Arquitectura y energía

Integración de tecnología solar térmica en la fachada II

Por Juan C. Sánchez González

La práctica profesional, donde confluyen las ingenierías y la arquitectura, ha venido demostrando que muchas de las necesidades de energía  propias de un edificio, pueden ser solventadas mediante sistemas de aprovechamiento energético solar.

Las tecnologías para aprovechar la energía solar térmica son sin duda las más rentables al día de hoy  y es curioso como no siendo subvencionadas de la misma manera que han sido subvencionadas las tecnologías fotovoltaicas siguen siendo considerablemente asequibles para su implementación.

Otra cosa muy distinta es que por su presentación comercial más extendida – los paneles de captación con estructura rígida en términos formales y tecnológicos-  la solar térmica  haya tenido mayores dificultades a la hora de ser integrada como elemento compositivo en la piel del edificio.

Gracias a los avances técnicos, pero quizás más al atrevimiento de arquitectos e ingenieros (industriales sobre todo), esto esté cambiando poco a poco. Evidentemente nos referimos a un cambio que se opera en los países donde existe una tradición de aprovechamiento tecnológico de la energía solar, como es el caso de norte y centroeuropa y algunos lugares del mediterráneo europeo como España.

Ejemplos como el edificio Ecobox de la Fundación Metrópoli en Madrid ( España), de Ángel de Diego (que también integra fotovoltaica), el complejo residencial Sunny Watts en Zurich (Suiza), de Beat Kämpfen, o el bloque residencial Elementar en Túbigen ( Alemania), de  Plathe, Schlierf y Sonnenmoser, por sólo mencionar tres de los que tenemos en nuestra memoria, son un alentador testimonio de esto.

Nuevas tecnologías

Desde nuestro particular punto de vista, con un poco de esfuerzo creativo, los captadores térmicos convencionales (aquellos pesados rectángulos negros de vidrio), pueden ser integrados a la trama del cerramiento del edificio con un resultado más que satisfactorio; y ni que hablar de los captadores de tubos de vacío cuya imagen y prestaciones técnicas representan un buen aliciente para su integración.  Aún con todo esto el avance del estado de la técnica es promisorio.

Nuevas tecnologías y formas de presentación están siendo probadas a nivel de prototipo, tal es el caso de un sistema que utiliza un panel metálico con un color espectral que sirve como colector e integra los tubos de la circulación del fluido en la parte posterior del panel. Esta pieza que se diseñaría con una gama de colores  que permitan absorber selectivamente la luz está siendo desarrollada por investigadores de la Universidad de Ljubljana en Estonia bajo el proyecto SOLABS.

También, y para conservar la tradición del colector de vidrio, grupos de investigación de la ETSAM-UPM de Madrid trabajan en nuevos acabados en gamas de colores para el componente acristalado del panel,  que no resten eficiencia al proceso de captación y que sirvan como buenos elementos integrados en fachadas.

El material con doble función

En los tiempos que corren, más que un deber (que lo es) es una necesidad que intentemos desarrollar materiales y elementos con doble función dentro del contexto del quehacer arquitectónico, que nos reporten beneficios constructivos y de eficiencia energética.

Mucha de la tecnología está servida y dispuesta para que la implementemos – con las modificaciones necesarias- al proyecto y al uso cotidiano. Tal es el caso de los paneles solares térmicos, que se prestan para una re-ingeniería formal y funcional y que coloca una parte importante del concepto de las renovables al servicio de la arquitectura, que es lo mismo que decir al servicio directo del usuario.

Sirva este pequeño brindis al sol como un acto de motivación en torno al tema.

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