El asunto es interesante y muestra como muchas veces cuando obramos de acuerdo a nuestros impulsos egoicos, lo que buscamos tiende a convertirse en su contrario.
El acontecer actual depende muy poco de las figuras históricas que la sociedad ha designado como modelos del buen ser y el correcto obrar, sino más bien de las condiciones y dinámicas sociales existentes que subyacen a los pronunciamientos formales.
De ahí que figuras emblemáticas como Duarte, Juan Bosch, el Che Guevara, Fidel Castro, Chávez, puedan ser verbalizados como referentes formales, pero los comportamientos reales serán más el resultado de la interacción recursiva de los sujetos actuales con sus entornos históricos particulares.
La impronta social de los grandes personajes del pasado no depende tanto de sus ejemplos de vida o de la imagen idealista que la sociedad ha construido sobre ellos, sino del verdadero significantes de sus productos y construcciones sociales.
Su verdadero legado será la impronta personal que lograron impregnar a los procesos que generaron y les tocó vivir.
Más que la honestidad y las condiciones morales y humanas de Juan Bosch, lo que más ha permeado las generaciones que lo sucedieron y el momento actual, ha sido su obra literaria, su praxis política y la práctica social de las estructuras partidarias que construyó e impulsó.
Pero volviendo a la primera idea de este comentario, lo curioso del caso es que una acción que buscó dignificar una persona, ha terminado generando, hasta el momento actual y no necesariamente de manera definitiva, un efecto contrario.
Me explico brevemente para terminar: las evidencias de fotos, artículos y comentarios que se han suscitado y presentado de forma pública y privada como resultado del retiro de la fotografía, han provocado que la distancia inconmensurable que separa a Bosch de Balaguer se haya visto reducida ligeramente en la percepción de muchas personas de nuestra sociedad.
Esto se ha debido a que la mayoría de las evidencias y comentarios se han dirigido a mostrar cercanías y concordancias entre ambos; lo que inclusive ha reforzado la idea de que el Frente Patriótico no fue sólo un accidente donde fue llevada una persona con pérdida de sus capacidades mentales, sino un evento que significó la culminación de coincidencias y complicidades históricas; aunque esto último pueda ser sólo una imagen difusa y distorsionada de lo sucedido.