Gerencia y Estado

Haití

Por Ramón Morrison

“Yo admiro al pueblo haitiano desde el momento en que, recorriendo las páginas de su historia, lo encuentro luchando desesperadamente contra poderes excesivamente superiores, y veo como los vence y como sale de la triste condición de esclavo para constituirse en nación libre e independiente. Le reconozco poseedor de dos virtudes eminentes, el amor a la libertad y el valor; pero los dominicanos, que en tantas ocasiones han vertido gloriosamente su sangre, ¿Lo habrán hecho para sellar la afrenta de que en sus sacrificios le otorguen sus dominadores la gracia de besarles la mano? ¡No más humillación! ¡No más vergüenza! Si los españoles tienen su monarquía española, y Francia la suya francesa; si hasta los haitianos han construido la República Haitiana, ¿Por qué han de estar los dominicanos sometidos, ya a Francia, ya a España, y a los mismos haitianos, sin pensar constituirse como los demás? ¡No, mil veces! ¡No más dominación! ¡Viva la Republica Dominicana!”

Las citadas son palabras de Juan Pablo Duarte, que se la atribuye José María Serra, su compañero en la fundación  de “La Trinitaria”, quien se mantuvo siempre  fiel a esos ideales y que a solicitud de Fernando Arturo de Meriño escribiera desde Puerto Rico en 1887, un año antes de su fallecimiento, un opúsculo sobre la organización que fundaran.

Lo que refiere Serra es una pieza de gran contenido filosófico dialéctico. Significa que es posible reconocer atributos y sentir admiración por una nación que no sea la suya sin que eso compita con el más grande compromiso con su patria.

La isla de Santo Domingo con dos naciones que la comparten que en la actualidad suman 20 millones de habitantes, la más poblada del Caribe, es una  peculiar realidad  que se explica a través de complejas y prolongadas vicisitudes históricas; pero al mismo tiempo son naciones muy diferentes en identidad nacional-cultural y al presente con un gran desbalance en desarrollo económico: Haití es el país más pobre del continente. Aun así y con no pocas adversidades e incomprensiones las dos naciones han convivido sin sobresaltos en las últimas décadas. Y las grandes demostraciones de solidaridad del pueblo dominicano hacia el pueblo haitiano ante la tragedia del terremoto en Haití del 12 de enero de 2010, es una profunda expresión del dialéctico enfoque duartiano que José María Serra recoge como legado.

También en lo dialéctico el Plan de Regularización de Extranjeros (entiéndase bien, de extranjeros) y no la TC/0168/13  que lo dispone es un primer paso hacia una relación dominico-haitiana que contribuya al progreso y no al retroceso.

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