo de “necesidad” subsiste en dos locuciones: haber menester y ser menester. Menester se refiere a cosa que alguien necesita hacer; de allí salía que se expresaran diciendo: “salió a un menester”. Se solía decir que una mujer se ocupaba de los menesteres de la casa.

El adjetivo menesteroso indica falto, necesitado, pobre, que carece de una cosa o de muchas. Se entiende por esto que carece de lo necesario para vivir.

No se ha encontrado ninguna referencia de que se emplee “menesteroso” con el valor de “necesario”. Según se deduce de la lectura y del orden de las palabras, en la oración copiada aquí, el columnista toma con ese valor el término del título.

Lo que acontece en este ejemplo tomado de un periódico impreso es que el columnista se arriesgó a incluir en su redacción una voz que se usa muy poco en el español actual. Hay que proceder con cautela para no caer en malas interpretaciones de palabras casi en desuso.

 

TROMPEZÓN

Para esta voz del español no hace falta traer ejemplo alguno de la literatura periodística porque en esta sección se encaminan los esfuerzos para explicar un “trompezón” dominicano.

Las personas que tienen acceso al DAA saben muy bien de los  trompezones dominicanos que figuran en ese diccionario de americanismos.

A pesar de lo mencionado más arriba, hay un “trompezón” que se quedó en el teclado (tintero) cuando se confeccionó ese diccionario. Más abajo se explicarán los detalles de ese trompezón.

El uso del trompezón no recogido y menos mencionado, ocurría en el país dominicano de hace más de cincuenta años. Solo “trompezaban” las mujeres. Como consecuencia de este el vientre crecía de modo desmesurado.

Trompezón se llamaba al encuentro amoroso que tenía una mujer antes de contraer nupcias, o cuando aun era soltera y que culminaba con un embarazo no intencional. Se acostumbraba a decir: “Esa muchacha tuvo un trompezón pero encontró alguien que la honró”; eso daba a entender que un hombre se había casado con ella a pesar del trompezón anterior.

Los trompezones inventariados en el DAA son los que se producen al chocar con los pies contra algo. Y los otros conocidos son los que nutren estas reflexiones: “Falta, error o dificultad que se encuentra alguien durante la realización o el transcurso de algo”.

La última acepción se utilizaba profusamente para referirse a los profesionales universitarios que se recibían después de muchos sinsabores, sobre todo debido a la cortedad intelectual.

 

CADENA DE MONTAJE – LÍNEA DE MONTAJE

“Darles de comer era como trabajar en una LÍNEA DE MONTAJE, y durante algún tiempo las cuatrillizas durmieron dos en cada cuna”.

Las dos palabras del título figuran en algunos diccionarios como equivalentes de la combinación del inglés assembly line.

La diferencia entre una y otra es que según parece está más o mejor asentada la combinación cadena de montaje. Esta se despega un poco más de la línea del inglés. La cadena puede muy bien representar un conjunto de personas que trabajan con el mismo fin.

La Real Academia de la Lengua Española favorece que se emplee cadena de montaje al registrar esa combinación en su diccionario. La tipifica en tecnología como el proceso de fabricación en el que las etapas sucesivas y continuas están realizadas por distintos operarios.

Hay que señalar que la caracterización de la cadena de montaje de la RAE dista mucho de parecerse a lo que el diccionario Merriam-Webster´s trae en inglés. En este diccionario se mencionan en el assembly line los equipos y las máquinas también. Añade ese diccionario que es un proceso eficiente desde el punto de vista mecánico.

Aquí acontece un fenómeno que se comprueba con frecuencia. Las autoridades encargadas de velar por la unidad de la lengua prestigian  una solución, mientras que el uso en algunos sectores del habla favorece algo diferente. Al final las dos soluciones tienen validez porque obedecen a un modo razonable de integrar al español el proceso de fabricación de un producto.

 

CARPETA

“. . .organizado varios años atrás cuando llegaban allí cubanos en grandes cantidades, según W. H., subdirector de la CARPETA de Asuntos Internos y Externos”.

Esta es otra de las carpetas que causan dolores de cabeza a los lectores. Esto es en República Dominicana una “carpeta”, es decir, una molestia. La molestia la ocasiona el uso que se hace de la palabra del título en el contexto en que se la encuentra.

Esta utilización no se ampara en ninguna de las acepciones conocidas para “carpeta” que no son pocas. Tal parece que se hace por asimilación semántica con otra carpeta conocida por la generalidad de los hispanohablantes.

En el párrafo inmediatamente antes de este se alude a la cartera que ocupa la segunda acepción en el DRAE. Esa se refiere a la “cartera grande”, y luego de eso siguen varias palabras más que sacan de toda posibilidad el empleo de esta acepción como base. Cabe aquí la pregunta: ¿Cómo es eso de asimilación que se mencionó antes?

Asimilación porque una cartera es lo que se conoce como una Secretaría de Estado o un Ministerio. Así se acostumbraba a decir y escribir Cartera de Interior y Policía, por ejemplo. El DRAE para cartera asienta que es el empleo de ministro o, el ejercicio de las funciones propias de cada ministro.

Podría decirse que agarraron la carpeta por el canto. La asieron de esa manera y le extendieron el significado que le cabe a la cartera porque la carpeta es una “cartera grande”.

Ni siquiera en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española aparece nada que justifique una utilización de este tipo.

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