Opinión

Hombres necios…

Por Sandra Mustelier Ayala

"Hombres necios que acusáis

a la mujer, sin razón,

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis (…)

¿Pues, para qué os espantáis

de la culpa que tenéis?(…")

Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695)

La violencia de género e intra-familiar la considero una patología social. Es un padecimiento con múltiples causas socioculturales.

A escala individual, el darse cuenta de que se es víctima de violencia verbal y psicológica y asumir una actitud crítica ante esto, es más difícil que cuando se trata de la violencia física.

Se hace necesario asumir una actitud consciente y auto responsable ante esta realidad, desde la mujer, así como en el grupo-familia y a escala societal, pero esto se hace casi imposible cuando no se cuenta con una adecuada educación académica y general, o falta información y labor educativa, por parte de las instituciones con responsabilidad en el tema. A la mujer no le es fácil liberarse del maltratador, si existe una dependencia económica, aunque con educación, se puede lograr una independencia económica; porque la mujer, por naturaleza, es emprendedora y aún más, cuando tiene hijos por quien luchar. Le doy mucho más peso a la necesaria educación, vista en un sentido general, que al factor económico.

Cualquier mujer dominicana, hoy mismo, puede ser víctima de la violencia verbal y psicológica, sin que ella misma sea consciente de esto quizás. Es un proceso complejo que deja huellas psicológicas perdurables. Cuando el hombre le niega el derecho a la toma de decisiones financieras o en la vida familiar e impone la absoluta primacía de sus decisiones, hay violencia de género. Y si a eso se le suman gritos, humillaciones, ofensas, estamos frente a un abusador. El proceso transita por diferentes fases: la primera es de desconcierto, al preguntarse y no encontrar razón de "¿por qué me maltrata?" y hasta creer, en ocasiones, que quizás él tenía razón. Pero... ¡No! Nunca hay razón para faltarle el respeto al otro; tampoco, la mujer al hombre. La segunda fase, es lograr darse cuenta y asumir una actitud crítica y de auto responsabilidad. El divorcio se puede evitar si hay amor. Se pueden encontrar alternativas de solución, pero juntos, ambos integrantes de la pareja, en un diálogo horizontal, respetuoso de igual a igual; no verticalista, impositivo, agresivo, autoritario. Si no hay amor y voluntad de cambio de conducta del hombre maltratador: solo queda la separación. No defiendo el divorcio, pero una relación infuncional, es mejor terminarla. Aparentar un estatus de "vida matrimonial-familiar", en una relación tortuosa, trae más consecuencias negativas en la psiquis y conducta  de los hijos, y en uno que terminar y evitar la violencia física. Vivir de apariencias por  "el qué dirán", es un auto engaño.

No estoy de acuerdo con el enfoque que dan los medios de difusión e instituciones que ponen como víctima de la violencia, solo a la mujer: ¡Nooo! La primera víctima de la violencia es el propio hombre que la padece y trae a cuestas un machismo ancestral, devenido uno de los más lacerantes prejuicios socioculturales que padece la sociedad dominicana y entra en un conflicto atroz con, la cada vez más activa, incorporación de la mujer como protagonista de los cambios sociales. Aunque no tenga "significativos" puestos en la dirección política-gubernamental del país, todavía, o por esto puede desconocerse, lo que las estadísticas demuestran: estudian más mujeres que hombres en las universidades dominicanas hoy, indicador trascendental para saber que en no más de diez años, en las importantes decisiones del desarrollo socioeconómico del país, la participación de la mujer, será determinante.

Es ahí quizás, donde está parte de la respuesta que quería darle, a un destacado funcionario público, al que oí decir en una importante reunión que no se explicaba por qué, este incremento de la violencia contra la mujer en nuestro país, si la mujer siempre ha tenido la consideración de los hombres, en nuestro país. Lo que pasa, señor..., es que de la mujer que usted habla, es de aquella del siglo pasado, siempre sentada en casa, encargándose de la cocina, de las tareas domésticas y de los hijos, y esperando, casi siempre, a un esposo infiel –padecimiento común de los machistas latinoamericanos- al que había que servir y rendir pleitesía. Ese patrón de comportamiento, está en desuso en esta Sociedad de la Información. Hoy nuestras mujeres, estudian, trabajan, están conectadas en Facebook, y tienen su cuenta en Twitter; sin dejar de soñar, construyen el futuro de esta sociedad,. Aunque, lamentablemente, muchas mueran a manos asesinas de "hombres necios" que se han quedado rezagados en los niveles de escolaridad y aún no pueden comprender el concepto de equidad de género, porque reproducen patrones machistas y de alto autoritarismo.

A pesar del incremento de los feminicidios, no conozco que se haya convocado un grupo multidisciplinar de cientistas sociales dominicanos, para realizar un estudio científico sobre el tema y elaborar, en consecuencia, un Plan de Acción integrador contra este grave flagelo social.

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