Deshojando paradigmas

Foro económico y rol del Estado

Por Cándido Mercedes

Cuando vemos el último Informe del Foro Económico Global 2013–2014, nos damos cuenta, como elemento esencial, en la búsqueda de una explicación para cambiar, que en gran medida, el estancamiento del ranking de República Dominicana (105)  se debe al desvalido rol del Estado, como facilitador para el desarrollo de la competitividad.

El Foro Económico Global nos permite mirarnos globalmente para poder operar en el concierto de las naciones. Constituye la guía más expedita para ver cómo andamos y poder rupturar esa cultura de la complacencia que nos caracteriza, sobre todo, los que en diferentes momentos han dirigido el Poder Ejecutivo. Es la necesidad de romper con la cultura del acuario que nos muestra el Foro Económico Global, al tiempo que recrea o desdice toda la estrategia mediática que desde el poder nos bombardea.

El Foro Económico nos permite orientarnos de cómo andamos con respecto a las instituciones, la infraestructura, la educación, la tecnología, la innovación, el clima empresarial, la seguridad ciudadana, el rol de la policía y la confianza en la misma, el favoritismo de los funcionarios públicos en las decisiones, etc. etc.

¿Qué explica que Chile siga siendo el mejor posicionado de los países latinoamericanos (34) y en qué indicadores hacen sus mejores esfuerzos? Lo primero es que la burguesía, el empresariado, allá saben su papel y lo que quieren para poder competir en el concierto de las naciones. Tienen visión y se sientan con las universidades para delinear el tipo de capital humano que requieren; así como negocian con los hacedores de políticas públicas, para realizar alianzas estratégicas, entre el sector público y privado para viabilizar de manera más llevadera lo que conviene al país.

Por eso han creado:

1)      Instituciones fuertes.

2)      Bajos niveles de corrupción (87 de 100).

3)      Gobierno eficiente.

4)      Estabilidad Macroeconómica, basada en el crecimiento de las exportaciones.

5)      Control sobre los déficits gemelos (Fiscal y el de la cuenta corriente de la balanza de pagos).

6)      Bajos niveles de deuda pública, con respecto al PIB y con el pago de la deuda con relación a cada peso recaudado.

7)      Fortaleza en su sistema educativo (promedio de escolaridad 12 años) y en su calidad

8)      Innovación.

9)      Independencia judicial, fácil acceso y velocidad de las respuestas de los conflictos judiciales.

10)  Acceso al crédito y a la financiación en el exterior.

11)  Infraestructuras.

12)  Eficiencia en la asignación de recursos de los factores de la producción.

Si sabemos que la política formal es la institución social donde se distribuye el poder, se establecen las prioridades de la sociedad y se toman decisiones; nos damos cuenta de la “ceguera” tan aguda que han tenido los que nos han dirigido en los últimos gobiernos. Todo el estancamiento y rezago en la competitividad es expresión de la inercia secular y de la falta de compromiso y valentía con el país para realizar las reformas estructurales que ameritamos, para coadyuvar con el rol de regulador y facilitador del Estado, para diseñar políticas públicas, que nos saquen del marasmo sempiterno, de un círculo sin sentido de la historia.

¿Qué espera la sociedad en su conjunto y con ello los empresarios en los próximos tres años de los hacedores de políticas públicas, para que mejoremos en términos sistémicos y contribuyamos a que el país tenga una mejor posición competitiva?

1)      Como diría Attali, devolver la confianza a las instituciones públicas y con ello, mejorar la credibilidad.

2)      Menor favoritismo de las decisiones de los funcionarios públicos.

3)      Desarrollo del Capital Humano, para lograr una mayor empleabilidad y en consecuencia que el Índice de Coeficiente de Empleabilidad mejore en función de los cambios que se producen en las organizaciones.

4)      Menor corrupción.

5)      El Imperio de la Ley.

6)      Mayor Seguridad Ciudadana.

7)      Romper con el monopolio del transporte que viola  la Constitución.

8)      El problema de los déficits gemelos desde el 2008 y la relación deuda y recaudación. Por cada peso que recaudamos actualmente, deberemos pagar alrededor de 40 centavos. Lo que indica que el problema no es realmente la relación deuda y el PIB. Japón tiene una deuda de 109% del PIB, sin embargo, apenas paga 9 centavos de Yen por cada Yen.

9)      La problemática de la energía eléctrica; los intereses envueltos y la cultura  de la corrupción que  existe en  esta industria.

10)  La creatividad y la innovación, como eje fundamental y estratégico para construir nichos de negocios con tecnología avanzada que agreguen valor.

El rol del Estado como agente que debe impulsar el desarrollo del Capital Institucional, no sustenta la posibilidad de mejorar y con ello de asumir la innovación permanente para “fundamentar la prosperidad en el futuro”, como diría Klaus Schwab, fundador y Presidente Ejecutivo del Foro Económico.

¿Por qué los factores que nos rebajan, que nos degradan como país, tales como corrupción, ineficiencia gubernamental, salud, calidad de la educación, innovación, energía eléctrica, imperio de la ley, no mejoran significativamente?

Porque no tenemos una clase política profesional, verdaderos representantes del Estado y la sociedad que propicie un compromiso con la nación, que nos lleve a cimentar y cristalizar la Estrategia Nacional de Desarrollo. Esa falta de responsabilidad y de visión con el cuerpo social dominicano, ha propiciado a la elite política actual, diseñar una lógica, una arquitectura política, desde el Estado, que garantice su permanencia en el poder; creando mecanismos que drenan y sustraen recursos a la sociedad; articulando todo un andamiaje, que va desde el rentismo, el neopatrimonialismo, el clientelismo, la acumulación originaria vía la corrupción en sus diferentes modalidades: nepotismo, padrinazgo; administrativa y captura del Estado.

Los principales problemas de la competitividad vienen desde el Estado, de su ausencia como agente facilitador e impulsador de políticas públicas. Por eso la sociedad civil (empresarios, medios de comunicación, iglesias, universidades), tienen que tomar conciencia de que para ser “auténticamente libre, se requiere ser corajudamente responsable” como dijera el poeta e intelectual José Mármol, para hacer que el rol del Estado se ponga en sintonía con los avances de la competitividad y dejemos de estar en ese ranking desvalido y pobre del Foro Económico.

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